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Una expedición hispano-argentina viajará en diciembre a los Andes a examinar un posible geoglifo

El andinista Carlos Gobbi localizó las estructuras con Google Earth, sobre los 3.000 metros de la cordillera del Tigre, en Argentina.

Por Redacción de El Hemiciclo·
2 min de lectura
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Un equipo de investigadores de Argentina y España viajará en diciembre a la cordillera andina del Tigre, en Argentina, para comprobar sobre el terreno si unas estructuras pétreas detectadas por satélite corresponden a un geoglifo prehistórico. El hallazgo, localizado el año pasado por el andinista Carlos Gobbi mientras consultaba Google Earth, se sitúa a unos 3.000 metros de altura y presenta marcas que podrían responder a un patrón intencionado y no a un accidente natural del terreno.

Gobbi dio con las marcas revisando el software de cartografía satelital, según recoge la crónica del hallazgo. Al ampliar la imagen sobre la cordillera del Tigre, apreció una disposición de piedras anómala respecto al resto de la ladera: líneas y agrupaciones que, vistas desde una montaña vecina o desde el aire, dibujarían una figura de gran tamaño. Es la definición exacta que el diccionario de la lengua española da de geoglifo: una «figura de gran tamaño en laderas o en grandes llanuras, especialmente de pueblos prehistóricos, grabada directamente sobre el terreno o realizada con piedras».

La comparación obligada es con los geoglifos de Nazca, en Perú, declarados Patrimonio de la Humanidad y que solo resultan legibles desde el cielo o desde las montañas que rodean la llanura donde se trazaron. Esa condición —ser invisibles a ras de suelo y solo inteligibles desde la distancia— es la que ha alimentado durante décadas el interés arqueológico y la mitología popular en torno a estas construcciones, atribuidas en el caso peruano a la cultura nazca y datadas entre los siglos I y VII.

El episodio se suma a una serie de hallazgos arqueológicos casuales realizados a través de plataformas de cartografía satelital de acceso público, una vía que ha permitido a montañeros, investigadores aficionados y científicos detectar estructuras que de otro modo habrían pasado inadvertidas en zonas remotas. La cordillera del Tigre, en la vertiente argentina de los Andes, reúne esas condiciones: altitud considerable, orografía abrupta y escasa presencia humana permanente, factores que habrían favorecido la conservación de cualquier estructura antigua si se confirma su origen.

La expedición conjunta tiene previsto desplazarse al lugar en diciembre, cuando el verano austral permite el acceso a esas cotas con mayores garantías de seguridad. El objetivo del equipo será examinar in situ la disposición de las piedras, documentar su tamaño y patrón, y recoger indicios que permitan datar la estructura y descartar o confirmar que se trata de una obra humana intencionada y no de una formación geológica casual.

Distinguir entre un geoglifo real y un simple efecto óptico o una acumulación natural de rocas exige trabajo de campo, y no solo el análisis de imágenes satelitales, por nítidas que sean. Solo la visita presencial permitirá establecer si las marcas observadas por Gobbi responden a un diseño deliberado, a qué época podrían corresponder y qué cultura andina, de existir tal autoría, las habría trazado.

El hallazgo se enmarca en la vertiente sur de la cordillera de los Andes, donde las culturas prehispánicas dejaron rastros de ocupación en cotas elevadas. La expedición hispano-argentina fijará su calendario de trabajo sobre el terreno el próximo diciembre, cuando los investigadores aporten los primeros datos de campo sobre la naturaleza de la estructura localizada en la cordillera del Tigre.

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