El ataque se concentró en la refinería que abastece la región de Moscú y en un centro logístico cercano. Según el Ministerio de Defensa de Ucrania, la planta suministra más de un tercio del combustible que consume la región, con parte de su producción de gasolina, diésel y combustible de aviación destinada a las fuerzas armadas rusas. Fuentes militares ucranianas señalaron que tres unidades clave de la instalación resultaron dañadas.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, confirmó que Kiev había golpeado con drones y misiles una instalación petrolera rusa que calificó de "clave" y un centro logístico en la región de Moscú, en referencia a lo que representan "miles de millones de dólares que sustentan la maquinaria de guerra" del Kremlin. El objetivo, según las autoridades de Kiev, es cortar el abastecimiento de combustible al ejército ruso.
"Socava directamente la capacidad del enemigo para continuar su guerra de agresión y abastecer a sus formaciones militares", declaró el ministro ucraniano de Defensa sobre el objetivo de atacar instalaciones energéticas rusas.
En Sofyino, una localidad rural de la región de Moscú, una mujer de 44 años murió el domingo después de que un dron impactara contra un edificio residencial de tres plantas, según el gobernador Vorobiov. Otras cinco personas, entre ellas dos menores de edad, resultaron heridas en ese ataque. Un anciano falleció además tras el impacto de un proyectil en una vivienda del distrito de Orejovo-Zuievo, a unos 110 kilómetros al este de la capital rusa. Sobianin precisó que un dron impactó contra un edificio cerca de uno de los bulevares de la capital.
El aeropuerto de Sheremétievo, el mayor de Moscú, advirtió a los pasajeros de restricciones temporales impuestas durante la madrugada. En Vnúkovo, otra de las terminales que dan servicio a la capital, se suspendieron todas las llegadas y salidas. Ambas restricciones se levantaron el domingo por la mañana, aunque las autoridades aeroportuarias advirtieron de posibles retrasos adicionales en la operación.
Elecciones parlamentarias bajo ataque
Sobianin sostuvo que el ataque constituyó un intento de "perturbar" las elecciones parlamentarias rusas, que ese domingo cumplían su tercer y último día de votación. El proceso, controlado estrechamente por el Kremlin, ha sido cuestionado por observadores internacionales por no ajustarse a estándares de transparencia, libertad y equidad electoral. Medios estatales rusos informaron que un funcionario electoral figuró entre las dos víctimas mortales de un ataque con drones contra un autobús en una zona de Jersón bajo control ruso, según el jefe de la comisión electoral de ese país.
Del lado ucraniano, las autoridades reportaron nueve muertos, entre ellos tres menores, en ataques rusos perpetrados el sábado contra las regiones de Kiev y Sumi. Una madre y sus dos hijos pequeños murieron en un bombardeo sobre Fastiv, cerca de la capital ucraniana, según Timur Tkachenko, jefe de la administración militar de Kiev, quien detalló posteriormente que un menor herido en un ataque separado en Vishgorod también falleció en el hospital.
En la región nororiental de Sumi, cuatro personas murieron cuando un dron ruso impactó contra el vehículo en el que viajaban, de acuerdo con Oleg Grigorov, alto funcionario local. Zelenski denunció además que Rusia atacó con un dron un monasterio en la región de Jersón el sábado, matando a un miembro del clero e hiriendo a otras cuatro personas.
Los intercambios de ataques contra infraestructura energética se producen pese a que el presidente estadounidense, Donald Trump, había afirmado en redes sociales que Rusia y Ucrania habían acordado no atacarse mutuamente ese tipo de instalaciones. El viernes, Trump firmó una ley de sanciones dirigida a la economía rusa mediante la imposición de aranceles a los principales compradores de petróleo y gas de ese país, entre ellos China e India, con la que Washington se reserva la facultad de aplicar gravámenes de hasta el 100% a los mayores importadores de energía rusa.
El intercambio de golpes se enmarca en una guerra que el presidente ruso, Vladímir Putin, inició con la invasión a gran escala de Ucrania en febrero de 2022, y que en los últimos meses ha derivado en una escalada sostenida de ataques contra centros logísticos y de generación de energía en ambos países. La presión internacional sobre Moscú se combina con otros frentes geopolíticos en paralelo, como el que enfrenta Irán en su exigencia del fin del bloqueo naval de Estados Unidos para retomar negociaciones.
La guerra energética se ha convertido en un rasgo distintivo de esta fase del conflicto: desde el otoño de 2022, tras la retirada rusa de Jersón, Moscú intensificó sus bombardeos contra la red eléctrica ucraniana en los meses de invierno, mientras Kiev respondió golpeando refinerías en territorio ruso para minar la capacidad de sostener el esfuerzo bélico. El ataque de este domingo eleva esa dinámica a la propia región de la capital rusa.
Zelenski insistió en que las instalaciones petroleras alcanzadas representan "miles de millones de dólares que sustentan la maquinaria de guerra" del Kremlin, en la que Ucrania busca abrir una brecha logística. El desenlace de las elecciones parlamentarias rusas y el alcance de las sanciones firmadas por Trump marcarán las próximas semanas del pulso entre Moscú y Kiev.