Bagaei precisó que las condiciones anunciadas por Teherán no son nuevas exigencias, sino la reiteración de los términos pactados en el acuerdo del 17 de junio, del cual, según sostuvo, el Gobierno estadounidense se apartó de forma unilateral. El funcionario calificó esa decisión de Washington como una respuesta "extremadamente desproporcionada" frente a un eventual incumplimiento que, de haber existido, contaba con mecanismos propios de resolución dentro del propio memorando.
"Lo que ha anunciado Irán son, en realidad, las mismas demandas y los principales fundamentos de las negociaciones y del acuerdo del 17 de junio, del que el Gobierno estadounidense se retiró unilateralmente y sin ninguna razón justificable", afirmó Ismail Bagaei, portavoz del Ministerio de Exteriores de Irán.
El origen de la disputa se remonta al memorando de entendimiento firmado en Islamabad bajo mediación paquistaní, que trazaba una hoja de ruta de 60 días hacia un acuerdo de paz definitivo entre Teherán y Washington. Ese pacto contemplaba el cese de hostilidades, la liberación de activos iraníes congelados, la facilitación de las exportaciones petroleras del país persa y el levantamiento del cerco naval estadounidense, a cambio de que Irán garantizara la apertura del estrecho de Ormuz, ruta estratégica para el tránsito global de crudo.
El entendimiento se rompió el 14 de julio, cuando el presidente estadounidense, Donald Trump, dio por terminado el memorando y ordenó restablecer el bloqueo naval, tras denunciar ataques iraníes contra varios buques en el estrecho de Ormuz. Desde entonces, Teherán ha condicionado la reapertura de ese paso marítimo al cumplimiento previo, por parte de Washington, de los compromisos asumidos en Islamabad.
"Mientras continúe el bloqueo naval, no se puede hablar del fin del conflicto ni de la normalización de la situación", afirmó Ismail Bagaei, portavoz del Ministerio de Exteriores de Irán.
Sobre el viaje de Naqvi a la capital iraní, previsto para este domingo, Bagaei descartó que se trate de un canal para transmitir un mensaje o una propuesta de Estados Unidos. El portavoz insistió en que el encuentro tendrá un carácter "completamente" bilateral, en momentos en que Pakistán ha actuado como intermediario entre ambos países desde el propio proceso negociador de junio.
El pulso por el estrecho de Ormuz no es nuevo: en 2019, en plena escalada tras la retirada de Estados Unidos del acuerdo nuclear de 2015, Irán y sus fuerzas fueron señalados por ataques a buques petroleros en esa misma ruta, por donde transita cerca de una quinta parte del comercio mundial de crudo. La franja marítima, entre Irán y la península arábiga, ha sido durante décadas el punto de fricción recurrente entre Teherán y Washington.
El episodio se inscribe en una tensión que combina la disputa por el control del estrecho con el enfrentamiento más amplio entre ambas capitales en torno al programa nuclear iraní y al régimen de sanciones vigente desde hace años. La postura difundida este sábado por la cancillería iraní confirma que, por ahora, ninguna de las dos partes ha cedido en sus condiciones de partida.