El terremoto de agosto golpeó con particular dureza al sector gastronómico en varias regiones del país. Según ACODRES, numerosos restaurantes vieron comprometida no solo la infraestructura de sus locales, sino también la disponibilidad de equipos y herramientas indispensables para operar, lo que llevó a varios negocios a suspender actividades por completo mientras evaluaban el alcance de los daños.
Jaime López Mejía, presidente ejecutivo de ACODRES, explicó que el Plan Padrino nació como respuesta directa a esa situación. Señaló que la reapertura de un restaurante no depende únicamente de la reconstrucción física del local, sino de contar con equipos, insumos y, en algunos casos, acompañamiento para trazar una ruta de recuperación del negocio.
El mecanismo es sencillo en su diseño: ACODRES habilitó formularios diferenciados para dos tipos de participantes. Por un lado, los restaurantes o emprendedores gastronómicos afectados pueden registrar su situación, la ciudad donde se encuentran y las necesidades puntuales que tienen para retomar operaciones. Por otro, quienes deseen convertirse en padrinos pueden indicar qué tipo de apoyo están en capacidad de ofrecer.
La ayuda contemplada no se limita a aportes económicos. De acuerdo con la asociación, un padrino puede entregar desde un equipo necesario para que un establecimiento vuelva a funcionar hasta insumos básicos para la operación diaria del negocio. También se contempla la posibilidad de ofrecer conocimiento, mediante charlas o acompañamientos que orienten a los empresarios sobre cómo reactivar su actividad tras el sismo.
Un aspecto que ACODRES ha querido subrayar es que el programa no exige afiliación previa al gremio. Según explicó López Mejía, la intención es que la ayuda llegue a cualquier restaurante o emprendimiento gastronómico afectado, esté o no vinculado formalmente a la asociación, en un intento por ampliar el alcance de la respuesta más allá de su base de agremiados.
El plan también contempla la participación de actores distintos a las personas naturales. Empresas privadas y entidades del sector público pueden sumarse como padrinos, lo que, de acuerdo con la asociación, amplía la capacidad de respuesta frente a las necesidades identificadas en los departamentos más golpeados por el terremoto.
ACODRES informó que, en los primeros días de habilitado el formulario, más de 200 personas damnificadas ya se habían inscrito, un volumen que, según el gremio, refleja la magnitud del impacto del sismo sobre el tejido de pequeños y medianos negocios gastronómicos en las zonas afectadas.
Un precedente en la memoria sísmica del país
El terremoto del 10 de agosto reavivó la discusión sobre la vulnerabilidad de la infraestructura comercial frente a eventos sísmicos, un debate recurrente en Colombia. El país cuenta con antecedentes que marcaron su historia reciente, como el terremoto de Popayán del 31 de marzo de 1983, que devastó el centro histórico de esa ciudad, o el sismo del Eje Cafetero del 25 de enero de 1999, que golpeó con especial fuerza a Armenia, en el Quindío, y a Pereira, en Risaralda, y evidenció la importancia de la coordinación entre gremios, autoridades locales y sociedad civil en los procesos de reconstrucción económica.
En Santander, según ha reportado el Canal TRO, distintas organizaciones y personas naturales continúan sumando apoyos para las víctimas del terremoto, entre ellas la propia ACODRES, que además del Plan Padrino habilitó un espacio para recolectar dinero en efectivo y donaciones en especie destinadas a los afectados por el sismo.
La iniciativa se enmarca en un esfuerzo más amplio de recuperación económica en las zonas golpeadas, donde autoridades departamentales y locales, junto con gremios, buscan evitar que el cierre temporal de negocios gastronómicos se traduzca en pérdida definitiva de empleos e ingresos para las comunidades afectadas. En departamentos como Quindío y Risaralda, el turismo asociado a la oferta de restaurantes constituye una fuente relevante de actividad, por lo que la afectación de estos negocios compromete no solo la operación individual de cada establecimiento, sino la dinámica económica de sus municipios.
ACODRES no ha precisado un plazo de cierre para la recepción de formularios, tanto de damnificados como de posibles padrinos, lo que sugiere que la iniciativa se mantendrá activa mientras persistan necesidades en las zonas afectadas. La asociación tampoco ha entregado cifras consolidadas sobre el número de padrinos ya vinculados ni sobre el tipo de ayudas efectivamente entregadas hasta la fecha.
Para los empresarios del sector, el Plan Padrino representa una vía adicional a la ayuda estatal y a los seguros, en un contexto en el que muchos pequeños negocios gastronómicos operan sin pólizas que cubran daños por eventos sísmicos, lo que incrementa su dependencia de mecanismos de solidaridad como el impulsado por ACODRES. El gremio ha reiterado que continuará recibiendo registros de afectados y de padrinos mientras se mantengan las necesidades en terreno.
