Las imágenes, difundidas en redes sociales y grabadas por un circuito cerrado de televisión instalado en un establecimiento comercial del sector, muestran a los guardas dentro del local cuando fueron sorprendidos por varios hombres que llevaban tapabocas para dificultar su identificación. Los asaltantes emplearon armas de fuego para intimidar a los trabajadores y los obligaron a tenderse en el suelo, sin que estos tuvieran margen de reacción. La grabación captó además parte de la huida, material que las autoridades consideran clave para establecer la ruta que utilizaron los responsables para abandonar la zona.
La localidad de Ciudad Bolívar es una de las veinte que componen el Distrito Capital y una de las de mayor población del sur de Bogotá. El barrio Perdomo, donde ocurrió el asalto, es un sector comercial de alto tránsito peatonal y vehicular. La rapidez con la que actuaron los responsables es uno de los aspectos que la investigación busca esclarecer, junto con la hipótesis de que hubieran realizado un seguimiento previo a los guardas o conocieran de antemano sus movimientos.
Una modalidad recurrente en la capital
El asalto a un vehículo de transporte de valores en la vía pública y en horario diurno no es una modalidad nueva en Bogotá. La ciudad ha registrado episodios similares en años anteriores, varios de ellos atribuidos a estructuras que hacen seguimiento previo a las rutas y horarios de este tipo de vehículos. La operación del transporte de valores está regulada por la Superintendencia de Vigilancia y Seguridad Privada, que exige a las empresas transportadoras protocolos estrictos de custodia —entre ellos vehículos blindados y personal armado autorizado—, normas que, sin embargo, no siempre logran evitar hechos como el del martes.
Un antecedente de gran repercusión ocurrió en 1994, cuando el atraco a un vehículo de valores en el norte de Bogotá terminó con la sustracción de una suma millonaria y desató un amplio despliegue investigativo. Desde entonces, los golpes a tripulaciones de valores han sido objeto de operativos focalizados de la Policía Metropolitana, que en distintos momentos ha vinculado estos hechos a bandas con capacidad de planeación e información interna sobre las rutas.
El uso de las armas de dotación de los guardas como botín es un elemento que preocupa a las autoridades de control de armas de fuego en el país. Esa función recae en el Departamento Control Comercio de Armas, Municiones y Explosivos (Decam), adscrito al Ministerio de Defensa Nacional, entidad que autoriza y supervisa el porte de armamento por parte de las empresas de vigilancia privada que operan en el territorio nacional.
La Fiscalía General de la Nación, a través de la seccional Bogotá, sería la encargada de asumir la investigación, en la que se buscará establecer la identidad de los responsables y determinar si existió vigilancia o información previa sobre los movimientos de los guardas. Ese extremo —el de un posible conocimiento anticipado de la ruta o el horario de la tripulación— figura entre los puntos que las autoridades intentarán aclarar en las primeras diligencias, conforme al procedimiento habitual en este tipo de casos.
Para avanzar en la identificación de los responsables, los investigadores tendrían previsto recopilar grabaciones adicionales de cámaras de seguridad instaladas en calles y establecimientos cercanos, con el fin de reconstruir tanto los minutos previos como los posteriores al asalto. A esa tarea se sumarían los testimonios de las víctimas directas, es decir, los guardas afectados, y de eventuales testigos que se encontraran en el sector al momento del robo.
Este medio mantiene abiertos los canales para recoger la versión de ambas partes.
El caso se produce en un contexto en el que la percepción de inseguridad en Bogotá ha sido objeto de debate recurrente en el Concejo Distrital y en los reportes de la Secretaría Distrital de Seguridad, Convivencia y Justicia, así como en los informes del Observatorio de Seguridad de la Cámara de Comercio de Bogotá, que documenta de forma periódica el comportamiento del hurto a personas y al comercio en las distintas localidades de la capital. Esos reportes suelen contrastarse con los boletines de la Policía Nacional para establecer tendencias y focalizar operativos.
La investigación seguirá su curso en los próximos días, mientras las autoridades evalúan el material audiovisual disponible y avanzan en las diligencias para identificar y capturar a los responsables. Hasta el momento no se han reportado capturas relacionadas con este hecho.
