El episodio se produjo en julio, cuando la víctima y su marido, ambos de 83 años, terminaban de almorzar en su domicilio. La mujer entró en el lavadero y advirtió cristales rotos en el suelo, procedentes del panel de una puerta, lo que llevó a la pareja a sospechar que alguien había intentado forzar la entrada de la vivienda.
La anciana decidió recorrer la casa para comprobarlo y encontró a Solanki en uno de los dormitorios, con una gorra oscura y una mochila. Su marido trató de persuadirlo para que se marchara, pero el intruso respondió con violencia en lugar de huir.
«Esto es una tontería, vete ya», le dijo el marido de la víctima al intruso, según el relato expuesto ante el Tribunal Superior de Glasgow.
Según explicó la fiscal Natalie McCartney ante ese mismo tribunal, Solanki se colocó detrás de la mujer y le apuntó con un arma de fuego a la sien mientras le acercaba un cuchillo a la garganta. La víctima no llegó a sentir el contacto de la hoja, pero fue consciente en todo momento de la amenaza directa sobre su vida. El agresor la obligó entonces a subir las escaleras del domicilio mientras continuaba armado.
Solanki abandonó la vivienda cuando advirtió que alguien había llamado al servicio de emergencias. Salió por la puerta principal sin sustraer ningún objeto. La Policía escocesa desplegó un helicóptero para localizarlo y logró detenerlo en las inmediaciones de la casa poco después de los hechos.
Al ser interceptado, el acusado se justificó ante los agentes con una frase que quedó recogida en la vista judicial.
«Perdí mi trabajo. Estoy buscando dinero», declaró Chirag Solanki a los agentes que lo detuvieron, según el relato presentado en el Tribunal Superior de Glasgow.
Durante la intervención, los agentes hallaron sobre el acusado un cuchillo de cinco pulgadas, bridas de plástico, cinta adhesiva, un pasamontañas, tapones para los oídos y varios teléfonos móviles. También encontraron una pistola de balines pintada de negro para simular un arma de fuego real, cuyo análisis forense detectó ADN de Solanki tanto en la empuñadura como en los cristales rotos de la puerta por la que habría accedido a la vivienda.
Visado caducado y alerta de desaparición
Durante la vista se expuso que Solanki permanecía en Reino Unido con un visado de estudiante ya caducado y que el Ministerio del Interior británico mantenía sobre él una alerta de persona desaparecida. El caso reabre la discusión sobre el seguimiento de extranjeros cuya situación migratoria deja de ser regular una vez vencido su permiso de estudios, trabajo o residencia.
Ese debate se ha intensificado en los últimos años en Reino Unido, donde las llegadas irregulares a través del Canal de la Mancha han marcado sucesivos récords. El propio Ministerio del Interior británico situó en casi 800 los inmigrantes ilegales registrados en una sola jornada tras cruzar el canal, una cifra que El Hemiciclo recogió como récord en su momento.
El control de los permisos vencidos es una competencia estatal reservada al Home Office británico, que gestiona tanto la concesión de visados como las órdenes de localización y expulsión. El sistema de visados de estudiante, uno de los más utilizados para entrar legalmente en el país, ha sido objeto de sucesivas reformas restrictivas por parte de los Gobiernos británicos ante el incremento de solicitudes y las dificultades para verificar la salida efectiva de quienes agotan su estancia.
El caso de Thorntonhall combina así dos frentes que atraviesan de forma recurrente la agenda del Ministerio del Interior: la delincuencia violenta en domicilios y la capacidad del sistema para dar seguimiento a quienes permanecen en el país tras expirar su permiso.
Solanki se declaró culpable ante el Tribunal Superior de Glasgow de los delitos de secuestro, agresión y allanamiento de morada, y admitió además la posesión de un arma de fuego de imitación con la intención de hacer creer a terceros que podía recurrir a la violencia armada.
El reconocimiento de los hechos por parte del acusado deja pendiente la determinación de la pena, que corresponderá fijar al tribunal escocés en una fase posterior del proceso.
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