Un consumidor que reposta más y planifica más
El documento describe una transformación progresiva de los hábitos desde 2022. a partir del estudio, la inestabilidad sostenida de los precios ha elevado de forma notable la proporción de conductores que acuden al surtidor tres o más veces al mes, frente a patrones más espaciados de ediciones anteriores. Los autores lo interpretan como una gestión defensiva: llenar depósitos parciales con más frecuencia para aprovechar bajadas puntuales de precio.
El precio, factor determinante
La variable económica se ha consolidado como el elemento central de la decisión. El 72% de los encuestados sitúa el precio del combustible como el motivo principal para elegir estación en 2026, seis puntos porcentuales más que en la edición de 2024, según los datos difundidos por el diario. Esa proporción supera con holgura a otros factores como la cercanía al domicilio o la atención en pista.
El estudio cuantifica el umbral de sensibilidad: siete de cada diez conductores cambiarían de gasolinera por un ahorro de hasta diez céntimos por litro. Un 34% lo haría con una diferencia de apenas cinco céntimos y un 38% con diez. El informe subraya además que el 94% de los encuestados antepone un precio bajo a que la estación disponga de tienda o cafetería.
Dónde se reposta: ciudad y polígonos frente a la carretera
IO Investigación desagrega también la geografía del repostaje. En 2026, el 40% se concentra en entornos urbanos y un 27% en las inmediaciones de pueblos y ciudades, cerca de siete de cada diez operaciones. Estos porcentajes apuntan a paradas integradas en rutinas de movilidad habituales, en detrimento de la improvisación.
El repostaje en polígonos industriales ha crecido 2,6 puntos porcentuales respecto a 2024, consolidándose como alternativa relevante, según el estudio, un fenómeno asociado a la implantación de estaciones de bajo coste en suelo industrial. En sentido inverso, el repostaje en carretera pierde peso de forma sostenida: representa el 10,5% del total en 2026, frente al 12% de 2022, lo que refuerza —según los autores— la idea de un comportamiento más planificado y menos dependiente de paradas de oportunidad.
El detonante geopolítico y el mecanismo de precios
El estudio vincula esta reconfiguración a la escalada de tensión en Oriente Próximo asociada a la guerra de Irán, que ha repercutido en los mercados internacionales de crudo. La dependencia energética europea de esa región, unida a la relevancia del estrecho de Ormuz —por donde transita una parte sustancial del petróleo marítimo mundial—, explica la rapidez con que las tensiones geopolíticas se trasladan al surtidor. El precio final incorpora la cotización internacional del barril, los márgenes de refino y distribución y una carga fiscal elevada, que en España combina el Impuesto Especial de Hidrocarburos y el IVA.
Un precedente: 1973 y 2022
El patrón no es inédito. Durante la crisis del petróleo de 1973, el embargo de los países árabes productores disparó los precios en toda Europa occidental. Más recientemente, la invasión rusa de Ucrania en 2022 elevó con fuerza los carburantes en España y llevó al Gobierno a aprobar una bonificación directa de 20 céntimos por litro entre abril y diciembre de aquel año. En ambos episodios, como ahora, los consumidores reaccionaron intensificando la búsqueda del precio más bajo.
Conviene precisar que estos datos proceden de un único estudio de mercado, encargado por una compañía con intereses directos —Plenergy opera estaciones de bajo coste en España— y, con corroboración de un solo medio. El Hemiciclo no ha podido contrastar las cifras con fuentes estadísticas oficiales como el Instituto Nacional de Estadística o la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos (CORES), organismo que publica periódicamente los datos de consumo y precios de carburantes.
Ni el Ministerio para la Transición Ecológica ni la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), que supervisa la competencia en hidrocarburos, se han pronunciado sobre las conclusiones de este estudio. Tampoco han trascendido reacciones de la Asociación Española de Operadores de Productos Petrolíferos (AOP), que agrupa a las grandes petroleras con presencia en España. La ausencia de réplica de estas partes, sumada al origen del encargo, obliga a leer los porcentajes con cautela.
Qué revela sobre el consumidor español
Más allá de la coyuntura de precios, el informe apunta a un cambio en la relación del conductor con el combustible: la comparación activa de precios, facilitada por agregadores y por el visor oficial de precios de la Dirección General de Política Energética, ha erosionado la fidelidad a marca o ubicación. Ese comportamiento, propio de mercados con alta transparencia, coincide con la expansión de operadores de bajo coste en España.
Qué viene después
La evolución del crudo en los próximos meses, condicionada por el desarrollo del conflicto en Oriente Próximo y por las decisiones de la OPEP+ sobre producción, marcará si la tendencia de repostaje frecuente y sensible al precio se consolida o responde a un episodio coyuntural. La próxima entrega del estudio, prevista para 2028 según la periodicidad bienal seguida hasta ahora, permitirá contrastar si el patrón se mantiene.


