El recorte iraní equivale aproximadamente al 17% de la producción total del país, que antes del bloqueo se situaba en torno a los 4,1 millones de barriles diarios. La cifra es significativa no solo por su magnitud sino por lo que revela sobre la capacidad de almacenamiento de Irán: si Teherán ha decidido reducir la producción en lugar de almacenar el excedente, significa que sus instalaciones de almacenamiento — concentradas en la isla de Jark y en la terminal de Bandar Abbas — están ya al límite de su capacidad. Los analistas de Goldman Sachs, que han publicado una nota a las 20:00 hora de Nueva York, han elevado su previsión del Brent para julio desde los 90 dólares previos hasta los 105, advirtiendo de que si el recorte se prolonga más de tres semanas, el mercado global entrará en déficit de oferta por primera vez desde la invasión rusa de Ucrania en 2022.
En Mascate, la capital omaní donde se celebran las negociaciones secretas entre Irán y Estados Unidos, la jornada ha sido más productiva de lo que sugiere la retórica pública de ambas partes. Según fuentes diplomáticas europeas con acceso a la mesa de negociación, Javad Zarif y Marco Rubio han mantenido esta tarde una sesión de tres horas — la más larga desde el inicio de las conversaciones la semana pasada — en la que han avanzado sobre un borrador de memorándum que contempla una moratoria nuclear de entre 12 y 15 años. El documento, que los omaníes han redactado como intermediarios, establece que Irán congelaría su programa de enriquecimiento de uranio por encima del 3,67% durante el periodo de moratoria a cambio de un levantamiento progresivo de las sanciones económicas estadounidenses en cuatro fases de tres años cada una.
El borrador tiene puntos de fricción importantes que ambas delegaciones aún no han resuelto. El primero es la cuestión de la verificación: Estados Unidos exige inspecciones ilimitadas de la OIEA a todas las instalaciones nucleares iraníes, incluidas las militares de Parchin y Fordow, mientras que Irán solo acepta inspecciones en las instalaciones civiles declaradas ante el organismo. El segundo punto de desacuerdo es el calendario de levantamiento de sanciones: Washington quiere que las primeras medidas de alivio — acceso a fondos congelados por valor de 6. 000 millones de dólares en bancos surcoreanos y japoneses — no se materialicen hasta que la OIEA certifique el cumplimiento durante los primeros seis meses, mientras que Teherán exige un desbloqueo inmediato como gesto de buena fe.
Donald Trump ha reaccionado al anuncio del recorte iraní con un mensaje en Truth Social publicado a las 21:15 hora española que combina su habitual mezcla de bravuconería y ambigüedad estratégica. El presidente estadounidense ha escrito que ellos — refiriéndose a Irán — desean el acuerdo más que él, añadiendo que veremos qué pasa, una frase que los analistas de política exterior interpretan como una señal de que Trump mantiene la puerta abierta a las negociaciones pero no está dispuesto a hacer concesiones previas al levantamiento del bloqueo naval. El mensaje no ha mencionado el recorte de producción ni la reunión de Mascate, lo que sugiere que la Casa Blanca prefiere mantener una separación formal entre la presión militar en Ormuz y la vía diplomática en Omán.
El dispositivo naval estadounidense en el estrecho se ha reforzado hoy con la llegada de una cuarta fragata, el USS Normandy, que se ha incorporado al operativo Project Freedom iniciado la semana pasada. El despliegue incluye ahora dos destructores, cuatro fragatas y un portaaviones — el USS Gerald Ford — posicionado a 180 millas náuticas al sur del estrecho, en aguas del golfo de Omán. El Pentágono ha emitido un comunicado a las 20:00 hora de Washington confirmando que el dispositivo tiene como objetivo exclusivo la protección de la navegación mercante internacional y que no se han producido nuevos incidentes desde el intercambio de disparos del lunes entre una patrullera iraní y el destructor USS Cole.
Arabia Saudí sigue siendo la incógnita más preocupante de la ecuación. Riad mantiene desde el jueves pasado el bloqueo de su espacio aéreo a las aeronaves militares estadounidenses, una medida sin precedentes en la relación bilateral que los analistas interpretan como una advertencia del príncipe heredero Mohammed bin Salman ante la escalada en Ormuz. La segunda llamada de Rubio al ministro de Exteriores saudí, el príncipe Faisal bin Farhan, realizada esta tarde, no ha obtenido respuesta. La posición saudí tiene una dimensión económica que no debe subestimarse: el recorte iraní de 700. 000 barriles diarios podría beneficiar a Riad si se traduce en un aumento sostenido del precio del crudo, pero también podría desestabilizar la OPEP+ si Irán decide que el acuerdo de cuotas ya no le vincula.
En Bruselas, la jornada ha tenido un doble foco. El Consejo Europeo ha convocado a las 21:00 una reunión extraordinaria de ministros de Energía para el jueves, coincidiendo con la lectura de la sentencia del caso Koldo en Madrid. La reunión abordará las medidas de contingencia ante un escenario de Brent sostenido por encima de los 100 dólares, incluyendo la posible activación de las reservas estratégicas de petróleo de la UE y la aceleración de los contratos de suministro de gas natural licuado con Qatar y Noruega. El comisario de Energía, Dan Jorgensen, ha adelantado que propondrá un mecanismo de compra conjunta de crudo similar al que se activó durante la crisis ucraniana de 2022.
El otro gran acuerdo de la jornada en Bruselas ha sido la aprobación por el Consejo de la modificación de la ley europea de inteligencia artificial, que incluye por primera vez la prohibición expresa de generar imágenes sexuales de personas reales sin su consentimiento. La iniciativa, impulsada por España junto con Francia e Irlanda, establece multas de hasta el 7% de la facturación global para las plataformas que no implementen mecanismos de detección y retirada automática de este tipo de contenidos. La nueva regulación también amplía la lista de usos prohibidos de la IA para incluir los sistemas de puntuación social y los de manipulación subliminal de menores. Sánchez ha tuiteado desde Moncloa celebrando el acuerdo como una victoria del espacio digital como lugar seguro, aunque el tuit ha pasado desapercibido en una noche dominada por la crisis interna del PSOE.
La convergencia de la crisis de Ormuz, las negociaciones nucleares, los aranceles de Trump y la reforma de la IA europea en una sola jornada ilustra la complejidad del tablero geopolítico al que se enfrenta España. El país necesita petróleo barato para contener la inflación que erosiona el apoyo al Gobierno, necesita un acuerdo con Irán que estabilice los mercados energéticos, necesita un acuerdo comercial con Estados Unidos que proteja su industria del automóvil y necesita liderar la regulación digital europea para mantener su posición de influencia en Bruselas. Las cuatro necesidades operan en direcciones parcialmente contradictorias, y la capacidad del Gobierno para gestionarlas simultáneamente está mermada por la crisis interna del PSOE, la sentencia del Koldo y la emergencia sanitaria del Hondius.
A las 22:00 hora española, el mercado de futuros del Brent marca 97,10 dólares — la cifra más alta desde el pico de la crisis ucraniana en marzo de 2022. El oro ha alcanzado su séptimo máximo histórico consecutivo a 2. 752 dólares. Y en Mascate, las delegaciones iraní y estadounidense han acordado reunirse de nuevo mañana miércoles a las 09:00 hora local para intentar cerrar el borrador del memorándum. La noche en el estrecho de Ormuz es tranquila, pero los radares del USS Gerald Ford siguen barriendo un horizonte en el que cualquier luz puede ser un petrolero o una lancha rápida de la Guardia Revolucionaria. La diferencia entre ambas posibilidades es la diferencia entre un acuerdo nuclear histórico y una guerra que nadie dice querer pero que todos parecen estar preparando.


