“Yo diría que Cuba y nosotros haremos un acuerdo. No creo que sea necesario el Ejército”, respondió el mandatario a la prensa, en declaraciones que se conocieron un día después de que CBS News informara de que la Reserva del Ejército estadounidense estudia si puede proveer al Comando Sur refuerzos policiales, personal médico y otras unidades de apoyo durante los próximos cuatro meses para una posible acción en torno a Cuba.
Trump añadió que su intención es “ayudar a Cuba” y “abrir” el país, argumentando que existen cubanoestadounidenses que desean regresar a la isla. La afirmación se produce en un contexto de presión creciente de Washington sobre La Habana, que se intensificó tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses en enero pasado en Venezuela, episodio que reordenó el mapa de tensiones entre Washington y los gobiernos de la región.
Desde ese momento, la administración estadounidense impuso un bloqueo petrolero contra Cuba con el objetivo declarado de forzar cambios políticos y económicos en la isla, una medida que agravó la crisis económica cubana. La política de sanciones no es nueva: el embargo comercial de Estados Unidos sobre Cuba rige desde 1962, y ha sido condenado de forma reiterada en la Asamblea General de la ONU durante las últimas tres décadas.
La respuesta desde La Habana llegó esta semana a través del canciller Bruno Rodríguez, quien en una entrevista con la cadena estadounidense NBC News afirmó que Estados Unidos “nunca podrá encontrar justificación” para un ataque militar contra Cuba y sostuvo que no cree que se repita una acción similar a la ejecutada contra Maduro en Venezuela.
“Estados Unidos nunca podrá encontrar justificación para un ataque militar contra la isla”, declaró el canciller cubano, Bruno Rodríguez, a la cadena NBC News.
Consultado sobre negociaciones recientes entre ambos gobiernos, Rodríguez confirmó que han “habido algunas conversaciones diplomáticas”, aunque evitó “ofrecer más detalles” sobre su contenido o alcance. El canciller se negó además a confirmar versiones según las cuales Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto del expresidente Raúl Castro, encabeza el diálogo por la parte cubana.
El episodio se produce en un momento de reacomodo geopolítico en la región, que incluyó el ingreso de Panamá al Escudo de las Américas, celebrado por Trump como parte de un giro derechista regional que Washington busca capitalizar en su relación con los países del Caribe y Centroamérica.
Ni la Casa Blanca ni el gobierno cubano precisaron plazos concretos para un eventual acuerdo. Las declaraciones de Trump este sábado y del canciller Rodríguez esta semana constituyen la constancia pública más reciente sobre el estado de las conversaciones entre Washington y La Habana.
