Observadores especializados en el seguimiento de tráfico aéreo militar, como la Military Air Tracking Alliance, habían detectado la presencia de decenas de bombarderos B-52 y B-1 operando desde Fairford desde los primeros días de la guerra contra Irán, según la agencia Associated Press. Esos mismos registros constataron que buena parte de los aparatos abandonó la base el domingo con destino a sus lugares de origen en territorio estadounidense.
El repliegue se produce mientras el presidente Donald Trump sopesa nuevas opciones militares frente a Irán, incluida la posibilidad de ataques adicionales, pese a sus promesas iniciales a sus compatriotas de que la campaña duraría solo unas semanas. El movimiento de aeronaves coincide con el cierre de la fase más intensa de la investigación policial sobre el incidente de seguridad registrado a finales de septiembre.
El origen de la operación se remonta a la madrugada del 27 de septiembre, cuando un vecino de la localidad de Whelford, colindante con la base, alertó a la Policía sobre tres vehículos sospechosos que circulaban en dirección a RAF Fairford. La notificación desencadenó un amplio despliegue de seguridad alrededor de la instalación, con cortes de carretera, presencia de agentes armados, registros de vehículos y de la zona y la evacuación de decenas de residentes.
La Policía confirmó después que en el interior de los vehículos se había localizado combustible, aunque las pesquisas no dieron con artefactos explosivos. Fairford, una de las principales bases que Estados Unidos mantiene en suelo británico, ha sido durante décadas punto de apoyo logístico para operaciones aéreas de largo alcance en Europa y Oriente Próximo: desde allí despegaron los B-52 empleados en la guerra de Kosovo en 1999 y en la invasión de Irak en 2003.
Como resultado de la investigación, cinco hombres residentes en Reino Unido, de entre 23 y 25 años, fueron detenidos inicialmente por presuntos delitos relacionados con explosivos, cargos que después se reformularon bajo sospecha de preparación de actos terroristas. A ellos se sumó el arresto de un sexto varón con doble nacionalidad británica e iraní.
El episodio se enmarca en el despliegue militar estadounidense en varios escenarios en paralelo a la escalada con Irán, como el reforzamiento de su presencia en el Indo-Pacífico, donde el Pentágono estacionaría dos enlaces en el Ministerio de Defensa de Taiwán.
Según la información disponible, no hay indicios de que la retirada de los bombarderos implique un cambio de estrategia respecto a Irán; respondería más bien a una rotación de medios tras el cierre de la fase más crítica de la investigación sobre el incidente de seguridad en la base británica.


