|
PortadaParlamentoDeportesOpinión
IBEX 35
Última hora
  1. La gasolina rompe 13 semanas de subidas, pero cuesta 20 euros más que hace un año
  2. El Gobierno aprueba 1,4 millones para un centro de aguas residuales en Bolivia
  3. Universitarios franceses ganan peso en las protestas estudiantiles con 71.500 manifestantes

Irán confirma contactos con Washington pese a la crisis en Ormuz

Teherán reconoce el intercambio de mensajes mediado por Pakistán y Catar, pero insiste en que su prioridad es defender su soberanía frente a EEUU

Por Redacción de El Hemiciclo·
4 min de lectura
Comentarios

El portavoz del Ministerio de Exteriores de Irán, Esmail Baqaei, reconoció este lunes 27 de julio, en una entrevista concedida a la cadena pública austriaca ORF y recogida por la agencia iraní ISNA, que Teherán mantiene un intercambio de mensajes con Estados Unidos a través de mediadores.

Según el portavoz, los mediadores —entre ellos Pakistán y Catar, países con relaciones diplomáticas activas tanto con Teherán como con Washington— «están activos e intercambiando mensajes entre las partes». Baqaei matizó que, aunque Irán «nunca ha rehuido la mesa de negociaciones», no aceptará un diálogo cuyo propósito sea «dictar o imponer exigencias». La mediación de ambos países se explica por su posición como interlocutores habituales en ausencia de relaciones diplomáticas directas entre Teherán y Washington: Catar alberga la base aérea de Al Udeid, la mayor instalación militar estadounidense en la región, mientras que Pakistán comparte frontera y estrechos vínculos con Irán.

El conflicto al que se refiere el funcionario arrancó, según su relato, el 28 de febrero de 2026, con lo que describió como una ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel contra territorio iraní. Baqaei sostuvo que los ataques estadounidenses más recientes constituyen «una continuación de la guerra ilegal» iniciada entonces, y no un episodio aislado, situando la actual escalada como la prolongación de un mismo proceso bélico iniciado hace cinco meses.

El portavoz situó un punto de inflexión en la firma de un memorando de entendimiento, alcanzado tras un alto el fuego, que según su descripción constaba de 14 cláusulas y buscaba poner fin a la guerra «en todos los frentes». Baqaei insistió en que se trataba de un texto «breve» e «inequívoco» que «no admite interpretaciones», y acusó a Washington de eludir su cumplimiento «desde los primeros días» alegando «diversas excusas», en lo que a su juicio representa una «traición a la diplomacia por tercera vez». El documento no ha sido difundido públicamente en su integridad, por lo que su contenido exacto y su estatus jurídico actual no pueden verificarse de forma independiente.

Irán, según Baqaei, cumplió su parte del acuerdo garantizando el paso seguro de buques por el estrecho de Ormuz, uno de los pasos marítimos más estratégicos del planeta. Por él transita, según datos de la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA) referidos a años previos al conflicto, alrededor de una quinta parte del petróleo comercializado globalmente por vía marítima. El portavoz denunció que, poco después de rubricado el memorando, Washington lanzó lo que definió como «una agresión militar a gran escala» utilizando como pretexto incidentes contra la navegación mercante en ese enclave.

El tráfico marítimo por Ormuz se encuentra, de acuerdo con la versión iraní, en mínimos históricos como consecuencia de un doble bloqueo impuesto por Washington y Teherán, una circunstancia que de confirmarse tendría un impacto directo sobre los mercados energéticos globales, dada la dependencia de países asiáticos y europeos del crudo y el gas natural licuado que circulan por ese corredor. El estrecho, con apenas 33 kilómetros de anchura en su punto más angosto y un canal navegable aún más reducido, separa Irán de Omán y Emiratos Árabes Unidos.

Preguntado por el incidente registrado este domingo 26 de julio —la explosión de una mina al paso de un petrolero que, según las autoridades iraníes, se habría desviado de la ruta señalada por Irán—, Baqaei rechazó cualquier responsabilidad de su país y atribuyó lo ocurrido a «la agresión de Estados Unidos e Israel». El funcionario reivindicó el papel histórico de Irán como «guardián de la seguridad» del estrecho y del golfo Pérsico, alegando que Teherán ha protegido el tráfico naval «durante muchos años» pese a estar sometido, señaló, a «las sanciones más severas de las últimas décadas».

Estados Unidos e Israel no han ofrecido, hasta el momento, una versión pública detallada sobre el episodio de la mina ni sobre el estado real de los contactos diplomáticos mencionados por Teherán. Washington ha defendido en anteriores fases del conflicto que sus operaciones militares respondían a la necesidad de garantizar la libertad de navegación y de responder a lo que calificó como amenazas a la seguridad regional, sin que en esta ocasión se conozca una reacción oficial a las declaraciones de Baqaei.

Ormuz, un foco de fricción desde los años ochenta

El estrecho constituye desde hace décadas uno de los principales focos de tensión militar en Oriente Próximo. Ya en la llamada «guerra de los petroleros» de los años ochenta, durante el conflicto entre Irán e Irak, ambos bandos atacaron buques mercantes en la zona, lo que llevó a Estados Unidos a escoltar convoyes con despliegue naval, un precedente que ilustra la continuidad histórica de Ormuz como escenario de choque entre Teherán y Washington. El actual pulso se inserta además en una disputa de fondo que se remonta a la revolución islámica de 1979 y a la crisis de los rehenes en la embajada estadounidense en Teherán, que rompió las relaciones diplomáticas entre ambos países y abrió más de cuatro décadas de sanciones y confrontación indirecta, incluido el ataque estadounidense que mató en 2020 al general Qasem Soleimani en Bagdad.

No existe, por el momento, confirmación institucional de organismos internacionales como la ONU o la Agencia Internacional de la Energía Atómica sobre el cumplimiento o incumplimiento de las cláusulas del memorando por cada una de las partes. El Consejo de Seguridad de la ONU, que ya se ha pronunciado en fases previas del conflicto sobre la situación en el golfo Pérsico, podría verse abocado a una nueva sesión si se confirman más incidentes contra la navegación mercante.

A corto plazo, la atención se centrará en si los mediadores logran encauzar los contactos hacia una negociación formal o si, por el contrario, la escalada en Ormuz —con episodios como el de la mina del domingo— termina por bloquear cualquier vía diplomática. De prolongarse el bloqueo del estrecho, la presión sobre los precios energéticos y sobre los principales importadores asiáticos y europeos crecería en las próximas semanas, un factor añadido que condiciona el margen de maniobra de ambas partes.

¿Qué te ha parecido esta pieza?

Siguiente en Internacional →El Gobierno aprueba 1,4 millones para un centro de aguas residuales en Bolivia
¿Tienes información para ampliar esta noticia? Escríbenos por el canal para informantes — protegemos a las fuentes.¿Error en este artículo? → Infórmanos

Comentarios

Comentas como Anónimo — seudónimo generado localmente, sin cuenta
0/1000

Cargando la conversación…

Los comentarios son anónimos. El Hemiciclo no registra IPs ni vincula comentarios a cuentas de usuario. Tu seudónimo y tus comentarios se guardan solo en este dispositivo. Conexión cifrada (HTTPS).

Sigue leyendo en El Hemiciclo