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Israel expande su control militar en Líbano y ocupa el histórico castillo de Beaufort

Las tropas israelíes se acercan a la ciudad de Nabatie y amplían la “zona de seguridad” donde imponen la salida de civiles

Por Redacción de El Hemiciclo· Madrid·
2 min de lectura
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Las tropas israelíes se acercan a la ciudad de Nabatie y amplían la “zona de seguridad” donde imponen la salida de civiles El País ha adelantado esta información, que El Hemiciclo recoge, reescribe y contextualiza para sus lectores conforme a su línea editorial de rigor y verificación.

Las fuerzas armadas israelíes han extendido su control territorial en el sur del Líbano hasta ocupar el castillo de Beaufort —conocido en árabe como Qalaat al-Shaqif— y han iniciado el avance de sus unidades hacia Nabatie, la ciudad de mayor peso poblacional y administrativo de la región. La operación amplía la denominada 'zona de seguridad' que Israel está delimitando en territorio libanés y ha ido acompañada de órdenes de evacuación dirigidas a la población civil de las áreas afectadas.

Beaufort: valor estratégico sobre el Litani

El castillo de Beaufort se alza sobre el curso del río Litani y domina visualmente una franja extensa del sur del Líbano. Construido durante las Cruzadas y disputado a lo largo de siglos por sucesivos poderes regionales, su posición elevada proporciona control visual sobre amplias zonas del territorio circundante, lo que le otorga un valor operativo que va más allá de su peso simbólico. La fortaleza no es territorio nuevo para el Ejército israelí: Israel la ocupó durante su invasión de junio de 1982 y la mantuvo bajo su control durante los dieciocho años que duró su presencia militar en el sur del Líbano, hasta la retirada de mayo de 2000.

El avance hacia Nabatie marca un salto cualitativo

La progresión hacia Nabatie representa un cambio de escala respecto a las fases anteriores de la operación terrestre. A diferencia de las localidades rurales o semirurales de la franja fronteriza, Nabatie concentra infraestructuras administrativas, sanitarias y de comunicaciones que la convierten en el nudo funcional del sur libanés. Su eventual inclusión en el perímetro operativo israelí supera el marco que Tel Aviv describió inicialmente como objetivos de la incursión y plantea interrogantes sobre el alcance final de la maniobra.

Tres intervenciones previas y la Resolución 1701

El sur del Líbano ha sido escenario de tres grandes intervenciones militares israelíes: la operación Litani de 1978, la invasión de 1982 —que desembocó en una ocupación de casi dos décadas— y el conflicto de 34 días de 2006 con Hezbolá. Este último concluyó con la aprobación de la Resolución 1701 del Consejo de Seguridad de la ONU, que estableció una zona desmilitarizada al sur del río Litani y amplió el mandato de la Fuerza Interina de las Naciones Unidas en el Líbano (FINUL), desplegada en la región desde 1978. La 'zona de seguridad' que Israel está delimitando en la presente operación se superpone geográficamente con el área que dicha resolución pretendía estabilizar, lo que reactiva el debate sobre su vigencia efectiva.

La 'zona de seguridad': precedente de 1985 y debate jurídico

El precedente histórico más directo de la figura que Israel emplea ahora es la franja que mantuvo entre 1985 y 2000, controlada por sus tropas y por la milicia aliada conocida como Ejército del Sur del Líbano. Israel argumentó entonces, como argumento declarado, la necesidad de proteger a las comunidades del norte del país de ataques transfronterizos. Aquel dispositivo generó una controversia jurídica prolongada sobre su compatibilidad con el derecho internacional humanitario y las resoluciones de Naciones Unidas; esa misma controversia se reactiva ahora bajo idéntica denominación y en un perímetro geográfico comparable.

El marco normativo aplicable combina la Resolución 1701 —cuyo cumplimiento compete al Consejo de Seguridad— con el derecho internacional humanitario consuetudinario y los Convenios de Ginebra de 1949, que regulan las obligaciones de las potencias ocupantes respecto a la población civil. Las evacuaciones ordenadas por las autoridades militares israelíes están sujetas al artículo 49 del IV Convenio de Ginebra, que permite los desplazamientos temporales por razones militares imperiosas pero exige garantías de retorno y protección para los desplazados.

Evacuaciones y capacidad de respuesta humanitaria

Las órdenes de abandono dirigidas a los civiles residentes en las zonas bajo control israelí o en proceso de serlo añaden una dimensión humanitaria de magnitud incierta. El sur del Líbano alberga históricamente una población con escasa movilidad y recursos limitados para asumir desplazamientos prolongados, circunstancia que agrava el impacto de las evacuaciones. Organizaciones internacionales con presencia en la zona, entre ellas agencias del sistema ONU, son los interlocutores habituales en la gestión de estos flujos, aunque el material disponible no recoge cifras de desplazados con fuente y fecha verificables en relación con esta fase específica de la operación; El Hemiciclo las incorporará en cuanto estén confirmadas.

Posiciones de las partes

El material disponible no recoge declaraciones textuales verificadas del gobierno israelí, las autoridades libanesas, Hezbolá ni organismos internacionales en relación con estos movimientos específicos. El gobierno de Israel ha sostenido de forma reiterada, en comunicaciones previas sobre su operación en el Líbano, que el objetivo declarado es eliminar la capacidad operativa de Hezbolá en la franja fronteriza y garantizar la seguridad de las comunidades del norte israelí. Las autoridades libanesas han rechazado en fases anteriores del conflicto la legitimidad de la presencia militar israelí en su territorio, invocando la soberanía nacional y las resoluciones del Consejo de Seguridad. Hezbolá no ha emitido, según la información disponible, una posición pública sobre la pérdida de control del castillo de Beaufort. El Hemiciclo solicitará la posición oficial actualizada de cada parte y la incorporará en cuanto esté disponible.

Plazos y escenarios para la negociación

La consolidación del control sobre el castillo de Beaufort y el avance hacia Nabatie condicionan cualquier negociación de alto el fuego en al menos dos dimensiones: la delimitación geográfica de la eventual zona desmilitarizada y el calendario de repliegue israelí. Si la 'zona de seguridad' se estabiliza como hecho territorial, su reversión requerirá un acuerdo explícito que contemple garantías de seguridad para Israel y el restablecimiento de la soberanía libanesa, una ecuación que en 2000 tardó años en cerrarse tras la retirada unilateral. La comunidad internacional —con la ONU, Francia y Estados Unidos como actores con mayor historial de mediación en conflictos libaneses— deberá pronunciarse sobre la compatibilidad de esta expansión con los marcos jurídicos vigentes; los próximos plenos del Consejo de Seguridad constituyen el foro formal inmediato para esa evaluación.

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