El dolor lumbar crónico figura entre las principales causas de discapacidad y limitación funcional en el mundo, y durante décadas la práctica clínica atribuyó su origen casi en exclusiva al disco intervertebral o a las articulaciones de la columna. Esa comprensión ha cambiado en los últimos años, según explica el doctor Fernando Torre, jefe de la Unidad del Dolor del Hospital Quirónsalud Bizkaia.
«Durante muchos años se pensó que el dolor lumbar procedía casi exclusivamente del disco o de las articulaciones de la columna. Sin embargo, hoy sabemos que, en un grupo concreto de pacientes con cambios inflamatorios en el hueso vertebral, el nervio basivertebral es uno de los principales responsables de mantener ese dolor crónico», afirma el doctor Fernando Torre, jefe de la Unidad del Dolor del Hospital Quirónsalud Bizkaia.
El nervio basivertebral es una pequeña estructura situada en el interior de las vértebras lumbares, encargada de transmitir determinadas señales de dolor desde el hueso vertebral hasta el cerebro. El procedimiento incorporado por el centro vasco actúa directamente sobre esa vía de transmisión: la radiofrecuencia interrumpe la capacidad de ese nervio para transmitir el dolor, según detalla Torre, sin alterar la estabilidad de la columna.
No todos los pacientes con lumbalgia crónica son candidatos. El doctor Rubén Álvarez, especialista de la Unidad del Dolor del Hospital Quirónsalud Bizkaia y jefe de esa misma unidad en el Hospital Quirónsalud Vitoria, precisa los criterios: dolor lumbar de más de seis meses de evolución sin mejoría tras tratamientos conservadores como rehabilitación, ejercicio terapéutico o medicación, y la presencia en la resonancia magnética de los llamados cambios de Modic, alteraciones óseas que apuntan a un origen vertebral del dolor.
«Es fundamental que la resonancia magnética muestre cambios de Modic, ya que estos hallazgos nos ayudan a identificar que el dolor tiene un origen vertebral y a seleccionar a los pacientes que más pueden beneficiarse del tratamiento», explica el doctor Rubén Álvarez, especialista de la Unidad del Dolor del Hospital Quirónsalud Bizkaia.
Beneficios sostenidos durante años
La selección adecuada de los candidatos condiciona de forma directa el resultado, según Álvarez, quien subraya que la mejoría asociada a esta técnica no se limita al corto plazo: los estudios de seguimiento disponibles describen beneficios mantenidos durante varios años, una característica poco habitual entre los tratamientos existentes para el dolor lumbar crónico. Los trabajos publicados recogen reducciones clínicamente relevantes del dolor, mejoras en la capacidad funcional y la calidad de vida y una disminución del consumo de analgésicos, con efectos que podrían prolongarse cinco años o más tras la intervención.
La incorporación de esta técnica sitúa a la unidad, según el propio centro, como referencia nacional en este campo y como la unidad de la sanidad privada con mayor experiencia acreditada en su aplicación, una acreditación que exige formación específica, experiencia en intervencionismo de columna, equipamiento especializado y el cumplimiento de estándares de calidad y seguridad. Esa experiencia, apunta Álvarez, resulta determinante al incorporar procedimientos de reciente desarrollo clínico, pues permite mejorar la selección de pacientes, optimizar la técnica y reducir la variabilidad en los resultados.
Más allá de su aplicación asistencial, la posición alcanzada por la unidad abre la puerta a su participación en la formación de otros especialistas, en proyectos de investigación y en el desarrollo de protocolos clínicos que faciliten la implantación del procedimiento con garantías. El dolor lumbar crónico comparte espacio en la agenda sanitaria con otras patologías de alto impacto funcional, como muestra un estudio del Instituto Sant Pau sobre cómo la covid cicatriza el pulmón grave, otro ejemplo de cómo la medicina afina el diagnóstico por imagen para dirigir tratamientos más precisos.
«El verdadero cambio será poder personalizar mejor el tratamiento según el origen del dolor y no aplicar la misma estrategia a todos los pacientes con lumbalgia», concluye el doctor Fernando Torre.
