El camino de Zverev desde su triunfo en París ha sido de altibajos: llegó a la final de Wimbledon, donde cayó ante el italiano Jannik Sinner, y ahora regresa a una final de Grand Slam en tierra estadounidense, la segunda de la temporada para el tenista germano.
En la definición del domingo, Zverev se medirá a un estadounidense, ya sea Ben Shelton o Frances Tiafoe, un cruce que garantiza un ambiente adverso en la pista central Arthur Ashe a favor del anfitrión. El escenario contrasta con el que vivió el alemán en su primera final de Grand Slam, disputada en 2020 en una Arthur Ashe vacía por las restricciones sanitarias de la pandemia de coronavirus. En aquella ocasión dejó escapar una ventaja de dos sets ante el austriaco Dominic Thiem.
"Era mi primera final de Grand Slam. No tenía experiencia. Todavía era un chico joven, todo es diferente", recordó Zverev sobre aquel partido, en declaraciones a la prensa este viernes.
El propio tenista reconoció que esa derrota dejó una marca que solo pudo cerrar con la conquista de Roland Garros. "Tuve esa cicatriz hasta que gané en París. Creo que había dudas sobre si alguna vez iba a ganar uno. Ahora que lo he hecho está bien", afirmó.
"Estoy seguro de que el ambiente será muy diferente el domingo, sin importar contra quién juegue, pero lo estoy esperando con muchas ganas. Será una sensación fantástica jugar una final en una (pista) Arthur Ashe con todas las entradas vendidas y no en una vacía", declaró Alexander Zverev, número dos del ranking mundial.
El alemán añadió que disfruta de las graderías en contra siempre que el comportamiento del público se mantenga dentro de ciertos límites. "Para mí, un público ruidoso y enérgico siempre es fantástico mientras sea justo, mientras no interrumpa en medio de los puntos. Fuera de eso, siempre disfruto este tipo de ambientes", aseguró.
Un triunfo el domingo le permitiría a Zverev cerrar el año con dos títulos de Grand Slam, una cosecha que superaría a la de los otros dos grandes protagonistas del circuito masculino, Sinner y el español Carlos Alcaraz, quien esta semana cedió la corona ante Ben Shelton en un súper tiebreak de madrugada en el propio US Open. Tanto Sinner como Alcaraz se quedaron en un solo Grand Slam en una temporada marcada por lesiones para ambos.
"Yo creía en ello, creía que era posible. Creo que no muchos de ustedes lo hicieron", dijo Zverev con una sonrisa a los periodistas presentes. "La pregunta siempre era si Carlos y Jannik iban a jugar las cuatro finales de Grand Slam entre ellos otra vez", concluyó el tenista alemán, quien buscará este domingo su segundo título de Grand Slam del año.