El campamento, en el que se encontraban más de 20 integrantes de esa estructura guerrillera, llevaba varias semanas bajo vigilancia de los servicios de inteligencia militar y policial, según subrayaron las autoridades. El bombardeo comenzó en torno a la 1.00 de la madrugada y, tras el ataque inicial, unidades del Ejército aerotransportadas irrumpieron en el área para completar la fase terrestre de la operación, en la que se incautó material de guerra e intendencia.
La ofensiva fue autorizada directamente por el presidente Abelardo de la Espriella, quien trasladó la orden al ministro de Defensa, Jorge Eduardo Mora, tal y como se aprecia en un vídeo difundido en redes sociales.
«Anoche, mientras muchos colombianos descansaban, impartí directamente la orden de ejecutar una operación de bombardeo en Norte de Santander. Aquí no hay horarios para defender a Colombia, ni descansos cuando se trata de enfrentar a quienes siembran el terror», declaró Abelardo de la Espriella, presidente de Colombia.
El golpe contra el Frente 33 es la cuarta operación aérea de este tipo desde que De la Espriella asumió la Jefatura del Estado el 7 de agosto, y la segunda dirigida contra objetivos en el Catatumbo. La primera se produjo el 10 de agosto contra posiciones del Ejército de Liberación Nacional. Las otras dos acciones se desarrollaron en el departamento del Guaviare, una contra el grupo de alias 'Calarcá' y otra contra la estructura de alias 'Iván Mordisco'.
En conjunto, esas tres operaciones previas dejaron más de 40 muertos, entre ellos seis menores de edad. La muerte de menores reclutados por grupos armados en bombardeos militares ya generó controversia en Colombia bajo gobiernos anteriores, cuando ataques similares contra campamentos de disidencias confirmaron la presencia de víctimas de corta edad entre los abatidos.
El Frente 33 se integra en el Estado Mayor de los Bloques y Frentes, estructura liderada por 'Calarcá' y surgida como escisión del Estado Mayor Central de las FARC, comandado por Néstor Vera Fernández, alias 'Iván Mordisco'. Esta fragmentación de las antiguas FARC, tras el acuerdo de paz de 2016, dejó sobre el terreno varias facciones que mantienen el control de economías ilícitas en zonas como el Catatumbo, una de las regiones con mayor presencia de cultivos de coca del país.
La intensificación de los bombardeos bajo la nueva Presidencia supone un giro respecto a la estrategia de negociación con grupos armados que había predominado en los años previos. El Catatumbo arrastra el recrudecimiento de la violencia entre estructuras armadas por el control de las rutas de narcotráfico hacia la frontera con Venezuela.