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El Brent toca los 93 dólares tras once noches de bombardeos de EEUU contra Irán

El crudo europeo marca su precio más alto desde el 11 de junio mientras Teherán reivindica ataques con drones en Kuwait y Bahréin

Por Redacción de El Hemiciclo·
4 min de lectura
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El precio del petróleo Brent, de referencia para Europa, alcanzó este miércoles 22 de julio los 93,01 dólares por barril antes de la apertura de los mercados europeos, su nivel más alto desde el pasado 11 de junio, según datos de mercado recogidos esta jornada.

El crudo West Texas Intermediate (WTI), referencia para el mercado estadounidense, siguió una trayectoria paralela y llegó a cotizar a 86,14 dólares, un 2% por encima del cierre de la sesión anterior. El movimiento conjunto de ambas referencias devuelve la tensión en Oriente Próximo al centro del pulso de los mercados energéticos globales, después de varias semanas de relativa calma en los precios.

El Ejército de Estados Unidos confirmó haber completado su undécima noche seguida de bombardeos contra territorio iraní, en una ofensiva que Washington justifica oficialmente como un intento de "debilitar aún más la capacidad de Irán de amenazar el transporte marítimo comercial en el estrecho de Ormuz", según el comunicado militar difundido este miércoles. La formulación oficial no detalla objetivos concretos ni balance de daños.

Por su parte, el Ejército de Irán reivindicó este mismo miércoles un ataque con drones contra una guarnición de las fuerzas armadas estadounidenses situada en el oeste de Kuwait, además de una segunda incursión en Bahréin dirigida contra una instalación de Amazon que Teherán describió como el "ojo digital" del Mando Central (CENTCOM) de Estados Unidos en la región. Esta información procede de una única fuente y no ha sido corroborada de forma independiente, por lo que debe tomarse con la cautela propia de un escenario de guerra en el que ambos bandos manejan sus propias narrativas. Ni Washington ni las autoridades de Kuwait, Bahréin o Amazon habían confirmado el balance de esos ataques al cierre de esta información.

Por qué Ormuz mueve el precio del barril

El estrecho de Ormuz, situado entre Irán y la península arábiga, es uno de los pasos marítimos más estratégicos del planeta: por su punto más angosto transitan los cargamentos de crudo de Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Irak y el propio Irán rumbo a Asia, Europa y Estados Unidos. Según estimaciones de la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA), por él circula alrededor de una quinta parte del petróleo mundial, de modo que cualquier amenaza, real o percibida, sobre su navegabilidad se traduce casi de inmediato en primas de riesgo geopolítico incorporadas al precio del barril.

No es un fenómeno nuevo. Durante la llamada "guerra de los tanqueros", entre 1984 y 1988, en el marco del conflicto Irán-Irak, ambos países atacaron petroleros en el Golfo Pérsico, lo que llevó a Estados Unidos a escoltar buques en la zona. Aquel precedente estableció el patrón que hoy vuelve a repetirse: la militarización de un corredor por el que discurre buena parte del comercio energético dispara la volatilidad del crudo aunque el flujo físico no llegue a interrumpirse por completo.

La trayectoria reciente del petróleo ha sido de fuertes oscilaciones. La escalada actual se remonta a finales de abril, cuando el conflicto entre Washington y Teherán alcanzó su mayor intensidad y el Brent llegó a tocar 119,76 dólares por barril el 29 de abril. El 2 de julio, en cambio, el crudo europeo se desplomó hasta 68,53 dólares, su nivel más bajo desde antes del estallido de la guerra, cuando los operadores descontaban una desescalada del conflicto y la recuperación plena del tránsito por Ormuz.

Con los 93 dólares registrados este miércoles, el Brent cotiza todavía casi un 22% por debajo del pico de finales de abril, pero acumula una revalorización cercana al 36% desde el mínimo del 2 de julio. Esa horquilla ilustra la extrema sensibilidad del mercado energético a cada giro militar y diplomático en la región, más que un cambio verificado en los volúmenes de crudo efectivamente transportados.

Las fluctuaciones bruscas tienen consecuencias directas sobre las economías importadoras. La Unión Europea depende de las importaciones para cubrir la práctica totalidad de su consumo de petróleo, según datos de Eurostat, de modo que un encarecimiento sostenido del Brent presiona los índices de precios industriales y, con cierto desfase, el precio de los carburantes en las gasolineras europeas. Es un mecanismo de transmisión que el Banco Central Europeo vigila por su impacto en la inflación.

Estados Unidos combina en este episodio su condición de actor militar directo con la de gran productor energético. La revolución del esquisto lo convirtió hace más de una década en uno de los mayores productores mundiales de crudo, según la EIA, lo que amortigua el impacto de la subida de precios sobre su propia economía en comparación con crisis anteriores, como las de 1973 y 1979, cuando la dependencia estadounidense de las importaciones era mucho mayor.

Irán, sometido a un régimen de sanciones internacionales que restringe severamente sus exportaciones de crudo desde la retirada de Washington del acuerdo nuclear en 2018, encuentra en la amenaza sobre Ormuz una de sus pocas palancas de presión efectivas frente a la superioridad militar convencional de Estados Unidos y sus aliados regionales del Golfo. La capacidad de perturbar el corredor, sin necesidad de cerrarlo, forma parte de esa estrategia.

La ausencia de un marco de mediación activo contrasta con episodios previos de tensión en el Golfo Pérsico en los que Naciones Unidas u otros actores intermediaron, lo que añade incertidumbre sobre la duración del conflicto.

En los próximos días la atención se centrará en si Estados Unidos mantiene el ritmo de sus operaciones nocturnas, en la respuesta de Teherán a través de sus fuerzas convencionales o de milicias aliadas, y en una eventual reacción de la Organización de Países Exportadores de Petróleo y sus socios (OPEP+), que podría valorar ajustes de producción si la volatilidad se prolonga. De la evolución militar sobre el terreno dependerá que el barril consolide su escalada o retome la senda de corrección vista a comienzos de julio.

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