El trabajo cruza dos grupos de la misma facultad: NEUROFAN, de neurofarmacología de las adicciones y los trastornos degenerativos, dirigido por el profesor Gonzalo Herradón, y GESTOBES, de regulación del metabolismo, bajo la dirección de la profesora Mª del Pilar Ramos. Su colaboración une dos campos —el metabólico y el neurológico— estudiados tradicionalmente por separado pese a la evidencia creciente de que están conectados.
El estudio demuestra que la alteración de la señalización mediada por la pleiotrofina y su receptor está estrechamente ligada al deterioro cognitivo. «Nuestros resultados identifican nuevos mecanismos reguladores esenciales de los cambios cerebrales inducidos por una dieta rica en grasa. Este hallazgo abre nuevas perspectivas para el desarrollo de terapias dirigidas a proteger la función cerebral en personas con obesidad y otras alteraciones metabólicas», señala Herradón.
Para llegar a sus conclusiones, los investigadores sometieron a animales de laboratorio a una dieta rica en grasa y analizaron después su capacidad cognitiva junto a distintos parámetros de estructura cerebral, función neuronal y procesos neuroinflamatorios ligados a la obesidad. Los resultados mostraron alteraciones cognitivas acompañadas de cambios detectables en varios componentes del tejido cerebral, un patrón consistente de daño asociado al consumo prolongado de grasas.
«Nuestros resultados demostraron que las alteraciones metabólicas en órganos diferentes al cerebro acaban desencadenando daños cerebrales que culminan en neurodegeneración y demencia», apunta el profesor Héctor Cañeque Rufo, co-primer autor del trabajo.
El equipo no se limitó a observar el fenómeno: intervino sobre la vía molecular identificada. Mediante técnicas genéticas y farmacológicas desarrolladas junto al grupo PROLIGAR de la misma facultad, moduló la señalización de la pleiotrofina tanto al alza como a la baja, lo que permitió confirmar su papel en la protección o el deterioro de la función cerebral.
«La combinación de ambas estrategias nos ha permitido confirmar que esta vía desempeña un papel esencial en la protección del cerebro. Además, observamos que su modulación reduce la neuroinflamación asociada a la obesidad y previene el deterioro cognitivo», destaca la profesora Teresa Fontán Baselga, co-primera autora del estudio.
El conjunto de datos refuerza el papel de la pleiotrofina como posible diana terapéutica para fármacos que protejan la función cerebral en personas con obesidad u otras alteraciones metabólicas, aunque el trabajo se mantiene en fase de investigación básica con modelos animales, sin ensayos en humanos anunciados. La vía se suma a otras líneas biomédicas en curso, como el fármaco que el Gregorio Marañón ensaya para alargar la supervivencia en cáncer colorrectal, con el mismo reto de trasladar el laboratorio a la clínica.
La investigación se ha desarrollado en el marco de proyectos respaldados por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, la Comunidad de Madrid y la Fundación Universitaria San Pablo CEU-Banco Santander, cuyo apoyo, según los autores, ha permitido avanzar en el estudio de la relación entre metabolismo, función cerebral y deterioro cognitivo.