De acuerdo con el reporte de la SNE, la gasolina de 95 octanos bajará 4 centavos por litro y quedará en $1.23, mientras que la de 91 octanos disminuirá 3 centavos, para venderse en $1.16 por litro. En sentido contrario, el diésel bajo en azufre subirá un centavo, hasta $1.35 por litro. La entidad precisó que se trata de precios de referencia a nivel nacional y que pueden presentar variaciones según la provincia, en función de los costos de transporte y distribución que asume cada estación de servicio.
El mecanismo de fijación opera mediante ajustes quincenales que la SNE calcula a partir de las cotizaciones internacionales del petróleo y sus derivados, principalmente en los mercados de referencia de la costa del Golfo de Estados Unidos, de donde el país importa la mayor parte del combustible refinado que consume. La SNE no adelanta proyecciones sobre el comportamiento de los precios más allá de cada período de vigencia.
Panamá no cuenta con refinerías en operación desde el cierre de la Refinería de Panamá, en la provincia de Colón, hace más de dos décadas, lo que obliga al país a depender casi en su totalidad de la importación de combustibles ya procesados. Esa condición estructural expone los precios internos a la volatilidad del mercado internacional, sin capacidad de amortiguar los cambios mediante producción local.
El alza en el diésel bajo en azufre —aunque sea de apenas un centavo— tiene relevancia económica porque este combustible es el insumo principal del transporte de carga terrestre, del transporte selectivo y de buena parte de la maquinaria agrícola. Los gremios de transportistas han advertido en ocasiones anteriores que incrementos sostenidos en el diésel presionan los costos operativos del sector, aunque hasta el momento no se han pronunciado sobre este ajuste puntual.
En contraste, la baja en las gasolinas de 95 y 91 octanos favorece al parque vehicular liviano. Una reducción en el precio de la gasolina suele traducirse en un alivio, aunque marginal, en el gasto de los hogares destinado a transporte, en un país donde el bus y el vehículo particular concentran la movilidad diaria de la población.
Un tema sensible desde las protestas de 2022
El precio de los combustibles ha sido un asunto de atención pública recurrente en Panamá, particularmente desde 2022, cuando el país vivió un ciclo de protestas prolongadas motivadas en parte por el alza en el costo de vida, incluido el combustible. Aquellas movilizaciones derivaron en negociaciones entre el Órgano Ejecutivo, gremios y sectores sociales para establecer mecanismos de contención de precios, entre ellos subsidios focalizados que estuvieron vigentes en distintos períodos. La sensibilidad social del tema explica que cada revisión quincenal sea seguida de cerca por transportistas y consumidores.
La SNE, adscrita al Órgano Ejecutivo, es la entidad responsable de monitorear el mercado de hidrocarburos y de publicar los precios de referencia que rigen la venta al público en las estaciones de servicio del país. Su función incluye la fiscalización del cumplimiento de los precios anunciados por parte de los distribuidores autorizados.
Los consumidores pueden verificar los precios vigentes por provincia a través de los canales oficiales de la SNE, que actualiza la tabla de referencia cada quince días. La próxima revisión, que definirá el comportamiento de los combustibles a partir del 4 de septiembre, dependerá nuevamente de la evolución de las cotizaciones internacionales durante las próximas dos semanas.