La primera concesión que Bolaños ha leído en voz alta tiene consecuencias procedimentales importantes que conviene desglosar. El Gobierno acepta que el propio ministro de Presidencia comparezca dentro del pleno extraordinario del lunes, en sustitución del formato inicialmente previsto —comparecencia previa de treinta minutos seguida de debate con los grupos—, e incorpora esa comparecencia como primer punto del orden del día. El cambio tiene tres efectos inmediatos. Uno: permite al PP intervenir inmediatamente después del ministro en lugar de esperar a la declaración institucional reformulada, lo que aumenta su visibilidad mediática. Dos: obliga al ministro a contestar en sede plenaria, no en comparecencia, lo que activa el régimen parlamentario ordinario de réplica y contrarréplica y eleva el riesgo de tensión. Y tres: alarga la sesión probablemente hasta la medianoche, según las estimaciones de los servicios de la Cámara. Es una concesión técnica importante que Génova 13 llevaba exigiendo desde el mediodía y que Moncloa ha interpretado como un coste razonable a cambio de desactivar la amenaza de ausencia del pleno.
La segunda concesión, la lectura íntegra del informe de los Letrados sobre el incidente del diputado de Vox de la semana pasada, tiene un alcance más simbólico que jurídico, pero no es menor. El informe, veintitrés folios elaborados por el equipo de los Letrados en tres jornadas, contiene una interpretación muy restrictiva del régimen de expulsión y sanción del artículo 71 del Reglamento que, leída en su integridad, deja en entredicho varias decisiones recientes de la Mesa del Congreso. Hasta esta tarde, el Gobierno defendía una lectura parcial del informe, incluyendo solo las conclusiones. Bolaños acepta ahora la lectura íntegra, lo que supone un reconocimiento implícito de que los argumentos técnicos del PP sobre la expulsión del diputado eran, al menos parcialmente, sólidos. Esa aceptación explica, por cierto, por qué la primera sanción económica firme en veinticuatro años —aprobada el miércoles por seis a tres en la Mesa— se mantendrá pero no se elevará: si el informe completo se lee en pleno, agravar la sanción se volvería jurídicamente insostenible.
La tercera condición, la retirada de la reforma exprés del artículo 103 del Reglamento, es la que no ha aceptado Bolaños. El Gobierno mantiene la reforma en el segundo punto del orden del día del lunes y promete someterla a debate parlamentario, pero sin consenso previo. La reforma propuesta consiste esencialmente en habilitar a la Mesa a saltarse el requisito del consenso para convocar plenos extraordinarios cuando al menos dos grupos de la oposición lo soliciten, lo que reduciría la capacidad de bloqueo de la Presidencia de la Cámara. El PP argumenta, con razones técnicas consistentes, que la reforma abre la puerta a un uso partidario del procedimiento extraordinario y que por eso exige consenso de los dos tercios para aprobarla. El Gobierno, por su parte, sostiene que el bloqueo de la declaración institucional del martes por la noche demuestra la necesidad de modernizar el procedimiento. El choque es técnico, pero el fondo es político: quien controle el artículo 103, controla el calendario parlamentario extraordinario del resto de la legislatura.
Las reacciones en los grupos parlamentarios, a lo largo de la última hora, han seguido tres velocidades distintas. El PP ha emitido a las 18:58 un comunicado en dos frases: 'El Gobierno ha entendido que no puede imponer a la Mesa un debate sin informe de Letrados ni una declaración institucional sin consenso. Sobre la reforma exprés del artículo 103, debatiremos en el pleno con argumentos técnicos sólidos'. La redacción, elaborada por el jefe de gabinete de Feijóo durante la tarde, es moderada —no reivindica victoria, no ataca al ministro— porque el objetivo es llegar al pleno del lunes con la moral alta pero sin quemar la narrativa. Vox ha emitido a las 19:20 un comunicado más agresivo exigiendo retirada íntegra del artículo 103 y amenazando con presentar una cuestión previa al inicio del pleno. El Grupo Mixto, que había solicitado el pleno, ha publicado una nota de tres líneas felicitándose por el desbloqueo. Sumar se ha limitado a respaldar al ministro. ERC y Junts han guardado silencio, una señal que los asesores parlamentarios interpretan como preparación de una posición negociada antes del lunes.
Un detalle poco recogido esta tarde en los teletipos pero que conviene no pasar por alto: la hora exacta a la que Bolaños ha conocido que Feijóo aceptaba desbloquear. Han sido las 18:03, tres minutos después de una llamada de cuatro minutos cuarenta y dos segundos entre la jefa de gabinete de la Presidencia del Gobierno y el jefe de gabinete de la Presidencia del PP. En esa conversación, ambas oficinas han cerrado el texto definitivo de las dos concesiones que Bolaños leería en Parcent media hora después y, por primera vez en semanas, se ha abierto un canal estable de comunicación diaria entre las dos jefaturas hasta el pleno del lunes. Ese canal, que hasta hace quince días estaba cerrado por las tensiones del caso García Ortiz, se ha reabierto esta tarde como consecuencia directa del aplomo técnico del cuadro macro de Cuerpo y del cierre europeo del Eurogrupo. La política interna se ha beneficiado del éxito económico y diplomático de esta jornada. Es exactamente el efecto cascada que Moncloa había previsto el martes por la mañana en la reunión de gabinete.
La aritmética del lunes queda, a día de hoy, en la siguiente situación. Primer punto del orden del día, comparecencia del ministro Bolaños: intervención del ministro, réplica del PP con Miguel Tellado al frente, réplica de Vox con Santiago Abascal, intervenciones breves del resto de los grupos y contrarréplica del ministro. Segundo punto, declaración institucional reformulada: se votará al final del pleno tras el debate, con reglas específicas acordadas entre Presidencia y Mesa, y se prevé que salga adelante con el apoyo de PSOE, Sumar, Grupo Mixto y, muy probablemente, ERC y PNV. Tercer punto, reforma exprés del artículo 103: votación por separado, que requerirá mayoría absoluta ordinaria. La previsión de los despachos es que salga adelante por un margen muy ajustado —entre dos y cuatro votos— si ERC y PNV se abstienen, como sugieren las conversaciones de esta tarde. Si ambos votaran en contra, la reforma decaería y sería un contratiempo significativo para el Ejecutivo.
Hay una variable que ninguno de los despachos parlamentarios tiene todavía controlada y que puede cambiar la aritmética del lunes en los próximos tres días: qué hará la bancada de Junts. La tesis dominante hoy en el grupo es que Junts se abstenga en la reforma del 103 a cambio de compromisos del Gobierno en dos expedientes pendientes del Consejo de Ministros de la semana siguiente. Si esa tesis se confirma, la reforma saldrá adelante con relativa comodidad. Si Junts endurece su posición hacia un 'no', la reforma quedaría en el filo. Moncloa es consciente del escenario y ha encargado al ministro Torres la coordinación específica con los interlocutores catalanes durante el fin de semana. La combinación de macroeconomía blindada, cierre europeo y canal estable con el PP permite al Gobierno dedicar este fin de semana a Junts sin distracciones, por primera vez en meses.
Hay una pregunta que conviene dejar escrita para cuando termine el pleno del lunes por la noche: ¿en qué condición llegará el Gobierno al martes? Si la reforma del 103 sale adelante con margen cómodo, el Ejecutivo habrá conseguido superar una semana políticamente complicadísima con un balance neto positivo: cuadro macro blindado, Eurogrupo cerrado con redacción propia, caso Koldo judicialmente asimilado y reforma parlamentaria aprobada. Si la reforma decae, el Gobierno llegará al martes con una derrota parlamentaria que, aun siendo limitada en su alcance, tendrá efecto reputacional durante semanas. La diferencia entre ambos escenarios, a día de hoy, la marca un puñado de diputados de dos partidos específicos. Esa incertidumbre, tan pequeña en el papel y tan gruesa en la práctica, es la verdadera historia política de este jueves, aunque no la haya titulado ningún medio.
El Hemiciclo mantiene abierta la cobertura parlamentaria hasta el propio pleno del lunes, con seguimiento específico de las reuniones de grupo del domingo por la tarde, de la reunión de la Mesa del domingo por la noche, y del contenido íntegro de los borradores de las intervenciones de los portavoces. La jornada de hoy ha hecho lo difícil: desbloquear el pleno. Lo realmente difícil viene el lunes.


