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Lactalis compra el negocio británico de Saputo por 1.200 millones

El grupo francés se hace con Cathedral City y otras cuatro marcas de queso, cinco fábricas y 1.300 empleados en Reino Unido, a la espera del visto bueno de competencia

Por Redacción de El Hemiciclo· · Actualizado:
4 min de lectura
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El grupo lácteo francés Lactalis alcanzó un acuerdo para adquirir el negocio británico de la canadiense Saputo por 988 millones de libras, alrededor de 1.200 millones de euros. La operación, anunciada este mes de agosto de 2026, incluye cinco plantas de producción, unos 1.300 empleados y marcas como Cathedral City —la de queso más vendida en Reino Unido—, junto a Wensleydale, Davidstow, Clover y Country Life.

La transacción sitúa a Lactalis, controlado por la familia Besnier y ya líder mundial en productos lácteos, en una posición reforzada dentro del mercado británico del queso. El perímetro adquirido generó 630 millones de libras de ingresos en los últimos cuatro trimestres, el equivalente a 1.200 millones de dólares canadienses, según los datos que la propia Saputo trasladó en el anuncio de la operación. Esa cifra representa algo más del 7% del negocio global del grupo canadiense, un porcentaje que explica por qué la venta se enmarca en un repliegue selectivo y no en una retirada del sector.

Cathedral City es, con diferencia, el activo más valioso del lote. La marca facturó 320,2 millones de libras en el último año, de acuerdo con los datos difundidos junto al anuncio, y ocupa el primer puesto en ventas de queso en el Reino Unido. Junto a ella cambian de manos Wensleydale, ligada a la tradición quesera de Yorkshire; Davidstow, asociada al cheddar; y Clover y Country Life, centradas en mantequilla y untables, segmentos donde la presión de la marca de distribución se ha intensificado en la última década.

Para Lactalis, la operación no es una incursión nueva en el mercado británico sino una ampliación de escala. El grupo francés, presente en más de cien países y con marcas como Président o Galbani en su catálogo internacional, ha basado buena parte de su crecimiento en las últimas dos décadas en adquisiciones de fabricantes locales con implantación consolidada, una fórmula que le permite sumar cuota sin asumir el coste de construir marca desde cero. El perímetro comprado, con cerca de 1.300 empleados, aporta además capacidad industrial, logística y acceso a la gran distribución.

El presidente de Lactalis, Emmanuel Besnier, presentó la compra como un paso central en el refuerzo de la posición del grupo en el Reino Unido y en su apuesta por los lácteos de mayor valor añadido, según las declaraciones recogidas en el comunicado de la operación. Desde Saputo, el presidente y consejero delegado, Carl Colizza, explicó que la desinversión permite concentrar capital y esfuerzo estratégico en los mercados donde el grupo canadiense —presente en Norteamérica, Australia y Argentina, además de Europa— compite desde una posición de liderazgo más sólida y ganar flexibilidad financiera.

La operación deberá superar el examen de las autoridades de competencia británicas antes de su cierre. La Competition and Markets Authority (CMA), el organismo encargado de vigilar las fusiones y adquisiciones en el Reino Unido, tiene potestad para exigir desinversiones parciales, imponer condiciones o, en casos excepcionales, bloquear una operación si concluye que reduce de forma significativa la competencia en un mercado relevante. Tras el Brexit, la CMA asumió en solitario competencias sobre grandes concentraciones que antes compartía con la Comisión Europea, lo que sitúa el escrutinio de esta compra íntegramente en manos del regulador británico.

Menos compradores de leche y más poder de negociación

La discusión de fondo que rodea esta compra no es tanto quién adquiere las marcas como qué ocurre con la estructura del sector cuando el número de grandes compradores de leche en origen se reduce. Una mayor concentración industrial tiende a reforzar la capacidad de negociación de los fabricantes frente a las grandes cadenas de distribución, pero también frente a los ganaderos que suministran la materia prima. El efecto sobre el precio final en el lineal no es automático: depende de cómo se reparta ese poder entre industria, distribución y productores primarios, y de si persiste una competencia real entre fabricantes.

La historia reciente del sector lácteo europeo ofrece precedentes. Desde la supresión de las cuotas lácteas en la Unión Europea en 2015, el mercado ha vivido sucesivas oleadas de concentración, con grandes grupos absorbiendo fabricantes de menor tamaño en distintos Estados miembros. En España, la propia Lactalis integró en las últimas dos décadas marcas como Puleva, un patrón de crecimiento por adquisición que se reproduce ahora en el Reino Unido.

Los ganaderos británicos, agrupados en organizaciones como la National Farmers' Union, han expresado en el pasado su preocupación por el efecto de la concentración industrial sobre los precios que perciben por la leche cruda, un debate que previsiblemente resurgirá a medida que avance el proceso regulatorio. Lactalis, por su parte, ha sostenido de forma recurrente que la escala permite mayor estabilidad en los contratos de suministro a largo plazo, argumento que la compañía podría reiterar ante la CMA si el organismo abre un análisis en profundidad.

El consumidor británico no percibirá cambios inmediatos en el envase ni en el precio de Cathedral City, dado que la operación aún no se ha cerrado y las marcas seguirán operando bajo su estructura actual hasta que concluyan los trámites. A medio plazo, sin embargo, el mercado del queso en Reino Unido quedaría con una cartera de marcas más concentrada en manos de un único fabricante líder, una dinámica que el sector viene identificando como tendencia dominante en la industria alimentaria europea.

El desenlace dependerá ahora del calendario que marque la autoridad británica de competencia. Si la CMA decide abrir una fase de investigación detallada, el proceso podría prolongarse más allá de la fecha prevista de cierre, fijada para finales de marzo de 2027. Hasta entonces, ni el reparto de fábricas ni la titularidad de las marcas quedarán formalmente resueltos.

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