El pacto, según la nota de prensa del Grupo Volkswagen, no cierra una venta sino que establece las bases de una posible operación: Aurelius se quedaría con la mayoría del capital de la sociedad Volkswagen Osnabrück GmbH y Baja Sajonia entraría como segundo socio. El cierre definitivo depende de los acuerdos finales, de la aprobación de los órganos de ambas empresas y de la revisión de las autoridades competentes. Volkswagen no ha fijado precio.
La decisión de abandonar la fabricación de vehículos en Osnabrück la tomó el grupo en 2024, dentro de un plan de recorte de capacidad industrial en Alemania que también afecta a otras plantas, como la de Neckarsulm, donde se ensambla el Audi A8. Desde entonces, Volkswagen buscaba una salida para una fábrica que, según su propia descripción, llevaba años funcionando como centro de competencia para series pequeñas y vehículos especiales.
El socio elegido para arrancar el primer proyecto es Rafael Advanced Defense Systems, la empresa pública israelí que desarrolló la Cúpula de Hierro y la Honda de David. La nota de Volkswagen habla de la «posible fabricación de sistemas y componentes para sistemas de defensa aérea» destinados a Alemania y al resto de Europa, sin precisar qué sistema concreto se produciría en la planta. Ni Volkswagen ni el Gobierno de Baja Sajonia han confirmado que la Cúpula de Hierro u otro sistema específico vaya a montarse en Osnabrück.
El esquema de reparto de tareas, según el comunicado, sería que Rafael aportara la tecnología mientras los trabajadores de Osnabrück se encargan de montar la fabricación y escalarla a nivel industrial, con la intención de sumar después otros socios a la nueva sociedad. No hay fecha prevista para la primera pieza de defensa ni una cifra de cuántos trabajadores actuales pasarán a la nueva empresa.
El director general de Aurelius Capital, Tomer Jacob, justificó el interés del fondo por la fábrica alemana apelando a su trayectoria industrial antes que a su ubicación o su coste. Aurelius se describe en la nota como una sociedad de inversión internacional con sede central en Tel Aviv que invierte en empresas tecnológicas centradas en defensa, ciberseguridad, inteligencia artificial e infraestructuras críticas.
«Osnabrück trae algo que no se puede construir desde cero: muchos años de experiencia con productos exigentes, procesos de fabricación precisos y alta calidad», declaró Tomer Jacob, director general de Aurelius Capital.
El cambio de contexto en Baja Sajonia
El presidente del Land de Baja Sajonia, Olaf Lies, enmarcó el acuerdo en la evolución del entorno de seguridad europeo de los últimos años, y vinculó la reconversión industrial con la respuesta política al rearme continental.
«Al mismo tiempo, nuestra situación de seguridad y nuestra necesidad de protección han cambiado de forma radical», afirmó Olaf Lies, presidente de Baja Sajonia, quien añadió que Alemania y Europa deben reforzar sus capacidades y ganar independencia.
El movimiento de Osnabrück no es un caso aislado: la industria europea del automóvil estudia desde hace meses convertir plantas de coches en fábricas de defensa para aprovechar líneas de producción con capacidad sobrante. La reconversión de instalaciones civiles en centros de armamento tiene precedentes históricos en Alemania, donde buena parte de la industria mecánica y automovilística se orientó a la producción militar durante la Segunda Guerra Mundial, un uso que las fábricas abandonaron tras 1945. El contexto actual, sin embargo, responde a la caída de la demanda de vehículos y al aumento del gasto en defensa impulsado por la guerra en Ucrania.
Más de 1.200 empleos y la réplica sindical
El consejero delegado del Grupo Volkswagen, Oliver Blume, defendió que la empresa asume su responsabilidad con Osnabrück y que el acuerdo abre un nuevo futuro industrial para la planta. La presidenta del comité de empresa general y del grupo Volkswagen, Daniela Cavallo, puso cifras a esa perspectiva.
«Más de 1.200 personas tienen ahora una perspectiva de futuro en su centro de trabajo», declaró Daniela Cavallo, presidenta del comité de empresa general de Volkswagen, quien recordó que el comité seguirá negociando una salida para toda la plantilla fija.
La matización sindical llegó de Christiane Benner, presidenta del sindicato IG Metall y vicepresidenta del consejo de supervisión de Volkswagen, que avisó de que el acuerdo no resuelve el problema laboral completo en la planta.
«El paso de hoy abre oportunidades para el centro, pero no exime a Volkswagen de la tarea de crear también perspectivas de futuro fiables para el resto de los empleados», afirmó Christiane Benner, presidenta de IG Metall.
La reconversión industrial alemana coincide con un rediseño de todo el sector automovilístico europeo, un proceso que en España también presiona a la cadena de proveedores y que llega mientras Ferrovial y otras cotizadas presentan cuentas marcadas por el dólar y Estados Unidos. Volkswagen ha comprometido que informará sobre las actividades, el calendario y el empleo de la futura planta cuando disponga de resultados fiables. Mientras tanto, la fabricación de coches en Osnabrück continuará hasta el verano de 2027, fecha en la que se cierra un capítulo de 125 años de historia industrial en la ciudad.