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Cuba conmemora el centenario de Fidel Castro en el teatro Karl Marx

El acto oficial en La Habana reunió a Raúl Castro, Díaz-Canel y la viuda del dirigente, y coincidió con la expulsión de nueve diplomáticos cubanos por República Dominicana.

Por Redacción de El Hemiciclo·
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La Habana acogió este jueves 13 de agosto un acto político-cultural en el teatro Karl Marx para conmemorar el centenario del nacimiento de Fidel Castro, fallecido en 2016 tras casi medio siglo al frente del Gobierno cubano. Al acto asistieron el expresidente Raúl Castro, hermano del líder revolucionario; el actual presidente, Miguel Díaz-Canel; dirigentes del Partido Comunista de Cuba y familiares del fallecido dirigente, entre ellos su viuda, Dalia Soto del Valle.

Díaz-Canel sostuvo durante su intervención que el «legado» de Fidel Castro permanece ligado a la independencia nacional, la revolución y los valores del socialismo, según reseñó la agencia EFE. El mandatario cubano describió al fundador de la revolución como un «guerrero, rebelde y justo» y afirmó que su impronta «vive para siempre», una fórmula que las autoridades cubanas han repetido desde su muerte hace una década.

El discurso oficial vinculó esa memoria histórica con el proceso de reformas económicas emprendido este mismo año. En junio de 2026, el Gobierno cubano aprobó un paquete de 176 medidas destinadas, según su propia formulación, a liberalizar y descentralizar parcialmente la economía de la isla, inmersa en una crisis prolongada. Díaz-Canel enmarcó esas transformaciones en la continuidad del proyecto revolucionario.

El presidente cubano volvió a cuestionar a Estados Unidos, al que acusó de intensificar las sanciones contra Cuba. El embargo estadounidense, vigente desde 1962 y reforzado en sucesivas administraciones —incluida la inclusión de Cuba en la lista de países patrocinadores del terrorismo—, constituye uno de los ejes de la narrativa oficial cubana para explicar las dificultades económicas del país. Organizaciones de derechos humanos y sectores de la oposición en el exilio, por su parte, atribuyen la crisis a la gestión del propio Gobierno.

El Primer Coloquio Internacional «Fidel: legado y futuro», que sirvió de antesala al acto en el teatro Karl Marx, reunió desde el 10 de agosto en el Palacio de Convenciones de La Habana a centenares de delegados nacionales y extranjeros vinculados a movimientos de izquierda de distintos países. Este tipo de encuentros, habituales en las fechas señaladas del calendario revolucionario cubano, buscan proyectar la vigencia internacional del ideario castrista.

Una figura con lecturas enfrentadas

La figura de Fidel Castro, que gobernó Cuba durante casi cinco décadas tras liderar la revolución de 1959 que derrocó a Fulgencio Batista, sigue generando interpretaciones opuestas. Para las autoridades cubanas y sectores de la izquierda latinoamericana, representa la resistencia frente al intervencionismo estadounidense y un modelo alternativo de desarrollo social, con avances en sanidad y educación. Para organizaciones de derechos humanos y buena parte del exilio cubano, encarna uno de los sistemas de represión política más prolongados del continente.

La organización no gubernamental Free Society Project, en su proyecto documental Archivo Cuba, ha estimado en cerca de 11.000 las muertes de disidentes atribuibles al mandato de Castro, de las cuales aproximadamente la mitad correspondería a fusilamientos. Estas cifras, recopiladas durante años a partir de testimonios, archivos y fuentes periodísticas, no cuentan con un censo oficial reconocido por el propio Gobierno cubano, que rechaza esa contabilidad.

El aniversario coincidió con un episodio de tensión diplomática en la región. El Gobierno de República Dominicana ordenó esta semana la expulsión de nueve diplomáticos cubanos, a los que dio un plazo de siete días para abandonar el país. Santo Domingo no ha detallado públicamente los motivos de la decisión, en un contexto de relaciones bilaterales marcadas por diferencias ideológicas y por la presencia de cooperantes y médicos cubanos en la isla caribeña. La expulsión de personal diplomático es un mecanismo previsto en la Convención de Viena de 1961, que permite a un Estado declarar persona non grata a un agente extranjero sin obligación de motivar la medida.

La conmemoración se produjo en un momento de fragilidad económica. La escasez de combustible, los apagones recurrentes y la caída de las remesas y del turismo —principales fuentes de divisas— han lastrado la actividad del país en los últimos años. El paquete de 176 reformas aprobado en junio busca, según el propio Gobierno, ampliar el espacio para la iniciativa privada y atraer inversión extranjera sin renunciar al control estatal sobre sectores estratégicos.

La política interna cubana se rige por la Constitución aprobada en referéndum en 2019, que mantiene el papel dirigente del Partido Comunista como única fuerza legal reconocida y no contempla el pluripartidismo. Miguel Díaz-Canel, que sucedió a Raúl Castro en la presidencia en 2018 y fue ratificado como primer secretario del partido en 2021, representa la primera generación de dirigentes cubanos sin vínculo directo con la revolución de 1959, si bien su discurso mantiene la referencia constante a la figura fundacional de los hermanos Castro.

El centenario evoca precedentes de la propia liturgia revolucionaria cubana, que ha marcado con actos de gran escala aniversarios como el del asalto al cuartel Moncada de 1953 o el triunfo de la revolución en enero de 1959, hitos convertidos en pilares del relato oficial. La escenografía del jueves en el Karl Marx, con presencia de la cúpula del régimen y delegaciones extranjeras, se inscribe en esa tradición de conmemoraciones destinadas a reforzar la continuidad del proyecto político.

Con el centenario ya celebrado, la atención en la isla se traslada a la implementación del paquete de reformas aprobado en junio, cuyo alcance real deberá medirse en los próximos meses a través de indicadores como la inflación, el tipo de cambio informal del peso cubano y la evolución de la escasez de combustible. Estados Unidos y la Unión Europea seguirán de cerca si las medidas se traducen en una apertura sustancial del modelo económico o si quedan limitadas por el control político del Partido Comunista.

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