El artículo 48.2 permite a las federaciones autonómicas competir directamente en el ámbito internacional cuando la federación internacional lo contemple, siempre que exista arraigo histórico y social en la comunidad o que la federación autonómica perteneciera a la internacional antes de constituirse la española. La norma condiciona esa participación a un acuerdo previo con el CSD, que debe además apoyar la integración de la federación autonómica en el organismo internacional. Azpitarte promete eliminar ese segundo apartado y bloquear el permiso administrativo.
«Como ya hemos aprobado en el Senado, derogaremos el apartado segundo del artículo 48 de la Ley del Deporte. El compromiso es que ese artículo no estará vigente cuando estemos en el Gobierno. Y el Consejo Superior de Deportes no dará permiso para que una selección autonómica pueda participar en el plano internacional», afirmó Azpitarte.
El senador atribuye la participación vasca a un pago político por los siete votos que el PNV aportó a la primera investidura de Pedro Sánchez. A esa denuncia suma otra de carácter económico: según su relato, una diputada foral de la Diputación de Vizcaya habría contratado con fondos públicos y con sobrecoste la organización de eventos para la Federación Internacional de Pelota Vasca, para pasar después, mediante lo que describe como una puerta giratoria, a un cargo en ese organismo desde el que se habría decidido la inclusión de la selección vasca en el torneo.
El Senado aprobó la derogación de ese apartado con los votos del PP, si bien la iniciativa no se ha traducido en un cambio de la ley en vigor. Azpitarte esgrime ese respaldo parlamentario como garantía de que el compromiso se cumplirá si el PP llega a La Moncloa, y asegura que lo mantendrá incluso si su partido necesitara los votos del PNV para formar gobierno tras el 29-N. La Ley del Deporte vigente, aprobada en 2022, sustituyó a la de 1990 y reordenó el régimen de federaciones autonómicas.
La Federación Internacional de Pelota Vasca debe confirmar en diciembre de 2028 la adhesión de la federación vasca como miembro de pleno derecho, plazo que Azpitarte señala como la ventana en la que intentará revertir la situación por la vía administrativa, aunque admite que habrá que valorar antes la decisión del organismo internacional y del tribunal competente. El Gobierno vasco ha desplegado su aparato institucional en Argentina durante el Mundial para negociar esa plaza con otras federaciones nacionales; desde la Federación Española denuncian que el CSD no acudió a esas gestiones.
Azpitarte sostiene que, según reconoció la propia consejera del Gobierno vasco, en torno a una veintena de federaciones deportivas autonómicas del País Vasco persiguen un reconocimiento internacional similar al de la pelota. El dirigente del PP pide a esas federaciones que desistan, al considerar que el resultado del 29-N hará inviable cualquier vía de participación internacional al margen de la federación española. Desde la Federación Española transmiten, en cambio, hartazgo: asumen la nueva situación y no están dispuestos a prolongar el desgaste.
El cálculo se inserta en la disputa territorial que marca la campaña, en la que el PP ha moderado su discurso hacia Vox de cara a una posible investidura, como reflejó Alberto Núñez Feijóo al rebajar el tono con el partido de Santiago Abascal. Preguntado por quienes piden que la selección española se retire del Mundial, Azpitarte lo rechaza: España debe estar, dice, en todos los sitios donde haya ganado deportivamente competir, «aunque sea a costa de enfrentarse a una de sus propias regiones», y reserva al Ejecutivo la potestad de impedir, vía permiso del CSD, que la situación se repita en otras disciplinas.
