Según el texto presidencial, Kast "reiteró el respaldo del Gobierno de Chile a los legítimos derechos de soberanía de la República Argentina sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes". El comunicado subraya además la "necesidad" de que Argentina y Reino Unido "reanuden las negociaciones a fin de encontrar, a la mayor brevedad posible, una solución pacífica y definitiva a la disputa de soberanía de conformidad con las resoluciones pertinentes de las Naciones Unidas y otros foros regionales y multilaterales".
En el mismo documento, Milei indicó que "se valorarán los esfuerzos" de Chile para "evitar la consolidación de actividades logísticas ilegales unilaterales en la zona disputada" en materia de "exploración y explotación de recursos hidrocarburíferos y pesqueros", actividades que, según el texto, "son contrarias a las resoluciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas".
El respaldo de Santiago se inscribe en una posición sostenida desde hace décadas por buena parte de los países latinoamericanos, que han reconocido reiteradamente la reclamación argentina en foros regionales como la Celac, el Mercosur y la Unasur. La cuestión de las Malvinas figura además en la agenda del Comité de Descolonización de Naciones Unidas, que en resoluciones sucesivas ha instado a ambas partes a negociar una solución pacífica al contencioso.
La controversia sobre la soberanía del archipiélago cobró protagonismo esta semana después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, planteara la posibilidad de revisar el respaldo tradicional de Washington a Londres en este asunto, un giro que rompería con la posición histórica estadounidense. El anuncio de Milei sobre las islas, previsto para este jueves, se enmarca en ese contexto de reactivación diplomática de la reclamación argentina.
La disputa por las Malvinas hunde sus raíces en 1833, cuando el Reino Unido ocupó las islas, y alcanzó su punto más grave en 1982 con la guerra que enfrentó a ambos países durante 74 días y se saldó con la victoria británica y la caída de la dictadura militar argentina. Desde entonces, Londres ha rechazado sistemáticamente negociar la soberanía, esgrimiendo el derecho de autodeterminación de los isleños, que en el referéndum de 2013 votaron mayoritariamente a favor de seguir siendo territorio británico de ultramar.
El encuentro entre Kast y Milei sirvió también para abordar otro contencioso bilateral de largo recorrido. Ambos mandatarios reafirmaron que el régimen jurídico del Estrecho de Magallanes es el fijado por el Tratado de Límites de 1881 y por el Tratado de Paz y Amistad de 1984, acuerdos que, recalcaron, "se encuentran plenamente vigentes y revisten carácter definitivo para ambos Estados" y que consagran la soberanía de Chile sobre "la totalidad" de dicho paso marítimo.
El Tratado de Paz y Amistad de 1984, firmado bajo mediación del Vaticano, puso fin a la crisis del Canal de Beagle, que en 1978 había llevado a Argentina y Chile al borde de una guerra por la soberanía de un grupo de islas australes. Aquel acuerdo delimitó las jurisdicciones marítimas de ambos países en la zona y es invocado desde entonces como marco de referencia para dirimir las disputas fronterizas entre Santiago y Buenos Aires.
La reafirmación conjunta sobre el Estrecho de Magallanes se produjo poco después de que los ministros de Defensa de Argentina, Carlos Presti, y de Chile, Fernando Barros, mantuvieran una conversación telefónica para cerrar la crisis diplomática abierta por las declaraciones del jefe del Estado Mayor General de la Fuerza Aérea argentina, Gustavo Javier Valverde, en torno a la soberanía de ese paso marítimo.
El gesto de La Moneda refuerza la sintonía entre Kast y Milei, dos mandatarios de perfil afín en el eje político sudamericano, y sitúa a Chile como aliado explícito de Buenos Aires en su reclamación ante Londres. El respaldo se traduce, según el comunicado, en un compromiso de Santiago para dificultar operaciones logísticas y de explotación de recursos en la zona en disputa.
Reino Unido, que administra las islas como territorio de ultramar, ha mantenido de forma invariable que la soberanía no es negociable mientras los habitantes del archipiélago deseen seguir bajo bandera británica, una posición que Londres reitera cada vez que la reclamación argentina gana visibilidad internacional. El próximo movimiento dependerá del contenido del mensaje de Milei a la nación y de la eventual respuesta de Washington y de Londres a la reactivación del contencioso.



