La muestra organiza el recorrido en ocho secciones, una por cada fase de producción, desde el modelado de personajes hasta el renderizado final, el proceso que convierte cada escena en una imagen terminada. El visitante asume roles de artista, animador y científico de la computación: puede crear una escultura digital a partir de un boceto o resolver problemas de iluminación similares a los que el estudio enfrentó al recrear los fondos submarinos de Buscando a Nemo.
La gerente de programas públicos del museo, Hidekel Olivo-Pinales, explicó a la agencia EFE que la exposición revela detalles técnicos poco conocidos por el público general, como que hacen falta 24 cuadros para un solo segundo de proyección.
"Para mí, eso fue impactante para ver todo el trabajo que va en estas películas que nosotros amamos", afirmó Hidekel Olivo-Pinales, gerente de programas públicos del Museo de Ciencia Frost.
Consultada sobre qué proporción del trabajo de Pixar corresponde al arte y cuál a la ciencia, Olivo-Pinales señaló que la muestra responde con una fórmula que rechaza la división tradicional entre ambas disciplinas: "100 por ciento y 100 por ciento".
"¿Cómo se mueve una luz? ¿Qué tanta luz tenemos? ¿Cuánta luz viene del sol comparado a cuánta luz viene de la ventana? Todo eso tiene que ser hecho con ciencia y también pensando en el arte y la naturaleza", explicó Hidekel Olivo-Pinales, gerente de programas públicos del museo.
La funcionaria puso como ejemplo el cabello de Mérida, la protagonista escocesa de Valiente (2012), cuyos rizos obligaron a los equipos técnicos de Pixar a desarrollar un software propio para reproducir el movimiento del pelo con naturalidad cuando el personaje monta a caballo. Según relató, el estudio ha incorporado herramientas de aprendizaje de máquinas e inteligencia artificial que facilitan la escritura de código a los programadores, sin que ello sustituya el proceso creativo original.
Olivo-Pinales identificó la sección de renderizado, la última del recorrido, como su favorita, porque integra todos los pasos previos en una sola imagen de dos dimensiones y permite observar cómo cada píxel contribuye a construir la escena final. La funcionaria vinculó ese proceso con Coco (2017), su película preferida de Pixar, ambientada en el Día de Muertos de México, que según contó revisa al menos dos veces al mes por ser latina y por retratar a "una familia grande que ama la música".
Aunque la exposición no incluye textos en español, Olivo-Pinales consideró que resulta accesible para el público hispanohablante porque los visitantes ya reconocen a los personajes y el museo cuenta con personal disponible para resolver dudas durante el recorrido. La muestra se exhibirá en Miami hasta el 11 de abril de 2027, en un momento en que la programación cultural ligada al cine y la animación también se expande en Panamá, donde la Sala IFF Panamá abrió en el Museo del Canal con la presencia de Juan José Campanella.
