El JNIM aseguró en un comunicado haber provocado "grandes pérdidas" en los medios aéreos malienses y "bajas y heridos" tanto en el Ejército del país como en el grupo ruso Africa Corps. La organización enmarcó la acción como una operación "a gran escala" dirigida contra "bastiones enemigos" y ejecutada, según su texto, en represalia por víctimas civiles.
"En represalia por las miles de víctimas injusta y brutalmente asesinadas por misiles de drones turcos y aviones de guerra rusos que han derramado sangre inocente", comunicado del JNIM difundido este domingo.
El grupo yihadista detalló que empleó "fuego de mortero y artillería autopropulsada" para alcanzar "cuatro drones Bayraktar TB2 y Akinci, así como varios helicópteros de ataque", según el mismo comunicado. Los Bayraktar TB2, de fabricación turca, se han convertido en una pieza del arsenal aéreo maliense desde que Bamako estrechó lazos militares con Ankara y Moscú tras la ruptura con Francia, antigua potencia colonial, consumada en 2022 después del golpe de Estado que llevó al poder a la junta del coronel Assimi Goïta.
Según la nota del JNIM, sus combatientes "han destruido la torre de control de la red de drones y el radar en la base aérea de Sévaré", instalación situada junto a la ciudad de Mopti, en el centro del país, y considerada un enclave logístico para las operaciones aéreas del Ejército maliense y sus aliados.
El comunicado sostiene que tanto las Fuerzas Armadas de Malí como el Africa Corps sufrieron "bajas y heridos", "incluido un capitán" del contingente ruso, en ambos enclaves atacados. El Africa Corps, sucesor del grupo Wagner tras la muerte de Yevgueni Prigozhin en 2023, opera en Malí bajo control más directo del Ministerio de Defensa ruso, en apoyo a la junta militar frente al avance yihadista.
El JNIM, liderado por el predicador tuareg Iyad Ag Ghali, ha extendido su radio de acción en los últimos años desde el norte hacia el centro y el sur de Malí, y ha alcanzado también Burkina Faso y Níger, los tres países que integran la Alianza de Estados del Sahel constituida tras sus respectivos golpes militares.
La ofensiva se produce en un escenario marcado por el repliegue de las misiones internacionales: la operación francesa Barkhane se retiró en 2022 y la misión de la ONU (Minusma) concluyó en 2023, lo que dejó la seguridad del país en manos de la junta y de sus aliados rusos. El vacío coincide con la intensificación de la actividad yihadista en la franja saheliana, uno de los focos más activos del yihadismo global.


