El número de ocupados creció en 73.600 personas entre julio y septiembre, hasta los 22,8 millones de trabajadores, la cifra más baja para un tercer trimestre desde 2019. La Encuesta de Población Activa revela una asimetría notable en el origen de esa creación de empleo: los 75.400 nuevos ocupados extranjeros compensaron el descenso de 1.800 trabajadores españoles, que retrocedieron en el período.
El desglose por sectores muestra que el tirón del empleo se concentró en las administraciones públicas, con 89.900 puestos nuevos, mientras que el sector privado perdió 16.300 ocupados en el trimestre. La distribución apunta a que el crecimiento del empleo no procedió, al menos en este trimestre, de la actividad empresarial privada.
El sector educativo repitió un patrón estacional conocido: la plantilla de enseñanza se incrementó en 107.700 personas durante el verano, un 7,5% más, en línea con ejercicios anteriores. El fenómeno obedece al calendario de contratación pública, que despide en junio a buena parte del profesorado interino para recontratarlo en septiembre, lo que distorsiona las series trimestrales de empleo en ese sector.
El Ministerio de Economía, Comercio y Empresa señaló que la tasa de paro del 10,18% es la más baja para un tercer trimestre desde 2007, en los prolegómenos de la crisis financiera que después disparó el desempleo por encima del 25% en los años siguientes. España continúa, no obstante, en el podio europeo de los países con mayor tasa de desempleo, junto a otras economías del sur del continente.
Ese techo histórico convive con un suelo persistente: pese a la regularización extraordinaria de trabajadores extranjeros impulsada por el Ejecutivo este año, el paro sigue sin perforar a la baja el umbral del 10%, un nivel que la economía española arrastra como barrera estructural. La fuerte dependencia de la estacionalidad turística y de la contratación pública explica buena parte de esa resistencia a reducirse.
El contraste entre la creación de empleo extranjero y la pérdida de puestos entre trabajadores españoles añade una variable a la composición del crecimiento laboral. El propio INE ya documentó cómo el peso del sector público y del empleo estacional condiciona las cifras agregadas, un patrón que también enmarca el debate sobre la edad de jubilación que aborda el economista Gonzalo Bernardos al advertir que «no hay más remedio que jubilarse más tarde».
Los datos del tercer trimestre llegan en una semana cargada de indicadores, con Ferrovial presentando este martes sus cuentas del tercer trimestre marcadas por la evolución del dólar y el mercado estadounidense. El repunte del paro por encima del 10,18% deja el desempleo en el mayor nivel de aumento estival desde la pandemia de 2020.