|
PortadaParlamentoDeportesOpinión
IBEX 35
Última hora
  1. Una nueva denuncia por agresión sexual señala al alcalde de Algeciras, que no dimite
  2. El vicealcalde de Alicante niega conocer el caso VPP: «Ni tengo constancia»
  3. Las lluvias de otoño arrastran ceniza y lodo del incendio de Burgohondo a los embalses

Muere una menor en un ataque con drones ucranianos sobre Sebastopol

El bombardeo, que causó tres heridos más, coincidió con la primera visita de enviados de Trump a Kiev tras la invasión rusa de 2022

Por Redacción de El Hemiciclo· · Actualizado:
4 min de lectura
Comentarios

Una niña nacida en 2011 falleció el domingo 6 de septiembre en una ambulancia a causa de las heridas sufridas en un ataque con drones atribuido a Ucrania contra Sebastopol, la principal ciudad de Crimea, según relató el gobernador instalado por Moscú en la península, Mijaíl Razvozhaev.

Razvozhaev, gobernador de la ciudad portuaria de Sebastopol bajo administración rusa desde la anexión de Crimea en 2014, describió el ataque como obra de un dron «cargado de explosivos y piezas metálicas», que habría esparcido «cientos» de fragmentos de metralla por la zona. En un mensaje difundido en redes sociales, calificó la muerte de la menor como «una pérdida irreparable» y detalló que otras tres personas resultaron heridas: un hombre que permanece en coma, y una joven de 18 años junto a su hermano de 16, ambos ingresados inicialmente en un hospital infantil y dados de alta poco después.

La atribución del ataque a fuerzas ucranianas procede exclusivamente de las autoridades rusas, que no han aportado imágenes independientes ni un balance verificado por organismos internacionales. Kiev no se ha pronunciado públicamente sobre este episodio concreto, en línea con su práctica habitual de no reivindicar ni desmentir de forma inmediata los ataques con drones sobre Crimea, territorio que Ucrania considera parte integrante de su soberanía pese a la ocupación rusa desde hace más de una década.

El bombardeo se produjo en una jornada de intensa actividad diplomática. Witkoff y Kushner, enviados de confianza del presidente estadounidense, Donald Trump, llegaron a Kiev el domingo tras mantener el sábado una ronda de contactos en Moscú con representantes del Kremlin. Se trata de su primer desplazamiento a territorio ucraniano desde que Rusia lanzó la invasión a gran escala el 24 de febrero de 2022, un hito que subraya el intento de Washington de tender un puente negociador entre las dos capitales tras meses de gestiones paralelas.

En Kiev, ambos enviados se reunieron con el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, quien subrayó que la presencia física de los representantes estadounidenses «funciona mejor que los Patriot», en alusión a los sistemas de defensa antiaérea que Ucrania reclama desde hace meses a sus aliados occidentales para proteger su espacio aéreo de los ataques rusos con misiles y drones. La visita coincidió con una tregua de tres días decretada por el presidente ruso, Vladímir Putin, el sábado, para suspender los ataques tanto contra Kiev como contra Moscú mientras durase la estancia de la delegación estadounidense.

Esa medida, de alcance limitado y sin garantías de continuidad más allá del plazo fijado, no incluía explícitamente otros frentes ni la península de Crimea, donde se produjo el ataque que costó la vida a la menor. La tregua expira previsiblemente en los próximos días, sin que se hayan difundido detalles sobre su eventual prórroga ni sobre el contenido concreto de las conversaciones mantenidas por los dos enviados con autoridades rusas y ucranianas.

El peso estratégico de Crimea

Sebastopol alberga la base histórica de la Flota rusa del mar Negro, un activo naval que Moscú ha defendido como línea roja desde la caída de la Unión Soviética. La anexión de la península en 2014, tras un referéndum no reconocido por Naciones Unidas ni por la mayoría de la comunidad internacional, se ejecutó después de la revolución del Maidán y la caída del entonces presidente ucraniano Víktor Yanukóvich, y constituye uno de los precedentes directos de la guerra actual.

Desde el inicio de la invasión a gran escala, Ucrania ha intensificado los ataques con drones navales y aéreos contra objetivos militares e infraestructuras en Crimea, incluido el puente de Kerch que conecta la península con territorio ruso, en un intento de erosionar la capacidad logística rusa en el mar Negro. Kiev enmarca esos ataques en una estrategia declarada de negar a Moscú el uso de la península como plataforma de proyección militar, aunque rara vez confirma de forma explícita su autoría en incidentes con víctimas civiles.

El derecho internacional humanitario, recogido en los Convenios de Ginebra de 1949 y sus protocolos adicionales, exige a las partes en conflicto distinguir entre objetivos militares y población civil y adoptar todas las precauciones posibles para evitar daños a esta última. Tanto Rusia como Ucrania han sido señaladas en informes de Naciones Unidas por incidentes que habrían vulnerado ese principio, en un conflicto que ya supera los cuatro años y cuyo balance de víctimas civiles resulta difícil de verificar de forma independiente por el acceso restringido de observadores internacionales a las zonas afectadas.

La gestión diplomática encabezada por Witkoff y Kushner se produce en un contexto de presión de la Administración Trump por alcanzar un alto el fuego, después de meses de contactos que abordaron cuestiones como el estatus territorial de Crimea y las regiones del este ucraniano ocupadas por Rusia, así como garantías de seguridad para Kiev. Ninguna de esas gestiones ha derivado hasta la fecha en un acuerdo formal suscrito por ambas partes.

Zelenski ha reiterado que cualquier solución duradera debe incluir garantías de seguridad vinculantes para Ucrania, mientras que Moscú ha insistido en el reconocimiento de facto de sus anexiones territoriales y en la exclusión de la adhesión ucraniana a la OTAN como condiciones para poner fin a las hostilidades. Estas posiciones, sostenidas públicamente por ambos gobiernos desde hace meses, siguen sin acercamiento visible pese a las rondas de contactos mantenidas con mediación estadounidense.

La Unión Europea ha mantenido su respaldo político y financiero a Ucrania a través de sucesivos paquetes de ayuda y de sanciones contra Rusia aprobados desde 2022, sin que Bruselas haya participado directamente en la ronda de contactos protagonizada por los enviados de Trump en Moscú y Kiev. La evolución de esos contactos, y la posibilidad de que deriven en una propuesta de alto el fuego más amplia, constituyen el principal punto a seguir en las próximas semanas, en un conflicto que continúa dejando víctimas civiles a ambos lados de la línea de contacto.

¿Qué te ha parecido esta pieza?

Siguiente en Internacional →Italia aprueba la reforma electoral de Meloni y se acerca a elecciones anticipadas
¿Tienes información para ampliar esta noticia? Escríbenos por el canal para informantes — protegemos a las fuentes.¿Error en este artículo? → Infórmanos

Comentarios

Comentas como Anónimo — seudónimo generado localmente, sin cuenta
0/1000

Cargando la conversación…

Los comentarios son anónimos. El Hemiciclo no registra IPs ni vincula comentarios a cuentas de usuario. Tu seudónimo y tus comentarios se guardan solo en este dispositivo. Conexión cifrada (HTTPS).

Sigue leyendo en El Hemiciclo