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El Banco de España eleva el PIB al 2,6% en 2026 pero empeora inflación y déficit

La institución que preside José Luis Escrivá sitúa la inflación media en el 3,9% este año, tres décimas más que en junio, y el déficit en el 2,6% del PIB.

Por Redacción de El Hemiciclo·
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El Banco de España elevó este jueves su previsión de crecimiento del PIB para 2026 hasta el 2,6%, tres décimas por encima de la proyección de junio, según su informe de proyecciones económicas del tercer trimestre. La mejora llega acompañada de un deterioro en inflación y cuentas públicas: los precios cerrarían el año en el 3,9% y el déficit subiría dos décimas sobre 2025, hasta el 2,6% del PIB.

El organismo que preside José Luis Escrivá, exministro del Gobierno de Pedro Sánchez, atribuye la revisión al alza del crecimiento al dinamismo de la actividad en el segundo trimestre y a unas perspectivas para el tercero más favorables que las contempladas en junio. Para 2027 la previsión también mejora, del 1,7% al 2,2%, apoyada en la resiliencia mostrada por la economía española y en un segundo semestre de 2026 más fuerte de lo anticipado.

El consumo privado sigue siendo el principal motor de la actividad, aunque el Banco de España anticipa una moderación de su ritmo: pasaría del 3% en 2026 al 1,9% en 2027. La revisión al alza de los mercados de exportación para la segunda mitad de 2026 y 2027, junto a la depreciación del euro frente al dólar, impulsaría también al sector exterior, con exportaciones de bienes y servicios que avanzarían un 2,4% en 2026 y un 3,4% en 2027, frente al 2,6% registrado en 2025.

El reverso de ese crecimiento es un cuadro de precios más tenso que el dibujado hace cuatro meses. El informe advierte de que las disrupciones en los mercados energéticos, el encarecimiento de los bienes y la persistencia de las presiones inflacionistas en el sector servicios provocarían una aceleración significativa tanto de la inflación general como de la subyacente.

La inflación media sube al 3,9% en 2026

La entidad ha empeorado su perspectiva para la inflación media, que se situaría en el 3,9% en 2026 y en el 3,7% en 2027, tres décimas y 1,1 puntos porcentuales por encima de lo previsto en junio, respectivamente. La inflación subyacente, que excluye los componentes más volátiles como energía y alimentos frescos, alcanzaría un crecimiento medio anual del 3,4% en 2026, dos décimas más de lo previsto en junio, y del 3,5% en 2027, tres décimas más.

El organismo reconoce, no obstante, que las medidas fiscales del Gobierno han contribuido a rebajar la subida de precios. Sin las rebajas de impuestos sobre la electricidad, el gas y los carburantes, la inflación energética media del periodo abril-agosto habría superado en casi 10 puntos porcentuales a la observada, situándose por encima de la media de la zona euro. Según sus cálculos, esas rebajas habrían supuesto un ahorro directo de unos 3.675 millones de euros para los hogares, equivalente al 0,21% del PIB.

Más allá de la inflación, el informe pone el foco en la trayectoria del gasto público. El Banco de España advierte de que el gasto neto subirá este año un 7%, muy por encima del 4,8% registrado en 2025. Desde 2023, el incremento acumulado se aproximaría al 17%, cuatro puntos porcentuales por encima del umbral fijado en el Plan Fiscal y Estructural de Medio Plazo que España envió a Bruselas.

Ese desvío sitúa a la economía española en una posición incómoda frente a las reglas fiscales europeas reactivadas tras la suspensión durante la pandemia, que exigen a los Estados miembros sendas de ajuste del gasto compatibles con la sostenibilidad de la deuda. El déficit, que cerraría 2026 en el 2,6% del PIB, dos décimas por encima del cierre de 2025, se mantiene dentro del límite del 3% marcado por el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, pero la tendencia al alza del gasto neto complica el cumplimiento de la trayectoria de medio plazo comprometida con la Comisión Europea.

El tamaño del desfase —cuatro puntos sobre lo pactado con Bruselas— es el aviso central del documento: una cosa es que el déficit respete el techo del 3% y otra que el ritmo de gasto sea coherente con la senda de consolidación que la Comisión vigila tras la reactivación de las reglas fiscales.

Cuatro escenarios según la guerra en Oriente Próximo

La singularidad de este informe reside en que el Banco de España no ofrece una única previsión, sino que plantea varios escenarios geopolíticos alternativos en función de la evolución del conflicto en Oriente Próximo. Van desde una resolución diplomática hasta una escalada de la guerra, pasando por situaciones intermedias como la prolongación del conflicto o la reanudación parcial de los flujos energéticos.

En el escenario combinado, que contempla una prolongación moderada de las tensiones, el crecimiento del PIB en 2027 se reduciría en dos décimas respecto al escenario central y la inflación aumentaría tres décimas. El escenario más severo, asociado a una escalada bélica con mayor disrupción energética, recortaría el crecimiento en seis décimas ese año y elevaría la inflación en cerca de un punto porcentual. El escenario más benigno, con una resolución diplomática que normalizara los flujos de crudo y gas, elevaría el crecimiento cuatro décimas y reduciría la inflación en medio punto.

Esta disparidad subraya hasta qué punto la economía española, fuertemente dependiente de las importaciones energéticas, queda expuesta a un conflicto exterior sobre el que no tiene capacidad de influencia directa. La volatilidad derivada de la tensión en Oriente Próximo ya se ha dejado sentir en otros indicadores recientes, como reflejó la caída del Ibex 35 por la tensión en Ormuz y los bonos, o el encarecimiento sostenido de los carburantes antes de que la gasolina rompiera 13 semanas de subidas, aunque todavía cueste 20 euros más por depósito que hace un año.

El Banco de España ya utilizó este tipo de análisis por escenarios durante la crisis energética derivada de la invasión rusa de Ucrania en 2022, cuando la incertidumbre sobre el suministro de gas obligó a la institución a manejar bandas de previsión en lugar de cifras únicas. La metodología se repite ahora ante una fuente de incertidumbre distinta pero con mecanismos de transmisión similares: precio del crudo, coste del transporte y encarecimiento de insumos industriales.

El contraste entre una economía que crece más de lo previsto y unos precios que suben más de lo anticipado plantea un dilema clásico para la política económica: el margen para estimular la demanda se estrecha cuando la inflación no cede, y el fiscal se reduce cuando el gasto neto se dispara por encima de los compromisos con Bruselas. El informe del Banco de España deja constancia de que el desvío del gasto sobre el Plan Fiscal y Estructural de Medio Plazo alcanza ya los cuatro puntos porcentuales desde 2023.

Fuentes

  1. OKDiariookdiario.com

Material del que parte esta pieza. El texto es propio; los enlaces llevan al original.

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