El obispo coadjutor asumirá formalmente la sede cuando López Romero renuncie, algo que según el Derecho Canónico deberá producirse como muy tarde el 19 de mayo, fecha en que el cardenal cumplirá 75 años, la edad de jubilación obligatoria para los eclesiásticos. Hasta entonces, León Dorado seguirá ejerciendo las funciones de gobierno, aunque el título formal siga correspondiendo a su antecesor.
La crisis estalló el 7 de julio, cuando la agencia AFP desveló que la nunciatura había recibido una denuncia canónica firmada por cinco mujeres adultas. El documento recogía acusaciones de contacto físico "inapropiado", entre ellas "abrazos especialmente intensos y prolongados" y "un intento de acercarse físicamente" con la intención de dar un beso.
López Romero se defendió de las acusaciones y se apartó del cargo por iniciativa propia para no interferir en las pesquisas. Tres semanas después, el 1 de agosto, el Vaticano lo suspendió de forma oficial y puso la diócesis en manos de un administrador apostólico "sede plena", con plenos derechos para gobernarla. El cardenal se trasladó entonces a España, donde permanece a la espera de que se resuelva su situación.
"No ha abusado de nadie", ha asegurado el cardenal Cristóbal López Romero, que se ha comprometido a cooperar con la investigación abierta por la Santa Sede.
A principios de agosto, la Santa Sede envió a Rabat a dos oficiales del dicasterio para la Evangelización, un sacerdote y un obispo, con el encargo de "continuar la investigación sobre las acusaciones y considerar la buena gestión de la diócesis, económica, pastoral y litúrgica", según detalla la propia diócesis marroquí en su web. Ambos enviados se entrevistaron con las denunciantes y con sacerdotes y colaboradores de la estructura eclesiástica local. La investigación de Roma no se habría cerrado todavía, pese al nombramiento de este sábado.
El nuevo obispo coadjutor, Mario León Dorado, nació en Madrid hace 52 años y pertenece a la congregación de los Oblatos de María Inmaculada. Antes de ingresar en el seminario cursó estudios de Informática. Además de sus funciones en Rabat, mantiene a su cargo la prefectura apostólica de Laayoune-Sahara, una circunscripción eclesiástica equivalente a una diócesis en el Sáhara Occidental bajo administración marroquí.
La figura del obispo coadjutor con derecho a sucesión es el mecanismo canónico que permite a Roma preparar el relevo de un titular sin declarar vacante la sede: el designado ejerce ya el gobierno y accede automáticamente al cargo cuando el titular renuncia o fallece. Su empleo en un caso vinculado a una investigación por abusos acelera de facto la salida del cardenal sin esperar al veredicto formal.
Salvo sorpresas, el relevo definitivo en la diócesis de Rabat se producirá cuando López Romero cumpla la edad canónica de jubilación el próximo 19 de mayo.


