La demanda acusa a Suzette Quintanilla de mal manejo de Q. Productions Inc., la compañía que ella misma creó para administrar el patrimonio y las regalías de la llamada 'Reina del Tex-mex'. A.B., fundador de agrupaciones como los Kumbia Kings e integrante junto a su hermana del grupo Selena y Los Dinos, sostiene que las gestiones de Suzette le han costado más de un millón de dólares, monto que ahora reclama por la vía judicial, según los documentos a los que accedió la publicación estadounidense.
Los registros detallan que, tras la muerte de Selena, sus familiares y su esposo, Chris Pérez, acordaron repartirse los beneficios derivados de sus derechos de entretenimiento. Bajo ese pacto, A.B. tiene derecho a una cuarta parte de los ingresos netos generados por el legado artístico de la cantante.
Fue el propio Abraham quien, en 2016, nombró a Suzette directora ejecutiva de la compañía, cargo desde el cual ella se ha encargado de gestionar las ganancias e ingresos del patrimonio desde entonces. A.B. afirma ahora que no ha recibido la totalidad de lo que le corresponde según aquel reparto original, lo que motivó la demanda presentada ante la corte texana.
El músico se pronunció sobre el litigio en su cuenta de Instagram @abquintanilla3, donde situó el conflicto no como algo repentino, sino como el desenlace de un malestar sostenido dentro del núcleo familiar.
"La demanda es parte de un proceso que comenzó hace algunos meses, pero lo que llevó hasta este punto no nació hace unos meses", escribió Abraham 'A.B.' Quintanilla en su cuenta de Instagram.
En el mismo mensaje, todavía disponible en su perfil, el músico profundizó en las razones de su silencio previo y en el peso que atribuye al vínculo familiar en la manera en que había manejado hasta ahora sus diferencias con Suzette.
"Viene de años. Años de situaciones acumuladas, decisiones y circunstancias que durante mucho tiempo eligió callar por respeto, por lealtad y, sobre todo, porque se trataba de mi propia familia", expuso Abraham Quintanilla en la publicación.
El pleito se suma a las disputas legales que han rodeado durante décadas el legado de Selena, cuyo asesinato en 1995 —a manos de Yolanda Saldívar, entonces presidenta de su club de fans, condenada a cadena perpetua ese mismo año— truncó una carrera que la había convertido en una de las figuras más influyentes de la música tex-mex. En años posteriores, la comercialización de su imagen y su catálogo derivó en repetidos litigios entre allegados y empresas ligadas a su nombre.