|
PortadaParlamentoDeportesOpinión
IBEX 35
Última hora
  1. Alcúdia recibe el premio al Pueblo Más Internacional de España en su asamblea de 2026
  2. Los inspectores de Hacienda piden refundar la Aeat ante «la mayor crisis de su historia»
  3. Puente comparece este viernes por el choque de Urda mientras PP y Vox piden su cese

Una cigüeña aparece muerta en Doñana con 150 gomas plásticas en el estómago

«Las aves nos dicen que algo no estamos haciendo bien», afirma Marta Sánchez, investigadora de la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC).

Por Redacción de El Hemiciclo·
2 min de lectura
Comentarios

Los restos de una cigüeña hallados en el Parque Nacional de Doñana, reducidos al pico, algunas plumas y un cúmulo de 150 gomillas plásticas, confirman que el ave murió tras confundir el material con gusanos. El hallazgo ilustra cómo los vertederos a cielo abierto terminan convirtiendo a estas aves en vectores involuntarios de residuos hacia las marismas y lagunas protegidas del sur de España.

Las gomas quedaron depositadas en la marisma tras la muerte del animal, un hecho que demuestra que la dispersión de plásticos no depende únicamente de vertidos directos ni de la acción humana inmediata, sino también del movimiento de la fauna que se alimenta en basureros y luego regresa a sus zonas de cría. El origen del problema se sitúa en los vertederos a cielo abierto, donde cigüeñas y gaviotas se alimentan de forma oportunista e ingieren bolsas, envoltorios, globos, mascarillas o chupetes.

Esos materiales son después trasladados a lagunas y espacios naturales, bien regurgitados en forma de egagrópilas, bien conservados en el estómago hasta que el animal muere con ellos. Las egagrópilas, los regurgitados de las aves, mezclan los fragmentos plásticos con espinas, caparazones o restos de insectos, y su análisis es la herramienta que permite medir el fenómeno.

Hasta 400 kilos de plástico al año en Fuente de Piedra

Los estudios realizados en la laguna de Fuente de Piedra, en Málaga, y en las salinas de la Tapa, en Cádiz, permiten dimensionar la magnitud del problema. En las salinas gaditanas, las cigüeñas llegan a depositar hasta 200 kilos de plástico al año, mientras que en Fuente de Piedra la cifra asciende a 400 kilos, transportados principalmente por gaviotas. Son los dos puntos donde el seguimiento de egagrópilas ha cuantificado la acumulación de residuos arrastrados por las aves.

La introducción de estos materiales en los humedales andaluces no se limita a una cuestión de volumen físico. Los plásticos incorporan hasta 4.000 aditivos químicos diferentes, algunos tóxicos, que se bioacumulan en peces, aves y mamíferos a lo largo de la cadena trófica. Los investigadores advierten de que esos compuestos pueden llegar también a la alimentación humana: se estima que una persona ingiere semanalmente el equivalente a una tarjeta de crédito en microplásticos. Los propios nidos de cigüeña ofrecen otra prueba de la escala: construidos con bolsas, cuerdas y envoltorios, en algunos casos acumulan hasta 2.000 kilos de residuos.

La Unesco amenaza con declarar el espacio en peligro

El deterioro ambiental de Doñana ha motivado advertencias reiteradas de la Unesco, que instó a España a reforzar la protección del espacio bajo la amenaza de incluirlo en la lista de patrimonio en peligro si no se adoptan medidas más contundentes. La Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC) lleva años documentando con estudios de ecología de movimiento y seguimiento GPS cómo las aves trasladan residuos desde los basureros hasta enclaves protegidos, dispersando polietileno, poliestireno o PVC.

El fenómeno no es exclusivo de Doñana: más del 90% de las aves acuáticas a nivel mundial presenta restos de plástico en su sistema digestivo, según los datos recabados por los investigadores. En esa línea se enmarca el Proyecto IsoPlastic, centrado en las marismas del Odiel, que estudia cómo la gaviota sombría y la gaviota patiamarilla dispersan estos residuos a lo largo de su ruta migratoria entre Europa y África. El caso de Doñana se suma a otras señales de alerta sobre la salud de los ecosistemas, como el deshielo imparable del glaciar Thwaites.

«Las aves nos dicen que algo no estamos haciendo bien», señala Marta Sánchez, investigadora de la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC).

Fuentes

  1. OKDiariookdiario.com

Material del que parte esta pieza. El texto es propio; los enlaces llevan al original.

¿Qué te ha parecido esta pieza?

Siguiente en Ciencia y Salud →El glaciar Thwaites perderá hielo 150 años aunque el océano se enfríe, según el BAS
¿Tienes información para ampliar esta noticia? Escríbenos por el canal para informantes — protegemos a las fuentes.¿Error en este artículo? → Infórmanos

Comentarios

Comentas como Anónimo — seudónimo generado localmente, sin cuenta
0/1000

Cargando la conversación…

Los comentarios son anónimos. El Hemiciclo no registra IPs ni vincula comentarios a cuentas de usuario. Tu seudónimo y tus comentarios se guardan solo en este dispositivo. Conexión cifrada (HTTPS).

Sigue leyendo en El Hemiciclo