Las grabaciones muestran que, tras salir al ruedo, el animal cambió de dirección de manera abrupta y superó la barrera que separaba la arena del público. En cuestión de segundos habría ingresado al área donde se encontraban decenas de espectadores, que intentaron huir para evitar ser alcanzados. Algunas personas corrieron entre las graderías, mientras otras cayeron al suelo o saltaron desde la estructura, según se observa en las imágenes.
Los organismos de emergencia que atendieron el llamado trasladaron a los lesionados a centros médicos de la zona. Las autoridades no han confirmado cuántas personas resultaron heridas ni han precisado su estado de salud. En versiones conocidas por otros medios se ha mencionado una cifra de cuatro afectados, aunque no ha sido ratificada oficialmente ni por la alcaldía de Coyaima ni por las autoridades de salud del Tolima.
El secretario del Interior del Tolima, Ricardo Suárez, cuestionó la realización de este tipo de espectáculos en el departamento y recordó que la autorización de las corralejas corresponde a las administraciones municipales, no a la gobernación. El funcionario señaló que desde el departamento se han emitido recomendaciones para su realización y reiteró su posición frente a las corridas de toros y las corralejas. Ni los organizadores del evento ni la alcaldía de Coyaima se han pronunciado públicamente sobre las condiciones de seguridad de la jornada.
Un decreto de transición a un año de la prohibición
El caso se conoce pocos días después de que el gobierno nacional expidiera un decreto que reglamenta el último año de transición antes de la entrada en vigor de la prohibición total de las corridas de toros en el país, prevista para el 22 de julio de 2027, en cumplimiento de la Ley 2385 de 2024. La reglamentación establece que durante este periodo no podrán utilizarse instrumentos cortopunzantes ni dispositivos eléctricos para provocar al animal antes o durante la corrida, y que los toros no podrán morir dentro de la plaza, una restricción que modifica de manera sustancial la estructura tradicional de estos espectáculos.
El decreto también prohíbe la participación de menores de edad como rejoneadores, novilleros o matadores, así como el ingreso de niños y adolescentes al público. Igualmente, impide que recursos públicos sean destinados a financiar espectáculos taurinos y obliga a que la publicidad de estos eventos advierta que se trata de una práctica de explotación animal e incluya mensajes relacionados con la protección y el bienestar de los animales.
Las corralejas se distinguen de las corridas de toros formales por la ausencia de un ruedo profesional cerrado y por la participación masiva y espontánea del público, lo que ha derivado históricamente en accidentes con personas embestidas o corneadas durante festividades patronales o de independencia en municipios de la Costa Caribe, el Tolima y el Huila. El precedente más recordado es la tragedia de la plaza de El Espinal, en el mismo departamento del Tolima, donde en enero de 2022 el colapso de una tribuna de madera durante una corraleja dejó varios muertos y decenas de heridos, y reavivó el debate nacional sobre la seguridad de estos festejos.
La discusión sobre la prohibición de las corridas de toros y prácticas afines ha sido recurrente en el Congreso de la República durante más de una década, con varios proyectos de ley radicados y hundidos en comisiones antes de que la Ley 2385 de 2024 lograra sanción presidencial. Sectores taurinos, agrupados en asociaciones de criadores y organizadores de festejos, han insistido en que la norma afecta economías locales y tradiciones culturales, mientras organizaciones de protección animal la respaldan como un avance frente a estándares ya adoptados en otros países de la región.
Mientras avanzan las verificaciones sobre lo ocurrido en Coyaima, ni la alcaldía municipal ni las autoridades de salud del Tolima han emitido un balance oficial sobre el número de lesionados ni sobre la gravedad de las heridas. En los próximos días se espera que las autoridades entreguen un reporte formal y definan si el evento contaba con los permisos y las condiciones de seguridad exigidas por la normativa vigente para este tipo de festejos, que seguirán regulados por el régimen de transición hasta la prohibición definitiva de julio de 2027.
