En la novela, Gálvez plantea una relectura de Judas Iscariote alejada de la condena tradicional. Argumenta que, desde una perspectiva teológica y narrativa, Jesús contaba con un plan que requería ser entregado para cumplir las escrituras y consumar un sacrificio voluntario, de modo que la traición se integra en un propósito mayor. En la entrevista de promoción sostuvo que «sin la entrega de Judas no se hubiera cumplido el propósito de Jesús».
El planteamiento no se limita a Judas. El autor recuerda que otros discípulos también tuvieron momentos de debilidad, como Pedro al negar a Jesús o Tomás al dudar de la Resurrección, para situar la traición dentro de un patrón de fragilidad humana compartido por el grupo apostólico. Con ello busca matizar la imagen histórica de Judas como figura unívocamente odiada y proponer en su lugar un personaje complejo y contradictorio.
La novela llega tras un periodo de crisis personal del propio Gálvez, que se había declarado agnóstico en etapas anteriores de su vida pública. Un viaje de investigación a Tierra Santa, recorriendo los lugares vinculados a los Evangelios, marcó un punto de inflexión: la carga emocional y espiritual de esos escenarios le hizo recuperar la fe cristiana.
El autor reconoció que el libro no respondió solo a un interés literario, sino a la necesidad de plasmar su propia reconciliación con la espiritualidad y con la figura de Jesús, a quien define como el mayor referente de amor de la historia. Esta dimensión biográfica sitúa 'He vencido al mundo' en la estela de sus trabajos anteriores sobre los orígenes del cristianismo y las primeras comunidades cristianas.
Gálvez, conocido por su trayectoria televisiva como presentador y actor, ha desarrollado en paralelo una carrera como escritor bajo el sello Penguin Random House, con títulos centrados en el Renacimiento y la ficción histórica. Es además miembro del Leonardo DNA Project y autor de un ensayo sobre Leonardo da Vinci que recibió el Premio al Mejor Trabajo Periodístico de Investigación Científica.
La figura de Judas ha atravesado la cultura como emblema de la traición desde la tradición evangélica, pero también ha sido objeto de relecturas, especialmente tras la difusión del apócrifo Evangelio de Judas, cuyo manuscrito copto fue publicado por la National Geographic Society en 2006 y que presenta al discípulo como colaborador consciente del designio de Jesús. La novela de Gálvez se inscribe en esa corriente de revisión del personaje.
El libro se suma a una temporada editorial y audiovisual de gran formato en torno a la adaptación de material histórico y literario, en la que también figura la miniserie de Netflix basada en una novela de Pérez-Reverte, que llega a la plataforma este viernes.
