Abadi detalló que el origen de la pesquisa son varias quejas de usuarios. "Hemos recibido varias denuncias por parte de usuarios y consumidores que dicen que no pesa exactamente lo mismo que debería pesar, que son las 25 libras", dijo el administrador en la emisora. Según su relato, la entidad rastrea el producto desde su punto de partida: "Estamos investigando y realizando el seguimiento de los tanques que salen de las empresas y confirmamos el peso correcto, pero cuando llegan a los expendios, minisúper y abarroterías no pesan lo mismo".
El funcionario sostuvo que la investigación se adelanta en coordinación con el Cuerpo de Bomberos y planteó una hipótesis sobre el punto de la cadena donde se produciría la merma: teme que los sellos de seguridad de los cilindros estén siendo violentados. El peso reglamentario del envase es de 25 libras y su precio al público, de $4.37, corresponde a la modalidad subsidiada por el Estado.
La reacción del comercio minorista no se hizo esperar. Varios propietarios de minisúper expresaron su malestar en redes sociales y, de acuerdo con esas mismas manifestaciones, se encuentran reunidos con asociaciones de comerciantes —principalmente de origen chino— para decidir si suspenden la venta del producto. La medida, de concretarse, afectaría uno de los canales de distribución más extendidos del cilindro doméstico en los corregimientos del país.
Un subsidio con décadas de recorrido
El tanque de 25 libras es el formato de mayor consumo en los hogares panameños de menores ingresos, que lo emplean para la cocina diaria. El subsidio al gas licuado de petróleo es una política de larga data en Panamá: distintos gobiernos lo han sostenido como instrumento de contención del costo de la canasta básica, y su eventual encarecimiento o desabastecimiento ha sido históricamente un asunto de sensibilidad social. La distribución del envase subsidiado se apoya en una red capilar de expendios, minisúper y abarroterías que llega a barrios donde no operan grandes cadenas.
La Acodeco es el organismo encargado de velar por los derechos del consumidor y por la libre competencia. Entre sus facultades figura la inspección de establecimientos, la verificación de pesos y medidas y la apertura de investigaciones administrativas que pueden derivar en sanciones cuando se comprueba una afectación al consumidor. En el caso del gas, la fiscalización del peso exacto del cilindro es competencia directa de la entidad, mientras que la seguridad de los envases involucra al Cuerpo de Bomberos.
Qué está en juego para el consumidor y el comercio
El punto central de la controversia es dónde se produciría el faltante de producto. Abadi afirmó que los tanques salen de las plantas con el peso correcto y que la discrepancia aparece en el punto de venta, lo que sitúa la sospecha sobre el eslabón minorista. Los comerciantes, por su parte, rechazan esa lectura y la trasladan al terreno de la protesta gremial, al valorar la posibilidad de dejar de vender el cilindro antes que exponerse a señalamientos.
Las asociaciones de comerciantes no han presentado hasta ahora una versión formal que atribuya la merma a otro punto de la cadena, más allá del malestar difundido en redes sociales. La eventual suspensión de la venta trasladaría el problema a los hogares, que dependen de la proximidad de estos negocios para adquirir el gas de uso diario.
La investigación de la Acodeco sigue abierta y su desenlace dependerá de las inspecciones que la entidad realice junto con el Cuerpo de Bomberos para determinar si existe alteración de los sellos y en qué punto de la distribución se pierde producto. De confirmarse irregularidades, la entidad puede imponer sanciones administrativas; de no acreditarse, la controversia quedaría reducida a la disputa pública entre el regulador y el comercio minorista. En paralelo, los gremios de minisúper deben resolver en sus reuniones si mantienen o retiran de sus estantes el cilindro subsidiado.