Desde el punto más elevado del Golán, Netanyahu describió con detalle el alcance del control militar israelí sobre la zona: "Damasco está justo aquí, Líbano está justo allí, los Altos del Golán sirios están justo allí, y controlamos toda la zona desde la Corona del Hermón hasta el río Yarmuk, y desde aquí hasta el mar Mediterráneo: un control absoluto como nunca antes se había visto", declaró en un mensaje difundido en sus redes sociales.
El dirigente enmarcó sus palabras dentro de lo que su Gobierno denomina la "Guerra de Redención", el nombre con el que Israel designa la ofensiva militar iniciada en Gaza tras el ataque perpetrado por el Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás) el 7 de octubre de 2023. "Este es uno de los enormes logros que hemos alcanzado", sostuvo sobre el dominio territorial en el Golán, al que definió como garantía de que Israel "no permitirá que ningún Ejército terrorista se establezca en la frontera".
Netanyahu fue más allá al señalar que "la principal tarea" pendiente es "derrotar al régimen terrorista de Irán", al que Israel identifica como principal patrocinador de Hamás, de Hezbolá en Líbano y de otras milicias regionales que integran el llamado eje respaldado por Teherán. "Estamos muy cerca de lograrlo" y "todo el eje acabará cayendo", afirmó, sin precisar plazos ni detallar qué acciones militares concretas contempla su Gobierno frente a la República Islámica. Cerró la intervención felicitando el Año Nuevo a la ciudadanía israelí y a los soldados "que están realizando esta labor aquí". La aparición se produjo pocos días después de que viajara a la Franja de Gaza, donde reiteró que las fuerzas israelíes no se retirarán del enclave.
La respuesta del Gobierno sirio fue inmediata. El Ministerio de Exteriores de Damasco emitió un comunicado en el que condenó "en los términos más enérgicos la entrada ilegal" de Netanyahu en territorio sirio, describiéndola como "una acción provocadora y una flagrante violación de la soberanía de la República Árabe Siria, de la integridad territorial del país y del Derecho Internacional". El texto advirtió de que "la persistencia de las incursiones y agresiones israelíes en territorio sirio constituye una grave escalada que amenaza la seguridad y la estabilidad de la región", y responsabilizó a Israel, al que calificó de "país ocupante", de "las consecuencias de estas violaciones".
El comunicado sirio incluyó además un llamamiento explícito a la comunidad internacional, "incluida la ONU y los Estados con influencia", para que "asuman sus responsabilidades para poner fin a estas agresiones y volver al Acuerdo de Separación de 1974", el pacto que estableció la línea de separación entre las fuerzas israelíes y sirias tras la Guerra de Yom Kippur.
De la Guerra de los Seis Días a la anexión de 1981
Los Altos del Golán, una meseta estratégica de unos 1.800 kilómetros cuadrados que domina el norte de Israel, el sur de Líbano y el suroeste de Siria, fueron ocupados por Israel en la Guerra de los Seis Días de 1967 y anexionados unilateralmente en 1981, en una decisión que la Resolución 497 del Consejo de Seguridad de la ONU declaró "nula y sin efecto jurídico internacional". Estados Unidos, bajo la primera Administración de Donald Trump, reconoció en 2019 la soberanía israelí sobre el territorio, un paso que ningún otro miembro permanente del Consejo de Seguridad ha respaldado.
El Acuerdo de Separación de 1974, mencionado por Damasco, fue negociado por el entonces secretario de Estado estadounidense Henry Kissinger tras la guerra de 1973 y estableció una zona de amortiguación vigilada por la Fuerza de las Naciones Unidas de Observación de la Separación (FNUOS), desplegada desde entonces en la línea del alto el fuego. La caída del régimen de Bashar al Asad en diciembre de 2024, tras la ofensiva de las fuerzas rebeldes lideradas por Hayat Tahrir al Sham, alteró el equilibrio de fuerzas en la zona: Israel avanzó posiciones militares más allá de la línea pactada en 1974, en lo que entonces describió como una medida de seguridad temporal.
El nuevo Gobierno sirio, encabezado por Ahmed al Shara tras la caída de Asad, ha reclamado en sucesivas ocasiones ante Naciones Unidas la retirada israelí de las posiciones ocupadas desde entonces, sin que Israel haya mostrado intención de replegarse. En paralelo, las fuerzas israelíes han mantenido bombardeos contra infraestructuras militares atribuidas al antiguo régimen o a milicias proiraníes, según han denunciado las autoridades de Damasco.
Un pulso con Irán que escaló en 2025
El enfrentamiento con Irán se intensificó tras el ataque directo israelí contra instalaciones nucleares y militares iraníes en junio de 2025, al que Teherán respondió con salvas de misiles balísticos contra territorio israelí. Aquel episodio dejó un alto el fuego frágil cuya continuidad Netanyahu ha cuestionado en repetidas ocasiones, insistiendo en que el programa nuclear iraní representa una amenaza para la seguridad de Israel.
Teherán ha negado sistemáticamente que su programa nuclear tenga fines militares y ha acusado a Israel de "agresión" y de violar su soberanía, en línea con las protestas presentadas ante el Consejo de Seguridad de la ONU tras los bombardeos de 2025.
La comparecencia se produjo además en un contexto de presión diplomática sobre Israel por la situación humanitaria en Gaza, donde organismos como Naciones Unidas y el Comité Internacional de la Cruz Roja han alertado repetidamente sobre el colapso de los servicios básicos, mientras la ofensiva militar continúa casi tres años después del inicio de la guerra. Ni la Casa Blanca ni la Unión Europea habían emitido reacciones oficiales a las declaraciones al cierre de esta edición.
El próximo hito en el frente diplomático será la sesión de la Asamblea General de la ONU prevista para finales de septiembre, donde tanto Siria como Irán suelen elevar sus denuncias contra Israel, y donde se espera que la cuestión del Golán y la situación en Gaza vuelvan a figurar en la agenda internacional.



