La UKMTO detalló en su nota oficial que el capitán del buque, que se dirigía fuera del estrecho, informó del impacto y del incendio consiguiente. El organismo británico, que monitoriza el tráfico marítimo en la zona ante el riesgo de incidentes armados, precisó que en el momento de redactar el informe no había evaluación de daños ni del alcance medioambiental.
"El capitán de un petrolero que se dirigía al exterior ha informado de que el buque ha sido alcanzado en el costado de babor por un proyectil desconocido, lo que ha provocado un incendio a bordo. La tripulación se encuentra a salvo", reza el comunicado de la UKMTO.
La Guardia Revolucionaria Islámica de Irán ofreció una versión distinta del origen del fuego. Según su comunicado, el petrolero habría chocado con una mina marina mientras intentaba abandonar la zona "sin la debida autorización", con los sistemas de navegación y posicionamiento desconectados, por una ruta que esa fuerza militar calificó de "peligrosa".
Aunque Teherán no asumió de forma explícita la autoría del ataque, acompañó su comunicado de una advertencia directa a la navegación comercial que opere en el estrecho sin cumplir sus normas.
"Un terrible incendio será el fin de todo petrolero infractor" que desoiga las normas de navegación en el estrecho de Ormuz, advirtió la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán en su comunicado oficial.
El estrecho de Ormuz, paso obligado para alrededor de una quinta parte del petróleo que se consume en el mundo según datos históricos de la Administración de Información de Energía de Estados Unidos (EIA), ha sido escenario recurrente de tensiones desde la Guerra Irán-Irak en los años ochenta, cuando ambos países atacaron petroleros neutrales en la conocida como "guerra de los petroleros". Desde entonces, la zona ha vivido episodios periódicos de sabotajes, minados y capturas de buques vinculados a las fricciones entre Irán y potencias occidentales.
El incidente de este sábado se suma a una serie de tensiones marítimas en la región que han llevado a varias navieras internacionales a reforzar las medidas de seguridad y, en ocasiones, a desviar rutas. El episodio se produce en un contexto de vigilancia reforzada en rutas estratégicas, en línea con otros movimientos de seguridad naval como la puesta en marcha de la red de 4.160 voltios para el radar SPY-6 del destructor Jack H. Lucas.
Ninguna de las dos fuentes aportó datos adicionales sobre el nombre del buque, su pabellón o el volumen de crudo transportado. La advertencia de Teherán sobre el destino de los petroleros que incumplan sus normas de navegación en Ormuz queda como la última palabra oficial sobre el incidente.