Panamá adhirió a la coalición junto a Argentina, Bolivia, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guyana, Honduras, Paraguay, Perú y Trinidad y Tobago, según la declaración conjunta divulgada esta semana en el marco de la Asamblea General. El grupo comprometió a sus miembros a imponer "sanciones y otras medidas" contra organizaciones que el mandatario estadounidense ha designado como narcoterroristas en América Latina. El propio Trump comentó ante sus integrantes que "quizás no sepan" cuán importante es esta iniciativa que él lidera.
Trump vinculó de forma explícita el operativo que ordenó en enero para arrestar a Maduro con el control que Estados Unidos obtuvo sobre parte de las reservas petroleras venezolanas. "Al vencedor le corresponde el botín", afirmó ante la ONU el martes. El mandatario añadió que "nuestras acciones en Venezuela son prueba de que Estados Unidos ya no permitirá que las amenazas contra América se afiancen en ningún lugar del hemisferio occidental".
La reacción de los gobernantes latinoamericanos presentes contrastó con episodios previos de la política estadounidense hacia la región. Cuando Trump amenazó en 2017, durante su primer mandato, con una intervención militar en Venezuela, el entonces presidente colombiano Juan Manuel Santos respondió que "ni Colombia ni América Latina, desde el sur del río Grande hasta la Patagonia, podrían estar de acuerdo", y agregó que "América es un continente de paz". Aquella vez, incluso gobiernos conservadores críticos de Maduro, como los de México y Perú, rechazaron la opción militar planteada por Washington.
Analistas atribuyeron aquellas reacciones a las secuelas de la larga historia de intervenciones de Estados Unidos en Latinoamérica, directas o encubiertas, que en varios casos causaron violencia y graves abusos. En los últimos años, sin embargo, llegaron al poder políticos de una nueva derecha, más radical que la tradicional y con promesas de mano dura frente a la delincuencia que inquieta a las sociedades de la región.
Elogios sin reparos en Nueva York
El giro de postura quedó patente en las palabras del presidente paraguayo Santiago Peña durante una reunión del Escudo de las Américas el martes en Nueva York. "Permítame felicitarlo, porque creo que ha batido un récord mundial: no creo que haya un presidente estadounidense que se reuniera más veces con presidentes del hemisferio occidental", le dijo a Trump.
La presidenta peruana Keiko Fujimori, que asumió el cargo en julio y sumó recientemente a su país a la coalición, fue igual de directa. "El crimen organizado no respeta fronteras, por eso estamos muy contentos de unirnos a esta coalición. Aplaudimos su liderazgo y su iniciativa, presidente Trump", dijo durante el encuentro. La respuesta del mandatario estadounidense fue tajante: "La única manera de detener el crimen es siendo duro. Tienen que ser muy duros. Tal vez ni les guste, pero tienen que serlo: eso lo detendrá rápido".
Chile, presidido desde marzo por el derechista José Antonio Kast, se sumó ese día a la alianza. Trump se jactó ante sus aliados regionales de haber respaldado electoralmente a varios de los gobernantes presentes. "Ha habido un gran cambio en sus países, un gran giro hacia la derecha", dijo, y agregó: "Todos a quienes he respaldado ganaron. Como saben, acabamos de lograr una gran victoria en Colombia".
Bombardeos en el Caribe bajo escrutinio
El respaldo político a la coalición coincide con el informe que el relator especial de la ONU en derechos humanos Ben Saul divulgó el lunes, según el cual los bombardeos ordenados por Trump contra embarcaciones presuntamente vinculadas al narcotráfico en el Caribe y el Pacífico —que desde el año pasado dejaron más de 220 muertos, sin que se exhibieran pruebas claras— "violan el derecho internacional" y "plausiblemente constituyen crímenes de lesa humanidad".
Saul también advirtió que la coalición "promueve una respuesta altamente centrada en la seguridad sin compromisos explícitos con los derechos humanos y el derecho internacional, ni con abordar las causas profundas del crimen organizado, como la pobreza, la corrupción y la debilidad del Estado". Esas críticas no fueron abordadas durante el encuentro del martes en Nueva York.
Sobre las organizaciones de narcotráfico, Trump sugirió a los presidentes del grupo una fórmula que provocó risas entre los presentes en la sala:
"Dígannos y nosotros las sacamos. O las sacan ustedes mismos; eso me gusta aún más. Pero si no pueden, lo haremos por ustedes", dijo Donald Trump, presidente de Estados Unidos.
La alineación de los gobiernos de la nueva derecha latinoamericana con Washington se ha extendido también a otros foros multilaterales. El presidente argentino Javier Milei calificó a la ONU de "organización inútil" que alimenta una "casta de parásitos", en línea con el escepticismo que varios de estos mandatarios expresan hacia los organismos internacionales tradicionales mientras refuerzan sus vínculos bilaterales con Estados Unidos en materia de seguridad.
Para Panamá, la adhesión se produce en un momento en que su posición estratégica y el control del Canal mantienen al país bajo atención permanente de la política exterior estadounidense. El alcance de los conflictos internacionales sobre la sociedad panameña quedó reflejado recientemente en un informe oficial que contabilizó seis panameños muertos en la guerra entre Rusia y Ucrania.
