La carta llega después de que la misma organización se dirigiera primero al Rey Felipe VI para pedirle una audiencia y trasladarle directamente la situación en la ciudad autónoma, encuentro del que todavía están pendientes de fecha. En el texto remitido a Sánchez, ATME traslada su preocupación por que «el apoyo institucional no siempre resulta visible ni suficiente» y reclama que se garantice la presunción de inocencia de los militares señalados por denuncias públicas, además de un «respaldo institucional» más firme.
Entre las quejas de fondo figura la dotación del personal desplegado: los militares en Ceuta cuentan con porras y spray pimienta, no con el arma reglamentaria que, según la asociación, sí portan sus compañeros en la Península durante maniobras. Tampoco disponen del reconocimiento como agentes de la autoridad que se concedió en episodios anteriores, como la gestión de la DANA o el asalto masivo a la frontera de Ceuta en mayo de 2021, cuando unas 8.000 personas entraron a nado o a pie en 48 horas.
Marco Antonio Gómez, presidente de ATME, firma la misiva y detalla a Sánchez que la inquietud por la seguridad del personal se ha agravado por la presión migratoria y los incidentes recientes. La organización ya había protestado el pasado 16 de septiembre en una concentración en Ceuta para reclamar ese reconocimiento como agentes de la autoridad.
«Actualmente, más de 120.000 militares, junto con sus familias y entorno más cercano, comparten la sensación de que sus problemas siguen sin recibir la atención que merecen», señala la carta remitida a Pedro Sánchez.
Para ATME, la desatención del Gobierno hacia las Fuerzas Armadas «ha sido una constante en estos ocho años de mandato», según su presidente. La asociación reclama una actualización real de las retribuciones, una Ley Única de la Carrera Militar que integre a todo el personal, el reconocimiento de la profesión como de riesgo y la mejora de la Ley Orgánica de Derechos y Deberes, aprobada en 2011 y que regula la asociación profesional en el ámbito militar.
«Pese al reconocimiento y valoración que la sociedad española otorga a las Fuerzas Armadas, los militares seguimos padeciendo unas condiciones retributivas y profesionales que consideramos insuficientes», declara Marco Antonio Gómez, presidente de ATME.
Gómez añade que las mejoras económicas aplicadas «no han corregido la pérdida de poder adquisitivo acumulada ni los problemas estructurales derivados de la temporalidad y de una carrera profesional que requiere una profunda actualización». El malestar de los colectivos militares no es nuevo: en febrero de 2007 la creación de asociaciones profesionales en las Fuerzas Armadas quedó amparada por ley, y desde entonces organizaciones como ATME han canalizado reivindicaciones retributivas y de carrera que distintos gobiernos han dejado pendientes.
«Nos tienen a tirados como perros en camas de lona»
El presidente de ATME describe en términos crudos las condiciones del despliegue en la ciudad autónoma, donde asegura que se ha abandonado al personal y donde denuncia episodios sanitarios y logísticos. Sus declaraciones apuntan tanto a la seguridad como al día a día de la tropa.
«Nos tienen a tirados como perros en camas de lona; sin mascarillas ni guantes a pesar de que estamos tratando con gente que puede traer enfermedades y hasta 39 compañeros se han contagiado de sarna; y nos tienen sin los medios adecuados para dar seguridad a los ciudadanos y protegernos de las agresiones», precisa Marco Antonio Gómez, presidente de ATME.
La misiva fue remitida pocos días antes de que Sánchez anunciara el adelanto electoral al 29 de noviembre, por lo que ATME solicita la reunión «bien como presidente o como candidato». No es la primera vez que la asociación pide ese encuentro: Gómez sostiene que desde el Gobierno y el PSOE «han rehusado reunirse con nosotros en innumerables ocasiones a pesar de que cuando estaban en la oposición nos llamaban a todas horas». El presidente de ATME recuerda, además, que el menú inicial de los militares desplegados —un bocadillo de mortadela y una lata de atún— solo se modificó después de hacerse pública la denuncia.