|
PortadaParlamentoDeportesOpinión
IBEX 35
Última hora
  1. Una nueva denuncia por agresión sexual señala al alcalde de Algeciras, que no dimite
  2. El vicealcalde de Alicante niega conocer el caso VPP: «Ni tengo constancia»
  3. Las lluvias de otoño arrastran ceniza y lodo del incendio de Burgohondo a los embalses

Zarif y Rubio retoman las negociaciones en una sesión nocturna en Mascate con avances en cuatro de los catorce puntos del memorándum mientras el Brent cae hasta los 92,80 dólares y Borrell ofrece a ambas partes la mediación europea

Los cuatro puntos que registran progreso son la moratoria nuclear de diez años, la apertura gradual del Estrecho de Ormuz, la liberación parcial de fondos iraníes congelados y el régimen de inspecciones del OIEA. La UE se mantiene al margen de las conversaciones directas pero Borrell tiende la mano. Trump publica en Truth Social: «They want the deal more than we do». Próxima ronda prevista para el martes.

Por Redacción de El Hemiciclo· Bruselas / Mascate·
10 min de lectura
Comentarios

Las luces del Palacio Al Alam de Mascate se han encendido de nuevo a las nueve de la noche hora local — las siete de la tarde en Europa central — para albergar la segunda sesión del día entre el ministro de Exteriores iraní, Javad Zarif, y el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, en lo que las fuentes diplomáticas consultadas por El Hemiciclo describen como la ronda de negociación más productiva desde que las conversaciones comenzaron hace tres semanas bajo los auspicios del sultán de Omán. Los avances registrados en cuatro de los catorce puntos del memorándum que ambas partes negocian — la moratoria nuclear, la reapertura de Ormuz, la liberación de fondos congelados y las inspecciones del OIEA — han inyectado un optimismo cauteloso en los corredores diplomáticos de Bruselas y Washington, y han provocado una reacción inmediata en los mercados de crudo: el Brent ha caído hasta los noventa y dos dólares con ochenta centavos por barril en las operaciones electrónicas del sábado, su nivel más bajo en cuatro meses.

El primero de los cuatro puntos que han registrado avances es la moratoria nuclear de diez años, una fórmula que permitiría a Irán mantener su programa civil de energía atómica con las centrifugadoras existentes pero congelar cualquier enriquecimiento de uranio por encima del tres coma sesenta y siete por ciento — el umbral para uso civil — durante una década, con mecanismos de verificación automatizados y acceso permanente del OIEA a todas las instalaciones declaradas. Según las fuentes diplomáticas europeas consultadas por El Hemiciclo, la formulación acordada entre Zarif y Rubio incluye una cláusula de revisión quinquenal que permitiría ajustar los términos de la moratoria en función del cumplimiento iraní, un mecanismo que Washington considera esencial para evitar que Teherán utilice el período de moratoria para desarrollar capacidades encubiertas, como hizo — según la inteligencia estadounidense e israelí — con el acuerdo JCPOA de dos mil quince. La inclusión de esta cláusula de revisión representa una concesión significativa de Irán, que durante las primeras rondas de negociación había insistido en que cualquier moratoria debía ser incondicional y no sujeta a mecanismos unilaterales de verificación por parte de potencias occidentales. Los analistas del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos de Londres señalan que la cláusula de revisión es «el elemento que distingue este potencial acuerdo de todos los anteriores» y que «si se implementa correctamente, podría proporcionar a la comunidad internacional un grado de confianza en el cumplimiento iraní que el JCPOA nunca logró alcanzar».

El segundo punto de avance, la apertura gradual del Estrecho de Ormuz a la navegación comercial, tiene implicaciones geopolíticas y económicas que trascienden con mucho la relación bilateral entre Irán y Estados Unidos. Desde que Teherán restringió el paso por el estrecho en marzo de dos mil veintiséis — en respuesta al endurecimiento de las sanciones secundarias estadounidenses contra los compradores de crudo iraní —, el tráfico marítimo por el corredor más importante del comercio mundial de petróleo ha caído un cuarenta y dos por ciento, provocando un alza del Brent que llegó a superar los ciento diez dólares por barril y generando una crisis logística que ha afectado a las cadenas de suministro de todo el Golfo Pérsico. El acuerdo preliminar alcanzado esta noche en Mascate establece un calendario de reapertura en tres fases: primera, acceso inmediato para buques cisterna de países no sancionados que transporten crudo destinado a mercados asiáticos; segunda, apertura a todos los buques comerciales con inspección previa en el puerto iraní de Bandar Abbas a partir del primer mes tras la firma del acuerdo; y tercera, restauración plena del tránsito libre con un sistema de monitorización conjunta iraní-omaní-estadounidense a partir del tercer mes. La reacción de los mercados ha sido inmediata: el Brent ha caído dos dólares con cuarenta centavos en las dos horas posteriores al anuncio de los avances, y los analistas de Goldman Sachs han revisado a la baja su previsión de precio para el tercer trimestre de dos mil veintiséis desde los cien dólares hasta los noventa y cuatro.

El tercer punto en el que se han registrado progresos — la liberación parcial de fondos iraníes congelados — es probablemente el más sensible desde el punto de vista de la política interior estadounidense. Según las fuentes consultadas, el acuerdo preliminar prevé la liberación de entre diez mil y doce mil millones de dólares de los aproximadamente cincuenta mil millones que Irán tiene bloqueados en cuentas bancarias de Suiza, Corea del Sur, Japón y la propia Omán, con la condición de que los fondos liberados se destinen exclusivamente a la compra de alimentos, medicinas y equipamiento médico a través de un canal bancario supervisado por el Tesoro estadounidense. La fórmula replica en parte el mecanismo INSTEX que la UE diseñó en dos mil diecinueve para mantener el comercio humanitario con Irán sin violar las sanciones de Trump, pero con una diferencia crucial: en esta ocasión, Washington participa directamente en la supervisión del canal, lo que le permite controlar el flujo de fondos y suspenderlo unilateralmente si detecta que Irán desvía recursos hacia programas militares o hacia la financiación de grupos armados en la región. Los republicanos del Congreso ya han anunciado que se opondrán a cualquier liberación de fondos, y el senador Tom Cotton ha calificado las negociaciones de Mascate de «una capitulación vergonzosa ante un régimen terrorista», pero la administración Trump confía en que la magnitud de los avances en los demás puntos — especialmente la reapertura de Ormuz — generará un apoyo bipartidista suficiente para neutralizar la oposición interna.

El cuarto punto, el régimen de inspecciones del OIEA con acceso a instalaciones no declaradas, es técnicamente el más complejo y políticamente el más cargado de desconfianza mutua. Irán ha aceptado — según las fuentes diplomáticas europeas — implementar el Protocolo Adicional del OIEA con una cláusula de reciprocidad que permitiría a los inspectores iraníes visitar instalaciones nucleares en países que acusen a Irán de incumplimiento, un mecanismo que Washington inicialmente rechazó pero que ha terminado aceptando de forma simbólica al incluir una visita anual a la planta de enriquecimiento de Oak Ridge como gesto de buena fe. Los expertos en no proliferación advierten de que la eficacia de cualquier régimen de inspecciones depende del acceso en tiempo real y sin previo aviso a las instalaciones sospechosas, y que la experiencia del JCPOA demostró que los plazos de notificación previa — que Irán exige que sean de al menos veinticuatro horas — pueden ser suficientes para ocultar actividades ilícitas. La inclusión de sensores automáticos de radiación y cámaras de vigilancia conectadas en tiempo real a la sede del OIEA en Viena, un elemento que las fuentes describen como no negociable para Washington, podría resolver parcialmente este problema si Irán acepta su instalación en todas las plantas declaradas y en cualquier instalación nueva que se construya durante el período de moratoria.

La posición de la UE en las negociaciones de Mascate ha oscilado entre la discreción diplomática y la frustración estratégica. Bruselas se ha mantenido deliberadamente al margen de las conversaciones directas entre Zarif y Rubio, consciente de que la administración Trump prefiere negociar bilateralmente sin la presencia de lo que algunos funcionarios del Departamento de Estado han descrito privadamente como «el lastre burocrático europeo». Pero el alto representante Josep Borrell — que concluye su mandato en semanas y busca un legado diplomático — ha ofrecido formalmente esta noche la mediación europea para los puntos más técnicos del acuerdo, especialmente los relacionados con las inspecciones del OIEA y el mecanismo de liberación de fondos, áreas donde la UE tiene experiencia acumulada por su participación en el JCPOA y en la Comisión Conjunta del Plan de Acción Integral. La oferta de Borrell ha sido recibida con cortesía pero sin entusiasmo ni por Washington ni por Teherán, que coinciden en que la participación europea complicaría unas negociaciones que avanzan precisamente porque se han simplificado al formato bilateral. No obstante, fuentes del Servicio Europeo de Acción Exterior señalan que Borrell ha mantenido conversaciones telefónicas separadas con ambas partes a lo largo de la jornada y que su papel como canal de comunicación discreto ha sido más importante de lo que la narrativa pública sugiere.

El tuit de Trump publicado en Truth Social a las ocho y cuarto de la tarde hora europea — «They want the deal more than we do. Iran knows that without us there is no future. Great progress tonight» — ha sido analizado en todas las cancillerías europeas como un indicador fiable de que el presidente estadounidense respalda la línea negociadora de Rubio y de que los avances de esta noche cuentan con la aprobación del Despacho Oval. Trump, que demolió el JCPOA en dos mil dieciocho argumentando que era «el peor acuerdo jamás negociado», parece ahora interesado en firmar su propio acuerdo con Irán como legado de política exterior de su segundo mandato, un giro que los analistas atribuyen tanto a la presión de los mercados de crudo — el alza del petróleo ha encarecido la gasolina en Estados Unidos hasta niveles políticamente peligrosos para un presidente en su segundo mandato — como a la rivalidad con China, que ha aprovechado el vacío diplomático en Oriente Medio para reforzar sus relaciones con Teherán y con las monarquías del Golfo. La próxima ronda de negociaciones está prevista para el martes doce de mayo en Mascate, y las fuentes diplomáticas anticipan que será decisiva para determinar si los avances de esta noche se consolidan en un marco de acuerdo que pueda ser presentado a los respectivos parlamentos para su ratificación.

El impacto de las negociaciones de Mascate sobre los mercados europeos de energía y sobre la economía española en particular es un factor que los despachos ministeriales de Madrid siguen con especial atención. España importa aproximadamente el cuarenta por ciento de su crudo del Golfo Pérsico, y la restricción del Estrecho de Ormuz ha encarecido los costes de transporte marítimo hasta niveles que han repercutido directamente en el precio de los combustibles en el mercado interior: la gasolina sin plomo noventa y cinco se vende actualmente a uno con sesenta y ocho euros el litro en la media nacional, su precio más alto desde el verano de dos mil veintidós. Una reapertura gradual de Ormuz podría revertir parcialmente esta tendencia y aliviar la presión inflacionista que el BCE ha señalado como uno de los principales riesgos para la zona euro en el segundo semestre de dos mil veintiséis. El Ministerio de Economía español ha calculado internamente que una caída del Brent hasta los ochenta y cinco dólares por barril — un escenario plausible si el acuerdo de Mascate se materializa — aportaría entre tres y cuatro décimas de crecimiento adicional al PIB español y reduciría el IPC en medio punto porcentual, datos que explican el interés discreto pero intenso con el que el gobierno de Sánchez sigue las negociaciones desde la distancia.

Al cierre de esta edición nocturna, la sesión de Mascate continúa activa y las fuentes diplomáticas anticipan que podría prolongarse hasta las primeras horas del domingo. Los diez puntos restantes del memorándum — que incluyen cuestiones tan espinosas como el futuro del programa balístico iraní, el levantamiento progresivo de sanciones sectoriales, la normalización de relaciones diplomáticas, la cuestión de los prisioneros políticos y los derechos humanos, y el papel de Irán en los conflictos regionales de Siria, Yemen e Irak — constituyen un terreno minado donde cada metro de avance requiere concesiones que ambas partes han descrito hasta ahora como inaceptables. Pero la dinámica creada por los cuatro puntos de acuerdo de esta noche ha generado un impulso que los negociadores quieren aprovechar antes de que las presiones internas — los halcones republicanos en Washington, los Guardianes de la Revolución en Teherán — tengan tiempo de reagruparse y torpedear el proceso. El mundo observa Mascate con una mezcla de esperanza y escepticismo, consciente de que los acuerdos nucleares con Irán tienen un historial de fracasos que debería moderar cualquier optimismo prematuro.

¿Qué te ha parecido esta pieza?

Siguiente en Internacional →Italia aprueba la reforma electoral de Meloni y se acerca a elecciones anticipadas
¿Tienes información para ampliar esta noticia? Escríbenos por el canal para informantes — protegemos a las fuentes.¿Error en este artículo? → Infórmanos

Comentarios

Comentas como Anónimo — seudónimo generado localmente, sin cuenta
0/1000

Cargando la conversación…

Los comentarios son anónimos. El Hemiciclo no registra IPs ni vincula comentarios a cuentas de usuario. Tu seudónimo y tus comentarios se guardan solo en este dispositivo. Conexión cifrada (HTTPS).

Sigue leyendo en El Hemiciclo