El proyecto nació de una observación compartida por sus tres fundadores, todos pilotos: Omar Santervás, Ignacio Rojo y José María de Castells. Según explicó Santervás a ABC, el problema no está en el fallo técnico inicial, sino en lo que viene después. "Los aviones no fallan prácticamente nunca. Aún así los pilotos entramos cada seis meses en los simuladores para practicar todo tipo de emergencias. Eso hace que estemos preparadísimos para cualquier situación. El problema está en que, por el camino, hay un punto muerto", relató.
Ese punto muerto, detalló, aparece una vez superada la fase crítica inicial de una avería, cuando el piloto debe empezar a evaluar múltiples variables: "Digamos que te has recuperado de un fallo de motor y el avión sigue volando. Entonces tienes que empezar a valorar lo que haces a continuación: si me doy la vuelta, si me tiro hacia el aeropuerto más cercano, si la pista de ese aeropuerto es lo suficientemente larga, las condiciones meteorológicas del aterrizar, si hay médicos y hospitales cerca.".
Esa acumulación de preguntas, según el fundador de Kairós, puede demorar la toma de decisiones en los escenarios más graves. "Son muchas preguntas que puedes tardar en resolver hasta 35 o 40 minutos cuando el fallo es grave", apuntó Santervás. Ese margen temporal es precisamente el que la herramienta busca reducir mediante el procesamiento automático de datos meteorológicos, operativos y geográficos.
"Con esta herramienta compras tiempo. Automáticamente, gracias a la IA, el piloto podrá realizar un análisis meteorológico, decir los aeropuertos más cercanos o las longitudes de las pistas. Absolutamente todo lo que es necesario para que, finalmente, el piloto tome una decisión te lo podrá dar en unos dos minutos", explicó Omar Santervás, cofundador de Kairós Aeroespacial.
La información se muestra al piloto en una de las pantallas de la cabina, pero el sistema está concebido únicamente como soporte informativo, sin capacidad de actuación sobre los mandos de la aeronave. Santervás fue tajante en ese punto: "Nosotros como pilotos somos siempre los que decidimos. Simplemente contamos además con el soporte de la máquina, que nos permite ahorrar un tiempo que es muy valioso".
El acrónimo FOR-DEC remite a un método reconocido en la aviación comercial para estructurar la toma de decisiones en situaciones complejas, que ordena el proceso en fases —hechos, opciones, riesgos, decisión, ejecución y revisión— para evitar errores bajo presión. Kairós busca trasladar ese esquema a un asistente automatizado que reúna y presente los datos relevantes en cuestión de minutos.
El desarrollo avanza en colaboración con grupos de investigación de la Universidad Autónoma de Madrid y la Universidad de Alcalá, aunque sus creadores evitan comprometer plazos de implantación. "Vamos lentos porque no tenemos mucha financiación. Piensa que, además, el sistema tiene que lograr un montón de certificaciones antes de que esté presente en un avión", reconoció Santervás. Cualquier tecnología destinada a cabinas comerciales debe superar un proceso de certificación exigente ante la EASA antes de su homologación.
La compañía, convertida recientemente también en escuela de formación de pilotos, trabaja ahora en la adquisición de un simulador propio con el que espera agilizar las pruebas de su sistema. El sector aeronáutico mantiene en paralelo otras líneas de innovación tecnológica, como las investigaciones sobre materiales capaces de operar en condiciones extremas, en la línea de las aleaciones de niobio y titanio que resisten -253 °C sin volverse frágiles.
