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La crisis de Ormuz se agrava tras el intercambio de disparos entre EEUU e Irán: Washington lanza el 'Proyecto Libertad' para reabrir el estrecho mientras la UE prepara un Consejo Europeo extraordinario sobre energía en el que Alemania rechaza eurobonos pero acepta el tope al gas TTF

El Brent salta a 114 dólares por barril, el nivel más alto desde marzo de 2022. La crisis del estrecho de Ormuz de 2026 es la mayor confrontación naval en la zona desde la 'guerra de los petroleros' de 1988. Irán atacó a EAU el mes pasado. España, Italia, Grecia y Portugal insisten en deuda conjunta europea. Von der Leyen presenta propuesta de tope dinámico al TTF y fondo de emergencia energética.

Por Redacción de El Hemiciclo· Bruselas / Washington·
24 min de lectura
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El estrecho de Ormuz tiene veintiún kilómetros de anchura en su punto más estrecho, una franja de agua turquesa atrapada entre las costas rocosas de Irán al norte y el extremo de la península de Musandam, una exclave de Omán, al sur, por la que cada día transitan entre veinte y veintiún millones de barriles de petróleo crudo — aproximadamente el veintiuno por ciento de la producción mundial —, ocho millones de metros cúbicos de gas natural licuado y cerca de sesenta buques mercantes que alimentan las arterias energéticas de Asia, Europa y América. Controlar Ormuz es controlar el grifo del mundo, y esta madrugada ese grifo ha estado a punto de cerrarse.

Un intercambio de disparos entre fuerzas navales de Estados Unidos e Irán en el estrecho de Ormuz ha elevado la tensión hasta su punto más crítico desde la denominada guerra de los petroleros de 1988, cuando la armada estadounidense y la iraní protagonizaron la mayor batalla naval de la Marina de EEUU desde la Segunda Guerra Mundial. El precio del barril de Brent escaló hasta los 114 dólares —máximo desde marzo de 2022— como respuesta inmediata de los mercados al episodio. Washington ha respondido con el lanzamiento del llamado 'Proyecto Libertad', una iniciativa para garantizar la navegación en el estrecho, mientras Bruselas convoca un Consejo Europeo extraordinario sobre energía ante el riesgo de desabastecimiento que amenaza al continente.

Por qué importa: la arteria energética del mundo en jaque

El estrecho de Ormuz, que separa la península arábiga de Irán y conecta el golfo Pérsico con el mar de Omán, es el corredor marítimo de mayor densidad de tráfico de hidrocarburos del planeta. Por él transita aproximadamente un quinto de la demanda global de petróleo y una fracción relevante del gas natural licuado con destino a Europa y Asia. Un bloqueo efectivo o sostenido del paso, aunque sea parcial, tiene consecuencias directas sobre el precio de la energía a escala mundial y sobre la seguridad de suministro de economías que, como la europea, dependen estructuralmente de las importaciones de combustibles fósiles. La confrontación naval se produce además en un contexto previo de hostilidad declarada: Irán atacó a los Emiratos Árabes Unidos el mes pasado, hecho que ya había tensado los mercados de futuros y alertado a los gobiernos de la región.

El 'Proyecto Libertad': la respuesta de Washington

La Administración estadounidense ha articulado su respuesta bajo la denominación 'Proyecto Libertad', cuyo objetivo declarado es reabrir y garantizar la libre navegación por el estrecho de Ormuz. El material disponible no precisa la composición de la fuerza desplegada, los plazos operativos ni los socios internacionales implicados en la iniciativa, extremos que no han sido confirmados en las fuentes verificadas. Lo que sí constata el material es que el episodio bélico ya se ha saldado con un intercambio de fuego entre ambas partes, lo que eleva el umbral de riesgo de escalada y sitúa a la diplomacia regional y multilateral ante una urgencia de primer orden.

La UE convoca un Consejo Europeo de emergencia

Ante el impacto energético de la crisis, la Unión Europea ha activado el mecanismo del Consejo Europeo extraordinario, una figura prevista en el Tratado de la Unión Europea que permite a los jefes de Estado y de Gobierno reunirse fuera del calendario ordinario cuando la gravedad de una situación lo requiere. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha presentado una propuesta que combina dos instrumentos: un tope dinámico al índice TTF —el mercado de referencia del gas natural en Europa, con sede en los Países Bajos— y la creación de un fondo de emergencia energética. El tope dinámico al TTF no es un mecanismo nuevo en el debate europeo: la UE ya aprobó en diciembre de 2022 un mecanismo corrector del mercado del gas, tras el encarecimiento extremo provocado por la reducción de suministro ruso posterior a la invasión de Ucrania.

La fractura sobre los eurobonos

El Consejo Europeo reproduce, sin embargo, la fractura estructural que ha recorrido la historia reciente de la integración europea en materia fiscal. España, Italia, Grecia y Portugal reclaman la emisión de deuda conjunta europea —los denominados eurobonos— para financiar la respuesta a la crisis energética. Alemania rechaza esa vía. Berlin acepta el tope al TTF propuesto por Von der Leyen, pero mantiene su oposición tradicional a la mutualización de deuda, una posición que el gobierno alemán ha sostenido de forma consistente en cada episodio de crisis desde los debates de la zona euro en 2010-2012 y que conecta con condicionantes constitucionales propios del ordenamiento jurídico alemán, en particular el freno constitucional al endeudamiento conocido como Schuldenbremse. La brecha entre los países del sur y el eje norte-centroeuropeo sobre la arquitectura fiscal de la Unión vuelve así al primer plano en el peor momento estratégico para Bruselas.

Antecedente y contexto: 1988 y el precio de cerrar Ormuz

La referencia a la guerra de los petroleros no es retórica. Entre 1984 y 1988, durante la guerra entre Irak e Irán, ambas partes atacaron sistemáticamente buques cisterna en el golfo Pérsico para privar al adversario de ingresos por exportación de crudo. La intervención directa de la Marina estadounidense culminó en abril de 1988 con la operación Mantis Adulto, en la que EEUU destruyó varias plataformas petrolíferas iraníes y hundió o dañó embarcaciones de guerra de Irán. Aquel episodio elevó de forma temporal el precio del crudo y aceleró el fin del conflicto. La crisis de 2026 se produce en un escenario distinto —con mercados más integrados, mayor dependencia europea del gas licuado y una arquitectura de alianzas regionales transformada por los Acuerdos de Abraham de 2020—, pero la lógica de la vulnerabilidad energética de Occidente ante un cierre de Ormuz sigue siendo la misma.

Posiciones de las partes

Irán no ha emitido, según el material verificado, una posición oficial recogida en estas fuentes sobre el 'Proyecto Libertad' ni ha formulado condiciones públicas para la desescalada. Washington ha optado por una respuesta de proyección de fuerza naval sin que conste, en lo verificado, una oferta diplomática paralela. La UE, a través de Von der Leyen, sitúa el eje de su respuesta en el plano energético-económico, sin que el material acredite una posición común de política exterior sobre el conflicto. Los países del sur europeo —España, Italia, Grecia y Portugal— actúan en el Consejo como bloque cohesionado en favor de los eurobonos, mientras Alemania ejerce su tradicional papel de freno a la mutualización.

Qué puede pasar

La evolución de la crisis depende de variables que el material disponible no permite precisar: el alcance operativo del 'Proyecto Libertad', la respuesta iraní a la presencia naval estadounidense en el estrecho, y la capacidad de la UE para acordar en el Consejo extraordinario un paquete de medidas que requiere unanimidad o mayoría cualificada según el instrumento de que se trate. Si el tope al TTF sigue el procedimiento del mecanismo corrector aprobado en 2022, su activación corresponde a la Comisión con respaldo del Consejo, lo que reduciría el margen de bloqueo de un solo Estado. Los eurobonos, por su parte, exigirían reforma de los tratados o un acuerdo político de mayor calado que, a la vista de la posición alemana, no parece inminente. Con el Brent en 114 dólares, cada semana de bloqueo o tensión sostenida en Ormuz traslada presión inflacionista a las economías europeas en un momento en que el ciclo de tipos del Banco Central Europeo aún no ha concluido de normalizar las condiciones monetarias del área euro.

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