El trabajo se centró en los polifenoles, compuestos naturales presentes en numerosos alimentos vegetales que cumplen una función defensiva en las propias plantas frente a agresiones externas y que la literatura científica asocia a propiedades antioxidantes y antiinflamatorias. Los investigadores quisieron comprobar si estos compuestos, extraídos de arándanos azules y rojos, ejercían algún efecto sobre los mecanismos celulares del envejecimiento.
Los resultados apuntan a una influencia más marcada en el caso de los arándanos azules que en los rojos sobre la ralentización de ese proceso celular. Lyudmila Kovalenko, directora del Instituto Médico de la Universidad de Surgut, señaló que el efecto observado fue más pronunciado en la variedad azul, aunque matizó que se trata de observaciones de laboratorio y no de un efecto comprobado en el organismo humano.
Además del envejecimiento celular, el equipo exploró la relación entre estos polifenoles y la fibrosis, una afección en la que el tejido sano de un órgano es reemplazado progresivamente por tejido cicatricial, con el consiguiente deterioro de su funcionamiento. La fibrosis puede desarrollarse en los pulmones, el hígado, los riñones, el corazón o los intestinos.
Kovalenko indicó que los resultados abren la posibilidad de investigar si estos compuestos pueden contribuir a reducir el riesgo de desarrollar fibrosis o a frenar su avance, con especial atención a la fibrosis pulmonar. No obstante, subrayó que esta vía necesita todavía avances adicionales antes de plantear cualquier aplicación en pacientes.
El equipo contempla que estos hallazgos puedan servir como punto de partida para el desarrollo de alimentos funcionales y, en un horizonte más lejano, para explorar fármacos orientados al tratamiento de la fibrosis. El estudio se enmarca en el proyecto de la Universidad Estatal de Surgut denominado Soluciones biomédicas para la medicina personalizada.
Los investigadores insisten en distinguir entre el potencial observado en un estudio de laboratorio y un beneficio clínico demostrado, una cautela habitual en este tipo de trabajos sobre compuestos bioactivos de origen vegetal. Por el momento, los arándanos azules y rojos pueden integrarse en una alimentación variada y equilibrada como cualquier otra fruta, pero no deben considerarse un tratamiento contra el envejecimiento celular ni contra la fibrosis.
La investigación sobre el papel de la dieta y los compuestos vegetales en los procesos biológicos sigue siendo un campo activo, en línea con otros trabajos recientes que han explorado factores como la pleiotrofina en el deterioro cognitivo asociado a la obesidad. Los propios autores advierten de que sus resultados no implican que comer arándanos permita frenar el envejecimiento ni que sus efectos estén demostrados como tratamiento médico.