Marina explicó que la campaña en su contra arrancó después de colgar un vídeo en redes y de intervenir en varias ocasiones en televisión reivindicando su libertad de movimiento. Según relató, su imagen fue difundida en páginas marroquíes bajo la acusación de defender «su derecho a volver sola y borracha a casa», una frase que, dijo, ha desatado una oleada de comentarios amenazantes en árabe que le provocan temor.
«Hay un montón de comentarios escritos en árabe, que dicen que ellos están superfelices de trincarme a mí sola y borracha por la calle. Qué horror, a mí sinceramente me asusta», afirmó la joven durante la conexión.
La denunciante detalló además un episodio reciente a pocos metros de su domicilio que, según contó, la obligó a recurrir a un espray de defensa personal para llegar a casa sin sufrir agresiones verbales.
«Tuve que hacer uso del spray que llevo en el bolso porque en un minuto de camino ya teníamos a siete diciéndonos guarradas. Tuve que sacar el spray y decir: 'Como no os vayáis, os rocío a todos'. No puedo ni salir a cenar con mis amigas y mi pareja me tuvo que esperar en la puerta», relató Marina.
El programa conectó también con Abdelatif Mení, creador de contenido marroquí residente en Barcelona, cuya intervención se centró en cuestionar la conducta de la joven en lugar de las amenazas que denunciaba. «Yo, que soy padre de tres hijos, si digo que quiero llegar a mi casa borracho, ¿qué ejemplo iba a dar a mis hijos? Le cuelgan en una página marroquí porque es una vergüenza que una mujer diga eso», sostuvo Mení, que llegó a añadir: «Si mi mujer me deja en casa con los niños y me llega borracha…», sin completar la frase.
Marina replicó en directo: «¡Acabo de alucinar! ¿O sea que yo, por ser madre, no tengo derecho a salir a emborracharme una noche? Mis hijos también tienen un padre. Quiero demostrarles a mis hijas que ellas también pueden salir». Las presentadoras Susanna Griso y Pilar R. Losantos intervinieron para devolver el foco a la denuncia y no a los hábitos personales de la joven.
«Además de que puede volver borracha, con la falda, desnuda o lo que haga falta, porque esto es España y la gente es libre y las mujeres son libres, el problema es que las mujeres ceutíes no pueden salir, borrachas o no borrachas, sin que las increpen. Será usted machista, pero deje a una mujer española que haga lo que quiera. ¡En España las mujeres somos libres!», replicó Pilar R. Losantos.
Interpelado por su discurso, Mení respondió que «el machismo no tiene nada que ver» y que se trataba de «el discurso que se quiere vender cuando se habla del gas pimienta», apelando a que era «hijo de una mujer» para desmarcarse de las críticas. Griso zanjó el intercambio: «Si fuera hijo de un hombre, le estaríamos entrevistando por otros motivos».
El episodio se produce cuarenta y cuatro días después del asalto masivo a la valla de Ceuta y en un contexto de tensión social marcado por la crisis migratoria en la ciudad autónoma y por el aumento de la presión en la frontera sur, donde Frontex ha cifrado en 15.909 las entradas irregulares por el Estrecho, un 34% más que el año anterior.


