La declaración de emergencia, según explicó el propio Eby en un comunicado difundido en redes sociales, dota al Gobierno provincial de herramientas adicionales para enfrentar el incendio, entre ellas la posibilidad de requisar alojamientos o imponer restricciones de viaje locales si la evolución del fuego lo hace necesario. Se trata de un mecanismo previsto en la legislación de gestión de emergencias de Columbia Británica, que permite al Ejecutivo provincial adoptar medidas excepcionales cuando un desastre natural supera la capacidad de respuesta ordinaria de los servicios locales.
El primer ministro defendió también las órdenes de evacuación ya emitidas, argumentando que este tipo de decisiones "salvan vidas" y permiten que los equipos de bomberos forestales y los agentes de la Real Policía Montada de Canadá (RCMP) "concentren sus esfuerzos donde se necesitan". Eby pidió a los vecinos que sigan estrictamente las indicaciones oficiales ante la "notable escalada en la actividad del fuego".
La velocidad de propagación ha sido el elemento que más ha alarmado a las autoridades. Según el último parte difundido por el municipio de Summerland y recogido por Eby, el incendio arrasó unas 5.000 hectáreas en solo tres horas, lo que eleva a 9.500 hectáreas la superficie total calcinada por Bald Range desde su inicio el viernes. "Las condiciones son extremadamente peligrosas y cambian minuto a minuto. Los incendios se propagan con una rapidez increíble", advirtió el primer ministro.
El director de operaciones contra incendios forestales del Servicio de Incendios Forestales de Columbia Británica, Cliff Chapman, reforzó ese diagnóstico en declaraciones recogidas por la cadena CBC, al calificar Bald Range como "uno de los incendios más difíciles a los que nos hemos enfrentado jamás". Chapman insistió en la rapidez con la que pueden cambiar las condiciones sobre el terreno, en particular para quienes aún permanecen en zonas con órdenes de evacuación vigentes, y remarcó que los equipos afrontan "condiciones que nunca antes habían visto".
Según el último balance de las autoridades provinciales, actualizado a las 11.30 horas locales del sábado, unas 21.700 personas permanecen bajo órdenes de evacuación en toda Columbia Británica. El informe detalla 40 órdenes activas en distintos puntos del territorio, que afectan a unas 13.200 propiedades cuyos ocupantes se han visto obligados a abandonar sus viviendas de forma inmediata ante el riesgo del fuego. A esas cifras se suman 49 alertas de evacuación vigentes —un nivel de aviso previo a la orden formal—, que alcanzan a otras 4.800 propiedades y a cerca de 9.700 personas, a quienes se pide que estén listas para partir con muy poco margen si el incendio obliga a ampliar el perímetro.
Un valle vulnerable con precedentes recientes
Summerland, la localidad más afectada, se ubica en el extremo suroeste del lago Okanagan, en una región vinícola y turística del sur de la provincia que en los últimos veranos ha sufrido episodios recurrentes de incendios forestales de gran magnitud. La combinación de vegetación seca, altas temperaturas estivales y vientos ha convertido el valle de Okanagan en uno de los puntos más vulnerables de Canadá occidental durante la temporada de incendios, que suele concentrarse entre julio y septiembre.
Columbia Británica ya vivió episodios de emergencia provincial en años anteriores. En 2021 el fuego arrasó la localidad de Lytton tras registrarse temperaturas récord en la provincia, y en 2023 los incendios obligaron a evacuar a decenas de miles de personas en la región de Kelowna, también en el valle de Okanagan. Estos precedentes llevaron al Gobierno provincial a reforzar los protocolos de evacuación temprana y la coordinación entre el Servicio de Incendios Forestales y la Policía Montada.
Ni las autoridades provinciales ni el servicio de bomberos han ofrecido de momento una estimación sobre cuándo podría quedar contenido el incendio de Bald Range. El Gobierno de Columbia Británica tampoco ha precisado si se han producido heridos o daños materiales significativos en viviendas, y ha remitido a los partes diarios del Servicio de Incendios Forestales para el seguimiento de la evolución del fuego.
En los próximos días, el foco estará en si las condiciones meteorológicas —viento y humedad relativa— permiten a los equipos de extinción avanzar en el control del perímetro o si, por el contrario, se repiten episodios de propagación acelerada como el registrado este sábado. La declaración de estado de emergencia provincial, que no tiene una duración fijada de antemano, se mantendrá vigente mientras el Gobierno de Columbia Británica considere que la amenaza persiste.


