El despliegue militar en la zona de El Tarajal se produce en un contexto de alerta permanente ante el temor a nuevos intentos de entrada masiva a la ciudad autónoma, que en las últimas semanas ha vivido uno de los episodios migratorios más intensos de su historia reciente. Los recursos de acogida de Ceuta, limitados por su condición de enclave de apenas 19 kilómetros cuadrados, se encuentran saturados, lo que ha obligado a las autoridades locales y al Gobierno central a habilitar espacios adicionales y a coordinar la distribución de los migrantes ya presentes en la ciudad.
Las fuerzas de seguridad marroquíes dispersaron este sábado con gases lacrimógenos a decenas de migrantes, en su mayoría de origen subsahariano, que pretendían aproximarse a la frontera desde una zona montañosa situada a unos tres kilómetros de Ceuta, en las afueras de Castillejos. De los 148 interceptados por Marruecos, 128 serían originarios de países del África subsahariana y 20 de nacionalidad marroquí, según fuentes de seguridad marroquíes, que no han ofrecido un balance oficial consolidado. El control del perímetro se completó con vigilancia aérea mediante helicóptero por parte de las fuerzas de Rabat, en un dispositivo conjunto que ambos países han reforzado de manera progresiva desde el inicio de la crisis.
La cooperación hispano-marroquí en materia de control migratorio se sustenta en los acuerdos bilaterales vigentes desde comienzos de los años noventa, un marco que quedó gravemente tensionado en mayo de 2021, cuando unas 10.000 personas cruzaron a Ceuta en menos de 48 horas aprovechando una relajación puntual de la vigilancia marroquí, en plena crisis diplomática por la acogida en España del líder del Frente Polisario, Brahim Ghali. Aquel episodio obligó a un despliegue del Ejército —con vehículos blindados en la playa de El Tarajal— que guarda paralelismos evidentes con el actual y que derivó en una recomposición de la relación bilateral, formalizada en marzo de 2022 con el reconocimiento español del plan de autonomía marroquí para el Sáhara Occidental como base «más seria, realista y creíble» para resolver el conflicto.
Tajani reactiva la fricción con Roma
La crisis ha reabierto además un frente de fricción con Italia. El ministro de Asuntos Exteriores italiano, Antonio Tajani, vinculó de nuevo la llegada de migrantes a la frontera ceutí con la regularización extraordinaria aprobada por el Gobierno de Pedro Sánchez, a la que atribuye incentivar «la llegada de personas incluso desesperadas o con malas intenciones», con una alusión explícita al «terrorismo islamista».
La reintroducción de controles en fronteras interiores está prevista en el Código de fronteras Schengen, que autoriza a los Estados miembros a restablecerlos de forma temporal por motivos de orden público o seguridad interior, con notificación a la Comisión Europea. El Gobierno español sostiene que el proceso de regularización, dirigido a personas ya presentes en territorio nacional, no guarda relación causal con los flujos que llegan a las fronteras exteriores como Ceuta o Melilla, dependientes de factores estructurales como la inestabilidad en el Sahel y la propia política de control fronterizo marroquí, sujeta a los vaivenes de la relación con Madrid.
El Gobierno ha activado en paralelo una respuesta sanitaria y social sobre el terreno. La ministra de Sanidad, Mónica García, visitará este domingo Ceuta para «conocer de primera mano» la situación sanitaria, según su departamento. García se reunirá con el delegado del Gobierno en la ciudad autónoma, Miguel Ángel Pérez, y con la directora del Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (INGESA), Isabel Muñoz, antes de recorrer el Centro de Salud Otero y el Hospital Universitario de Ceuta, dos de los centros sometidos a mayor presión asistencial desde el inicio de la crisis.
La visita se produce en un momento en que los servicios públicos de una ciudad de en torno a 83.000 habitantes afrontan una presión inédita sobre infraestructuras sanitarias, educativas y de acogida diseñadas para una escala muy inferior a la que exige la llegada simultánea de miles de personas en apenas unas semanas. Distintas organizaciones humanitarias han reclamado que se garanticen las condiciones de acogida y el respeto a los procedimientos de asilo recogidos en la Ley 12/2009 reguladora del derecho de asilo, así como en el marco europeo de gestión del asilo y la migración.
A falta de una comparecencia oficial, el Ministerio del Interior no ha ofrecido de momento un balance detallado del número total de personas llegadas a Ceuta en las últimas semanas, y las cifras que circulan proceden en su mayoría de fuentes de seguridad marroquíes o de organizaciones sobre el terreno. La evolución de la crisis dependerá en los próximos días de la coordinación entre Madrid y Rabat en el control fronterizo, de la capacidad de Ceuta para gestionar a las personas ya presentes en la ciudad y del desenlace de la tensión abierta con Italia, que podría trasladarse a la próxima reunión del Consejo de Justicia y Asuntos de Interior de la Unión Europea, foro donde tradicionalmente se dirimen las discrepancias entre socios comunitarios en materia migratoria y fronteriza.


