Qué se ha votado exactamente
La senda de estabilidad fija el techo de déficit de todas las administraciones: 1,8% del PIB en 2027, 1,6% en 2028 y 1,5% en 2029. Es el paso previo al techo de gasto y a los Presupuestos. No es dinero gastado: es el marco dentro del cual el Gobierno redacta las cuentas.
Un rechazo anunciado
No hubo sorpresa. El 14 de julio, el mismo texto ya decayó con 167 votos a favor, 178 en contra y 5 abstenciones. El Gobierno lo ha vuelto a llevar al Congreso este jueves y la aritmética se ha repetido: PP, Vox y Junts han sumado de nuevo la mayoría suficiente para rechazarlo.
Por qué el no del Congreso no frena los Presupuestos
Aquí está la clave que conviene no perder de vista. El segundo rechazo no tiene efectos prácticos inmediatos: el Ejecutivo podrá presentar los Presupuestos Generales de 2027 a la vuelta del verano tomando como referencia el objetivo de déficit del 1,8% que ya está acordado en el plan fiscal a medio plazo remitido a Bruselas. Dicho de otro modo, la votación es un pulso político, no un cerrojo jurídico.
La letra pequeña que sí tiene consecuencias
El matiz con efectos reales es territorial. Al rechazar el Congreso tanto la primera como la segunda senda, entran en vigor los objetivos pactados con Bruselas: los mismos porcentajes de déficit, pero sin margen para las comunidades autónomas, que quedarían obligadas al equilibrio presupuestario. Traducido: el bloqueo que se escenifica en la tribuna lo acabarían pagando en déficit cero las autonomías, muchas de ellas gobernadas por quienes votan en contra.
La quita de deuda, en el mismo pleno
El pleno ha tramitado además el proyecto de ley que permite condonar alrededor de 83.000 millones de euros de deuda a las comunidades de régimen común que lo soliciten. PP y Vox han presentado enmiendas a la totalidad. Es el mecanismo que el Gobierno ofrece ahora a todas las autonomías tras el pacto fiscal que cerró en su día con ERC para Cataluña.
Dos varas para medir
El contraste es, en sí mismo, la noticia política: el PP rechaza la senda de déficit que daría margen de gasto a sus propias comunidades y, a la vez, enmienda a la totalidad la quita que aliviaría la deuda de esas mismas autonomías. Coherencia de oposición o cálculo de bloqueo: lo juzga el lector, pero el registro de votaciones queda escrito.
El precedente
No es la primera vez que un Gobierno encaja el rechazo de la senda y maniobra para sacar las cuentas igualmente. La senda es un trámite del procedimiento; el Presupuesto necesita mayoría en el Congreso. La distancia entre una cosa y otra se mide en votos, no en decretos ni en notas de prensa.
Qué viene ahora
Hacienda ha situado el otoño como horizonte para presentar los Presupuestos de 2027. Entre medias, un verano con las Cortes en funciones de Diputación Permanente y una negociación abierta con Junts y ERC. El próximo dato relevante no será un porcentaje de déficit: será el recuento de apoyos en septiembre.

