La potencia renovable instalada a nivel mundial debería pasar de 5.2 teravatios en la actualidad a cerca de 38.2 teravatios para 2050, según el informe. La participación de la electricidad en el consumo final de energía alcanzaría el 35% para 2035 y superaría el 50% para mediados de siglo, con más del 80% de ese suministro proveniente de energía solar y eólica. El organismo señaló que, sin más eficiencia, almacenamiento y flexibilidad del sistema, esos pilares corren el riesgo de convertirse en obstáculos para la transición.
El director general de IRENA, Francesco La Camera, advirtió que la transición energética mundial está "bajo presión" y cuestionó la idea de sumar renovables a un sistema sin reformar.
"El crecimiento récord de las energías renovables no es suficiente por sí solo: la eficiencia energética es insuficiente, las redes eléctricas tienen dificultades para seguir el ritmo y la demanda mundial de energía continúa aumentando. No podemos lograr la transición simplemente añadiendo energías renovables a un sistema que no ha cambiado. Necesitamos reformas para construir la infraestructura de un nuevo sistema energético: uno electrificado, eficiente, flexible y alimentado por energías renovables", explicó Francesco La Camera, director general de IRENA.
El informe subraya que la electrificación combinada con energías renovables, tecnologías más eficientes y combustibles sostenibles podría alinear la transición energética global con el límite de 1.5°C de calentamiento acordado internacionalmente para frenar las emisiones de carbono. Por ello, IRENA sostiene que acelerar la electrificación con renovables debe ser prioridad para la década que culmina en 2035.
Bajo un escenario de electrificación optimista, la economía mundial crecería un 1.1% anual por encima de lo habitual, lo que se traduciría en ganancias acumuladas de alrededor de 46 millones de millones de dólares para 2050, según las proyecciones de la agencia. Los empleos en energías renovables, de acuerdo con el mismo documento, podrían multiplicarse por más de cinco respecto a los poco más de 16 millones actuales, y los precios de la electricidad para el usuario final serían un 15% más bajos para 2050 a medida que los mercados emergentes ganen competitividad.
Esa transformación exigiría, no obstante, una inversión anual acumulada de alrededor de 10.3 millones de millones de dólares entre 2026 y 2050, destinada principalmente a energía renovable, redes, flexibilidad y electrificación del uso final. La tarea de los gobiernos, según la agencia, es "gestionar la transformación de manera ordenada", salvaguardando la fiabilidad, la asequibilidad y la seguridad energética mientras se acelera el despliegue de alternativas limpias.
El debate llega a Panamá en un año en que la agenda cultural reúne folclore, sinfónica y ciencia del 9 al 15 de octubre, con espacios públicos que han sumado paneles sobre transición energética y cambio climático a la programación artística.
La electrificación figurará entre los asuntos centrales de la próxima Cumbre del Clima COP31, prevista el mes entrante en Antalya, Turquía. IRENA concluyó que, si se gestiona adecuadamente, la transición hacia fuentes distintas a los combustibles fósiles "puede apoyar, en lugar de limitar, el desarrollo económico".

