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Un estudio sitúa en el 60% la tasa de agotamiento emocional frecuente entre empleados

La psicóloga Marta Martín advierte: «el problema no está tanto en el propio malestar, sino en normalizarlo»

Por Redacción de El Hemiciclo·
2 min de lectura
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Un estudio elaborado por la psicóloga Marta Martín a partir de 500 empleados y 300 profesionales de Recursos Humanos en España detecta que el 60% de los trabajadores experimenta agotamiento emocional de manera frecuente. El 61% se siente desbordado por la carga laboral y el 57% reconoce haber perdido la motivación en su puesto, según los mismos datos.

El indicador que la investigación señala como más revelador no es tanto la fatiga puntual tras una jornada intensa, sino su persistencia después del descanso. Martín distingue entre el cansancio ocasional, que remite con una noche de sueño o un fin de semana libre, y un agotamiento que se instala de forma crónica y que condiciona el estado de ánimo, la concentración y la motivación mucho más allá del horario de oficina.

El estudio identifica dos indicadores concretos a los que, según la psicóloga, conviene prestar atención antes de que el desgaste se agrave: la incapacidad para descansar de forma efectiva y la dificultad para desconectar fuera del horario laboral, especialmente cuando las jornadas se alargan sin que la carga de trabajo disminuya. A estos síntomas se suman la irritabilidad, la menor iniciativa en las tareas y la sensación, cada vez más extendida, de que el esfuerzo diario ha dejado de tener sentido.

La dificultad para desconectar aparece como el síntoma más extendido entre los encuestados: el 53,6% de los empleados la experimenta con frecuencia, un porcentaje que la investigadora atribuye en buena medida a la conexión digital permanente con el entorno laboral. Correos, mensajes y notificaciones fuera del horario prolongan la sensación de estar disponible, lo que impide que el descanso se procese como tal aunque la persona esté físicamente fuera de la oficina.

Martín subraya que buena parte del problema no reside en el malestar en sí, sino en la tendencia a restarle importancia. Según describe, un número significativo de trabajadores responde que se encuentra bien pese a los síntomas porque «hay mucho trabajo», una justificación que, a su juicio, retrasa la detección temprana y favorece que el desgaste se cronifique antes de que la persona busque ayuda o introduzca cambios en su rutina.

«El problema no está tanto en el propio malestar, sino en normalizarlo», sostiene la psicóloga Marta Martín, autora del estudio.

Entre los indicios que menciona el estudio figuran también los meses de sueño deficiente y el abandono progresivo de actividades de ocio que antes resultaban gratificantes, dos señales que, combinadas con la dificultad para desconectar, dibujarían un cuadro de agotamiento sostenido en el tiempo más que de cansancio circunstancial.

La investigación apunta a varias medidas preventivas: revisar de forma periódica la carga de trabajo asignada, proteger activamente los tiempos de descanso y acudir a una persona de confianza o a un profesional de la salud mental ante la persistencia de los síntomas. Martín insiste en que la prevención resulta más eficaz cuanto antes se actúa, frente a la opción de esperar a que el malestar se agrave para buscar apoyo.

El abordaje del agotamiento emocional en el entorno laboral conecta con un campo más amplio sobre el bienestar psicológico cotidiano, en el que factores como el manejo de las emociones también desempeñan un papel relevante, como ha explorado una psicóloga que vincula cuatro frases habituales con la baja inteligencia emocional.

Martín cierra su diagnóstico con una idea que resume el eje del estudio: la salud mental en el trabajo se juega menos en los picos de estrés puntuales que en la capacidad de detectar, sin restarles importancia, las señales que indican que el desgaste se ha vuelto permanente.

Fuentes

  1. OKDiariookdiario.com

Material del que parte esta pieza. El texto es propio; los enlaces llevan al original.

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