La compañía afronta el ejercicio con el grueso de su negocio concentrado en Estados Unidos, donde opera una red de autopistas de peaje que incluye la NTE, la NTE 35W, la LBJ, la I-77 y la I-66, además de la terminal NTO del aeropuerto JFK de Nueva York. Esa exposición convierte cada informe trimestral en un termómetro de la economía estadounidense y del tipo de cambio euro-dólar, dos variables que escapan al control directo de la empresa y que condicionan la traducción contable de sus beneficios.
Según las estimaciones del consenso recogidas en el informe de Renta 4, las ventas de Ferrovial en los nueve primeros meses de 2026 se situarían en 7.321 millones de euros, un 5,9% más que en el mismo periodo del ejercicio anterior. El EBITDA se proyecta en 1.182 millones de euros, con un incremento del 14,6% y una mejora del margen de 1,2 puntos porcentuales hasta el 16,1%. El EBIT rondaría los 798 millones de euros, un 15,5% más.
El analista de Renta 4 Ángel Pérez Llamazares mantiene una recomendación de sobreponderar sobre el valor con un precio objetivo de 64,70 euros por acción, y atribuye buena parte de la resiliencia del grupo a la revisión de tarifas en sus autopistas estadounidenses, que oscilan entre el 7,5% y el 15% según el activo. Ese margen de maniobra tarifario, habitual en las concesiones de infraestructuras reguladas por contrato, permite amortiguar tanto la pérdida de valor del dólar frente al euro como las oscilaciones del tráfico rodado.
No todas las autopistas evolucionan igual. La NTE, en Texas, registraría un leve recorte de tráfico derivado de las obras de ampliación en curso, mientras que la I-77 afrontaría una comparativa exigente tras un 2025 excepcional. En el lado positivo, la LBJ y la NTE 35W mostrarían crecimientos moderados, y la I-66, en Virginia, avanzaría a un ritmo de dígito alto simple, según las previsiones del consenso de mercado.
El activo que concentra más atención fuera de Estados Unidos es la autopista canadiense ETR, donde el tráfico habría caído un 7,1% en el tercer trimestre. Renta 4 atribuye ese descenso a una combinación de política comercial selectiva, menor dinamismo económico y condiciones meteorológicas adversas. Pese a ello, el aumento de tarifas y el control de costes habrían permitido que su EBITDA creciera un 21% en los nueve primeros meses del año, con una mejora también de su dividendo, que se situaría en 2.100 millones de dólares canadienses.
Construcción crece un 7% y marca máximos
El negocio de construcción, el otro gran pilar del grupo, mantendría un ritmo de crecimiento de doble dígito, con ventas estimadas de 5.796 millones de euros, un 7% más que en el mismo periodo de 2025, y una cartera de proyectos que se prevé en máximos. Esta división, heredera de la tradición constructora con la que nació la compañía en España antes de trasladar su sede social a Países Bajos y después a Reino Unido, ha ganado peso relativo conforme el grupo ha reorientado su estrategia hacia activos de infraestructura de larga duración.
En el plano financiero, el consenso anticipa una reducción temporal de la posición de caja neta, que se situaría en 816 millones de euros al cierre de los nueve primeros meses, frente a los 1.341 millones registrados a cierre de 2025. Renta 4 estima que esa caja se recuperará en el tramo final del ejercicio, una vez se normalicen los flujos asociados a los proyectos en construcción y a los dividendos recibidos de las concesiones maduras.
La conferencia con analistas del 28 de octubre centrará buena parte del interés en el estado del pipeline de nuevos proyectos, con especial atención a desarrollos como la I-24 y la I-285 South, ambos en el sureste de Estados Unidos, una región donde Ferrovial ha intensificado su presencia mediante concesiones de autopistas de peaje gestionadas bajo contratos de larga duración con los departamentos de transporte estatales.
También se espera que la dirección ofrezca novedades sobre el calendario de apertura de la terminal NTO del aeropuerto JFK de Nueva York, una de sus mayores apuestas en infraestructura aeroportuaria estadounidense, y sobre la política de retribución al accionista, un asunto que ha cobrado relevancia conforme la compañía ha ido consolidando su perfil de generador de caja recurrente tras años de inversión intensiva en sus activos concesionales.
Un informe previo de Intermoney, también citado en el análisis sectorial, apunta en la misma dirección: el negocio de construcción impulsa el EBITDA consolidado mientras las autopistas, pese a sus matices por geografía, sostienen la valoración global del grupo. Esa doble vía de crecimiento, construcción e infraestructuras maduras, es la que el mercado espera ver confirmada en las cuentas del martes.
El resultado del tercer trimestre llega en un contexto de atención reforzada sobre la exposición norteamericana del grupo, después de que semanas atrás el mercado mostrara dudas sobre la rentabilidad de algunos activos en Atlanta y Tennessee, un episodio que pesó entonces sobre la cotización en bolsa y que los inversores tomarán como referencia para contrastar si las cifras del martes confirman o desmienten esa cautela. El foco en el mercado estadounidense recuerda a episodios como la reciente campaña de Trump en Florida, que condiciona el clima económico donde Ferrovial concentra sus activos.
El giro de Ferrovial hacia los activos concesionales de larga duración se consolidó tras su fusión en 2009 con Cintra, su filial de autopistas, y el posterior traslado de la sede primero a Países Bajos y en 2024 a Reino Unido, un movimiento que acercó la cotizada al mercado estadounidense donde hoy concentra la mayor parte de su valoración.
Ferrovial presentará sus resultados del tercer trimestre de 2026 el martes 27 de octubre al cierre del mercado estadounidense, con la conferencia de analistas fijada para el 28 de octubre a las 15:00 horas, según el calendario corporativo recogido en el informe de Renta 4.
